¿Conoces tu propósito de vida?
Regresando al amor

Psicoterapeuta familiar sistémica, escritora, meditadora y activista por la equidad de genero. Su práctica está encaminada al reconocimiento de la herida emocional infantil para el desarrollo integral del adulto consciente. Instagram @rominalcantar

¿Conoces tu propósito de vida?
Foto: Pixabay

Los seres humanos necesitamos horizontes que nos inspiren y aporten significado a nuestras vidas. Vivir sin significado, valores o ideales acaba provocando dolor, depresión, insatisfacción, enfermedad… darle un sentido a lo que hacemos es fundamental. En algún momento de nuestra vida nos preguntamos ¿para qué vivir? ¿Qué sentido tiene mi vida? ¿De acuerdo con qué principios tengo que vivir? Si no encontramos alguna respuesta medianamente satisfactoria, podemos entrar en una “crisis de significado” que nos lleve a cuestionarnos, incluso, si vale la pena seguir viviendo.

Algo muy importante y relacionado con esta necesidad de sentido y significado tiene que ver con cómo percibimos lo que nos rodea y, sobre todo, lo que nos sucede: cuando podemos dar significado a lo que hay en nuestra vida, por muy doloroso que sea, se vuelve más tolerable.

Puede que algunos aspectos o situaciones no nos gusten, pero podemos otorgarles un sentido y eso nos permite aceptarlas. Solo entonces somos suficientemente libres como para elegir qué hacer con ellas. Parece que para la mayoría de las personas hay cuatro fuentes importantes de significado en sus vidas: el trabajo, las relaciones personales, el autodesarrollo de nuestros potenciales y la espiritualidad en su sentido más integral.

Los términos propósito y sentido a veces se usan de forma intercambiable, aunque no son exactamente lo mismo: el sentido es más amplio y engloba al propósito. 

El propósito se traduce en conductas concretas, el sentido no necesariamente se conecta con acciones concretas: pertenece al ámbito del significado, es la manera en la que interpretamos y encontramos coherencia a nuestras experiencias.

  • El propósito organiza nuestras metas y nuestros esfuerzos. Podemos tener más de uno, aunque tener demasiados dispersa nuestros esfuerzos.
  • El sentido de nuestra vida tiene más que ver con la lectura que hacemos de nuestro paso por ella, con sentirnos valiosos y tener el anhelo de trascender el presente efímero dejando una huella.

Tener propósito tiene poderosas consecuencias, como son las ganas de vivir, sentirnos realizados y satisfechos, que podamos mirar con serenidad la muerte, que poseamos realmente libertad de elección, que ejerzamos una auténtica responsabilidad, que crezca el desafío de conseguir nuevos objetivos, sentirnos motivados para el cambio y una mayor confianza ante el futuro.

Diferentes estudios revelan que las personas que sienten que su vida tiene un propósito tienen menos depresión y ansiedad, y experimentan mayores niveles de felicidad y satisfacción en la vida. Además, se correlaciona con la longevidad y con la salud física y mental. En cambio, cuando no hemos descubierto el sentido a nuestra vida, o pasamos por crisis que lo oscurecen, tendemos a buscar la forma de compensar el vacío interno o aturdirnos con ruido externo para tapar un agujero interior.

La mayor ayuda para descubrir el sentido y con él el propósito es la consciencia que otorga una escucha profunda, nuestra conexión con lo más auténtico que somos y aprender a desarrollar la capacidad de mirar más allá de lo evidente. Seguramente cada uno podemos descubrirlo en lo que hacemos y creamos, en amar a alguien o en luchar por una causa. Incluso en situaciones desesperadas, en las que nos coloquemos de forma que podamos mirar de frente y atravesar el malestar, la culpa, el fracaso, un callejón sin salida o incluso la muerte.

Es el momento de sintonizarte con esa parte de ti que lo sabe todo, incluyendo tu propósito de vida: tu Yo Profundo. Retoma todo lo que has ido viendo día a día, como las piezas de un rompecabezas que hoy, tal vez, encajen mejor para formar una obra de arte:

  • Evalúa tus intereses: Date cuenta de qué es lo que realmente te interesa, te motiva y te mueve. Puedes hacer, si te ayuda, una lista de tus intereses y pasiones, en lo que te gusta invertir tu tiempo. Deja que tu corazón reconozca todo aquello que amas y en lo que te gustaría centrarte, en vez de valorarlo solo con la razón.
  • Cuestiónate: Revisa lo que te gusta hacer, lo que haces en la actualidad y lo que podrías cambiar para tener una vida más significativa. Fíjate especialmente en qué situaciones y acciones brota en ti la alegría, suele ser un buen termómetro de lo que te hace feliz.
  • Contempla tu yo futuro: Imagínate a ti mismo cuando tengas 90 años. Imagina que estás mirando tu vida en retrospectiva y te sientes completamente satisfecho de ella. Luego, regresa en el tiempo para determinar hacia donde caminar para aproximarte a esos 90 años plenos de sentido.
  • Sal de ti mismo: Abandona tu burbuja, busca tener una visión lo más amplia posible del mundo y de las personas que lo habitan. Con esta comprensión renovada podrás ser creativo a la hora de reconocer tu lugar en el mundo y tu propósito.
  • Rodéate de personas que te inspiren: Pregúntate por qué son una fuente de inspiración para ti e incorpora las cualidades que poseen que te transmiten fuerza. Pregunta a tus seres cercanos sobre tus dones y talentos: seguramente te ofrecerán una perspectiva muy enriquecedora.
  • Amplía tu concepción acerca del propósito: No es imprescindible que tu propósito gire en torno a una sola cosa, a veces se engarza en el equilibrio de múltiples intereses que responden a nuestras necesidades y anhelos.
  • Recuerda: Si mi propósito global es “ser feliz y ayudar al crecimiento y la felicidad de las personas”, puedo llevarlo a cabo en la familia, con los vecinos, en el gimnasio, en el trabajo, con mis amigos… No necesariamente el propósito supone un cambio laboral, puede suponer tan solo un cambio de mi colocación interna ante lo que ya hay en mi vida.
  • Medita para afinar tu escucha interna: El sentido de la vida se nos muestra si escuchamos a nuestra voz interna, por eso es de excepcional importancia cultivar la vida interior a través del silencio y la meditación.
  • Despeja tu mente y convoca cómo te gustaría que fuera tu vida: todo lo que se hace realidad comenzó siendo un día un sueño.
  • Deja de tratar de complacer a los demás. Tratar de complacer todos los días a la gente que te rodea probablemente obstaculizará el cumplimiento de tu propósito: asegúrate de que las decisiones que tomas en tu vida sean realmente tuyas, no lo que los demás decidan por ti.
  • Enfócate sobre todo en lo que acerca a tu propósito: No te enredes entregando tu energía vital en otras cosas que, quizás, no puedas soltar aún pero que no te llevan hacia donde te interesa.
  • Si tu vida necesita cambios, no quieras hacerlo todo en poco tiempo: Recuerda: cada día un pequeño paso, pero siempre en la dirección correcta.

¿Tú ya conoces tu propósito y sentido de vida? Te mando un abrazo de amor, Romina