Aprender a mirar, sumergirse en la magia del cine
Archipiélago Reportera cultural egresada de la ENEP Aragón. Colaboradora en Canal Once desde 2001, así como de Horizonte 107.9, revista Mujeres/Publimetro, México.com, Ibero 90.9 y Cinegarage, entre otros. Durante este tiempo se ha dedicado a contar esas historias que encuentra a su andar. Twitter: @campechita
Aprender a mirar, sumergirse en la magia del cine
Foto: Pixabay

“Las causas perdidas son las únicas por las que vale la pena luchar”.

Caballeros sin espada, cinta de Frank Capra

Hace algunos años en una conferencia en el Festival de Biarritz, en Francia, me sorprendió la cantidad de jóvenes que asistieron a la función de Workers, de José Luis Valle. Es la historia sobre una trabajadora doméstica en una casona de Tijuana, aborda la desigualdad con ciertos toques de humor negro que, a pesar de la diferencia de idioma, las chicas y chicos captaron y se llenaron de preguntas que soltaron en el encuentro con el director y también guionista, escena que se repetía día a día con cada película.

Al platicar con colegas de Francia, España y la delegación mexicana que andamos por allá, el comentario recurrente era el sistema educativo francés, del como desde la primera infancia les enseñan apreciación cinematográfica. Esto tiene que ver con la estrecha relación que existe con su cine, prácticamente desde que lo inventaron. Se dice que en 1898, el Dr. Doyen filmaba sus propias películas y se las proyectaba a sus alumnos; para 1912, el Ministerio de Agricultura echó mano del cine con fines de una mejor formación profesional; en 1921, la famosa Collette escribió al respecto, dijo que en la actualidad la proyección animada funciona como una penetrante forma de educación.

Con el tiempo surgió la Cinemateca Escolar en el Museo Pedagógico, más adelante se instituyeron las clases “A3”, las cuales daban las bases de la historia del cine y análisis de películas. Se sumaron tres componentes: el práctico, cultural y técnico y, a resumidas cuentas, todo eso fue parte del caldo de cultivo que dio origen a esas jornadas tan inspiradoras entre cineastas y jóvenes.

Traigo esto a colación porque este 10 de septiembre arrancó Morbito: cine fantástico para las infancias, selección de 10 películas mexicanas de animación que se exhibirán en 17 sedes en 12 estados de la República mexicana y, por supuesto, en la Ciudad de México.

Al platicar con Pablo Guisa, director de Mórbido, el hermano mayor de Morbito, me contó que el Festival Internacional de Cine de Terror y Fantástico surgió en 2008, tuvo su sede en Tlalpujahua, Michoacán, después se creó un programa de radio y tenían su periódico llamado El Morbito. Todo como parte de un proyecto que generara diálogo, intercambios de punto de vista y análisis del género cinematográfico que, para esa fecha, había tomado un nuevo aire

Después de 13 ediciones y una pandemia fue que decidieron dar el siguiente paso y, en alianza con Ánima Estudios, casa productora creada en 2002, se animaron a entrarle al Fomento al Cine Mexicano de la Secretaría de Cultura y el Instituto Mexicano de Cinematografía.

¿Cuál fue la idea? Generar justo ese acercamiento de las niñas, niños y jóvenes al cine fantástico hecho en México, pero no solo a ellos, sino también a sus padres, tíos, tías, abuelas y abuelos con cintas como Un disfraz para Nicolás, de Eduardo Rivero, que da cuenta de una familia que se reconfigura a partir del nacimiento de Nicolás, niño con Síndrome de Down. Pero también El ángel en el reloj, de Miguel Ángel Uriegas, cinta que aborda el cáncer infantil. También se proyectará AAA, la película: Sin límite de tiempo, de Alberto Rodríguez, y Las leyendas, de Alberto Rodríguez, entre otras más.

Son largometrajes que con técnicas de animación diversas retratan la cultura propia, lo que las vuelve cercanas y eso, como decía Pablo Guisa, ya provoca un cambio e interés de los futuros cinéfilos. Decir que las funciones serán acompañadas por talleres y otras actividades paralelas, esto con la intención de que la retroalimentación sea directa.

Entre las sedes en la Ciudad de México se encuentra el Complejo Cultural Los Pinos, Cine Villa Olímpica, Centro de Cultura Digital, Cinemanía y en otras ciudades estará en Cinemateca Luis Buñuel en Puebla, Cine Morelos en Cuernavaca, Cinema Nubo en Aguascalientes, Vochocinema Cine Garaje en Campeche, Cine La Mina en Guanajuato, y Kinoki Foro Cultural Independiente en San Cristóbal de las Casas, en Chiapas. Esta última iniciativa apela al entretenimiento y estará de gira hasta diciembre de 2021, con el ánimo de vincular a las audiencias con su cine, para así, en un futuro equilibrar las taquillas entre los llamados blockbusters y las producciones fílmicas nacionales, las cuales por cierto siguen cosechando premios en el extranjero, al momento de escribir esto la cinta La Caja, del realizador Lorenzo Vigas, producida por Eréndira Núñez y Michel Franco, obtuvo dos premios paralelos en la edición 78 del Festival de Venecia, el Sfera 1932 y Segnalaziones Cinema for Unicef, en tanto, El hoy en la cerca, de Joaquín del Paso, obtuvo el premio Bisato d´oro a la mejor fotografía de Alfonso Herrera. 

Antes del punto final, les pido que más allá de las discusiones en redes, sobre sí el trailer de cualquier cinta mexicana les parece suficiente para calificar la historia, vayan sin prejuicios al cine, se asomen a filminlatino.mx o busquen las cintas mexicanas en su plataforma de confianza y por supuesto, éntrenle a elmorbito.com   

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