El amor es en libertad o no es amor
Regresando al amor

Psicoterapeuta familiar sistémica, escritora, meditadora y activista por la equidad de genero. Su práctica está encaminada al reconocimiento de la herida emocional infantil para el desarrollo integral del adulto consciente. Instagram @rominalcantar

El amor es en libertad o no es amor
Foto: Pixabay

La dependencia emocional es natural durante la primera etapa del desarrollo de los seres humanos. Su origen comienza en la unión simbiótica con la madre y la necesidad biológica y arcaica de apego para sobrevivir al entorno.  Somos los únicos mamíferos que no podemos valernos por nosotros mismos cuando nacemos a menos que tengamos a un cuidador que se encargue de nuestras necesidades.

Este proceso de dependencia y apego es sano y necesario en nuestra infancia. El primer proceso de individualización comienza a los dos años cuando empezamos a tomar conciencia de que somos seres independientes de nuestra madre. De ahí, los temidos y conocidos “terribles dos”, que se refiere a ese momento crucial en donde el niño en su necesidad de tornarse independiente comienza a decirle que no a todo, con el único fin de mostrarse valedero de su propia identidad y comenzar a poner limites. 

Este proceso de individualización debe continuar con el crecimiento normal, y permitirlo y fomentarlo es necesario para lograr que cada niño logre desapegarse y, sobretodo, funcionar como un ser autónomo y capaz de relacionarse sanamente sin depender de otros. Un ejemplo claro de un proceso sano de individualización es cuando el niño comienza a caminar. Si sus padres fomentan que este tome la iniciativa de pararse y de los primeros pasos por sí solo, permitiéndole al niño fortalecer su capacidad de separarse del apego que hasta ese momento tenía con sus padres, entonces este utilizará esas herramientas para lentamente lograr valerse por sí solo. Si por el contrario existe una sobreprotección o un abandono del niño, este no va a sentir la necesidad ni el soporte y no podrá enfrentar al mundo como un individuo pleno y funcional, esto lo llevará a su vida adulto. De hecho, el camino de crecer empieza por soltar a la madre y al padre y forjar una vida independiente, siendo capaces de crear nuevos vínculos con la responsabilidad que eso conlleva. 

La dependencia emocional es el abandono constante de ti para obtener amor, aprobación, validación, o identificación a través de otra persona. Detrás de esta dependencia se encuentran necesidades insatisfechas que no se identificaron y gestionaron en nuestra infancia. 

¿Cómo es que aprendemos estas dependencias?  

Cuando tuvimos padres que estaban desconectados, es difícil que podamos tener limites claros en nuestras relaciones.

Ejemplos de padres desconectados:

-Padres sin límites en compartir información con sus hijos o los veían como amigos.

-Padres con conductas sobreprotectoras.

-Padres que comunican y vuelven cómplices de sus problemas maritales a sus hijos.

-Padres que invalidan los sentimientos de sus hijos.

-Padres que pedían a sus hijos cubrieran sus necesidades no satisfechas. 

-Padres con trastornos o dependencias (sustancias, trabajo, personas).

Todas estas conductas son inconscientes, pero forman adultos con una personalidad de desconfianza e inseguridad, no saben poner límites y buscan sentirse validado a través del otro.

De ahí que la dependencia emocional se caracteriza por vivir la vida del otro y no la propia. Por ejemplo, es común que los padres vivan a través de sus hijos. Estos, inconscientemente no se hicieron responsables de sí mismos, y entonces al tener a sus hijos quieren vivir a través de ellos lo no vivido, todo aquello que necesitaron o quisieron en su propio desarrollo pero que por algún motivo no lo obtuvieron. Esa manera de relacionarse y de depender del otro confunde el amar o el querer con el necesitar. Estas personas necesitan del otro para estar bien. Están atadas a relaciones que les ofrecen deseos insatisfechos o que cubren los vacíos propios que quedaron en su propio desarrollo. 

¿Cuáles son los signos de la dependencia emocional?

  • Pongo al otro antes de mis necesidades.
  • Tus emociones dependen de la relación con el otro.
  • Miedo a el rechazo o el abandono de la pareja.
  • Dificultad para decir que no. 
  • Fantasía de que alguien te va salvar y cubrir tus necesidades insatisfechas.
  • El otro es responsable de tu felicidad. 
  • Actitudes complacientes. 
  • No tomas responsabilidad de tu vida.
  • Dificultad para poner límites claros. 
  • Control en la relación. 
  • Relaciones de abuso. 
  • Hay una paradoja constante de ciclos de amor y odio. 
  • Insatisfacción o un sentimiento de vacío al estar sin el otro.

No todo el apego es insano, existen apegos sanos donde se ofrece un marco de confianza y seguridad a la persona amada. 

El trabajo para superar la dependencia se centra en la indagación de los propios patrones de relación y la maduración emocional de la propia persona. Para ello se precisa un sostenido desarrollo personal, y es necesario entender nuestros apegos insanos que nos llevan a esas dependencias. 

Tomemos conciencia de los patrones de nuestras relaciones para poder llevar un amor en libertad, donde podemos asumir la gestión de nuestra propia vida, siendo responsables de nuestra paz e integridad. Con ello podemos llevar relaciones y conducirnos a un sostenido ejercicio de comunicación, afianzado por personas ya individualizadas y maduras que se eligen y relacionan en libertad.  

Siento amor contigo y deseo y elijo estar a tu lado, pero sin ti también soy feliz” son palabras que puede sostener una relación interdependiente, tema de la próxima semana.

¡Abrazos de amor!