México en la Conferencia de las Partes
Corto Circuito

Víctor es doctor en ciencias, es un liberal apasionado del sector energético y de la lucha contra el cambio climático, es vocero de la Plataforma México Clima y Energía y socio de la consultoría especializada Perceptia21 Energía. Twitter: @vicfc7

México en la Conferencia de las Partes

La conferencia de las partes es una reunión que se suele hacer anualmente y en la cual los países miembros revisan los avances y hacen compromisos en el contexto de la lucha contra el cambio climático.

Este año se hará en Glasgow, Escocia, lugar donde estuvo planeado desde el año pasado pero la pandemia no lo permitió.

¿Cómo llega México?

Primero que nada, los compromisos en materia de emisiones NO se dan solamente en asuntos netamente energéticos. Entre la industria de energía y el transporte aportan la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero del país.

La migración a energías limpias es un asunto que cae en la esfera federal, al ser el sistema eléctrico un asunto federal, pero la migración en el transporte tiene componentes federales y estatales.

Veamos por hoy la parte netamente energética.

México llega con una política energética e incluso una reforma legal que frenaron de tajo la transición energética. Ambas, en algún momento, han podido ser frenadas en tribunales, al menos parcialmente.

Si bien la caída en la demanda por Covid-19 y la entrada en operación de proyectos gestados el sexenio pasado permitió crecer, por ejemplo, la aportación de energía limpia, no se ven muchos proyectos por entrar en operación de aquí a 2024. De hecho, en el Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (Prodesen), la Secretaría de Energía termina por aceptar que habrá un retraso en el cumplimiento de las metas de energía limpia de aquí a 2024. El mismo texto supone que en 2025 se recupera este crecimiento, pero parece una mentira, pues no hay inversión ni condiciones regulatorias para recuperar ese ritmo.

El Estado dice estar dispuesto a incrementar hasta 3,000 MW de capacidad de generación limpia (hidroeléctrica y nuclear) de aquí a 2035, pero a 2024 no hay forma de cumplir. Además, esos 3,000 son por menos de 1/10 de lo que se necesita a 2035.

Aquí caben algunas preguntas, para entender por qué pasa esto con México.

¿Cuándo ha escuchado al presidente de la República o a la titular de Energía hablar de cambio climático? ¿Cuándo de mitigación de emisiones? Yo nunca.

¿El colmo? Hay investigaciones que han revelado que los reportes nacionales de emisiones informan menos emisiones del sector petrolero que la realidad y no poca cosa, sino hasta 45 % menos emisiones reportadas.

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Es curioso además que mientras los países más poderosos, las potencias económicas incluso privadas en materia petrolera están cambiando sus planes para disminuir emisiones, pocos países en el mundo, entre los que estamos, perdemos de vista el problema.

Y parece ser que el asunto es que aceptar el cambio climático y sumarse a la lucha contra él es algo que va en contra del mito petrolero que guía a este gobierno.

México perderá en este sentido en al menos cuatro formas:

Primero, al no cumplir con los compromisos adquiridos en París, el resto de países podrían imponer de forma unilateral aranceles a los países que no cumplen con sus compromisos.

Segundo, al no agregar capacidad de generación renovable, que es ahora la de más bajo costo, el costo de la energía en el sistema terminará por incrementarse o por lo menos mantenerse. Estos primero y segundo puntos significan perder competitividad como país.

Tercera, las empresas globales con compromisos de transición energética irán perdiendo incentivos para instalarse en México, con lo que ahuyentamos empleos para la gente.

Cuarta y la más importante: México agregará problemas de salud y será cada vez un país con más desastres naturales, a lo cual habremos contribuido de forma decidida.

La cita con Glasgow es una cita que pondrá en evidencia la irresponsabilidad del Estado mexicano y en este caso es una de las ocasiones en que no pueden culpar al pasado, sino que ha sido una decisión soberana y actual.