En el nombre de la tecnología, amén
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En el nombre de la tecnología, amén
Foto: EFE

La preocupación por una aplicación regulatoria justa para la adopción tecnológica no solo concierne a empresas y gobierno. El papa Francisco reiteró hace unos días su interés en que se tomen las medidas necesarias que aseguren “la administración de la tecnología para el bien común”, e insistió para que recemos para que los avances tecnológicos sean para el beneficio social.

Al igual que todos los tecnólogos, el papa asegura que el desarrollo científico de la inteligencia artificial y la robótica, por ejemplo, pueden crear un mundo mejor si se utilizan con fines constructivos y propositivos para frenar las desigualdades sociales y sentar las bases del verdadero progreso como seres humanos.

El obispo de Roma no está solo. A principios del 2020 con el apoyo de Microsoft, IBM, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Ministro de Innovación Tecnológica del gobierno de Italia presentó el “Llamado de Roma a la ética de la IA”, documento en el que, desde su posición como líder de los católicos, manifiesta e invita a los dirigentes de religiones monoteístas a considerar un enfoque ético de la inteligencia artificial, y buscar crear conciencia en gobiernos, organismos internacionales y empresas tecnológicas para desarrollar tecnología inclusiva, responsable y desde una perspectiva social.

La inteligencia artificial está integrada y lo seguirá estando de forma creciente en diferentes industrias, como la alimentaria, que para el 2050 tiene proyectado alimentar a más de 10 millones de personas. Para lograrlo tiene que integrar a los más desprotegidos, que coinciden con ser los desconectados, implementando estrategias resilientes y sostenibles para que nadie quede fuera del desarrollo tecnológico.

La postura del líder de la iglesia católica es clara: “la tecnología debe ser bien administrada y no abandonada a su suerte y a las fuerzas del mercado, sin una orientación adecuada por parte de las asambleas legislativas y otras autoridades guiadas por un sentido de responsabilidad social, estas innovaciones pueden amenazar la dignidad del ser humano”.

Además de temas regulatorios para la adopción tecnológica, el papa Francisco exhorta a la sociedad internacional a poner un alto a la pornografía infantil, proliferación de noticias falsas en las redes sociales y el robo de datos para falsificación de identidad, extorsión de empresas entre otros ciberdelitos que ha proliferado durante el confinamiento por la emergencia sanitaria.

La pandemia ha puesto en manifiesto que la humanidad solo podrá sobrevivir si trabaja de forma coordinada para la adopción tecnológica, y el cierre de cualquier brecha social en protección de los seres humanos y de su ecosistema.

Recordemos que descargar información de la nube y bajarla a tabletas para dar una guía ética de comportamiento, lograr la integración y el beneficio social de forma concisa y clara, como lo plasman los 10 mandamientos, es algo de lo que el papa sí que sabe. Sigamos su sabio consejo.