Que no suba el precio de la electricidad
Corto Circuito

Víctor es doctor en ciencias, es un liberal apasionado del sector energético y de la lucha contra el cambio climático, es vocero de la Plataforma México Clima y Energía y socio de la consultoría especializada Perceptia21 Energía. Twitter: @vicfc7

Que no suba el precio de la electricidad
Foto: Pixabay

En memoria de Daniel Chacón Anaya.

Que no suba el precio de la electricidad. Esa fue una manta presidencial de inicio respecto al sector eléctrico.

Luego fue completada con un “por encima de la inflación” o “en términos reales”. O sea, sí va a aumentar el precio de la electricidad, pero menos que la inflación. Y sobre eso se han basado todos los compromisos del presidente en materia eléctrica, pero vale hacer algunas acotaciones.

1.- ¿El presidente puede controlar el precio de la electricidad? Sí, pero con un alto costo al erario. Es decir, que utiliza recursos que bien podrían usarse en salud o educación, pero los usa para subsidiar o esconder el costo de la energía eléctrica. Pero, cuando el costo de la energía se incrementa por sobre los limites presupuestales, el gobierno ya no los puede controlar. Un ejemplo de esto fue el incremento en el costo de la energía a todos los usuarios por la falta de gas natural aunado a las compras a costos exorbitantes que se llevaron a cabo en febrero de este año, por la tormenta invernal en Texas.

2.- El costo de la energía eléctrica se debe dividir en lo que le cuesta al usuario doméstico (los hogares) y lo que paga el industrial.

La gran mayoría de los usuarios domésticos tienen una tarifa subsidiada, una tarifa falsa, que no le permite recuperar a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) los costos de llevar la energía a los hogares mexicanos. Eso se cubre con recursos del gobierno y para el 2022, según el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación, ascenderá a unos 73 mil millones de pesos. Si elimináramos el subsidio, las tarifas domésticas serían más altas que en Estados Unidos, por los costos de los combustibles que utiliza el gobierno para generar electricidad, más los costos operativos que tienen varias de las viejas termoeléctricas de la CFE, entre otros factores.

Pero hablemos de las tarifas no subsidiadas: la comercial y la industrial. Con esto reafirmamos que el costo de la energía en Mexico es mayor que el de nuestro principal socio comercial. 

Entonces, de nada sirve asegurar que no va a aumentar el costo de la energía a la industria, como lo hace el presidente, sino que se necesita en realidad energía más barata. Con este objetivo, se creó el mercado eléctrico y todo aquel que se entera de sus beneficios y puede, migra al mercado eléctrico. 

Pero el presidente no dice eso, sino que lo esconde, al fin que él sólo le habla a su gente, que no conoce esta realidad y a quienes les tergiversa la información.

Entonces, ¿qué propone el presidente?

Básicamente dos cosas: primero, mantener las tarifas altas a la industria. Segundo, continuar con los altos subsidios a los ciudadanos.

La realidad es que el presidente podría ofrecer bajar las tarifas a la industria y con esto podían disminuir el precio de varios productos y servicios que consumimos los mexicanos, lo cual apoyaría a nuestros bolsillos y, por otra parte, podría disminuir los subsidios a los usuarios domésticos, sin la necesidad de incrementar las facturas que nos llegan a casa, y emplear el dinero de los subsidios en incrementar y mejorar la calidad de los servicios sociales que le urgen a la población; pero para lograr esto, tendría que incrementar la participación a privados, hacer valer la Constitución y la Ley de la industria Eléctrica, y es justo lo que quiere evitar el presidente, pues a él sólo le interesan los monopolios estatales para incrementar su poder.

Abrir el mercado no es solo bajar precios, es permitir e impulsar la transición energética, algo que el mundo sin duda necesita. Por eso debemos de luchar para que la reforma constitucional propuesta por el presidente no pase.

Fin.

La transición energética mexicana ha sido una lucha de cientos de personas, tal vez miles, pero poco pueden estar a la altura de Daniel Chacón Anaya.

Daniel fue uno de los padres de la Ley de Transición Energética, un extrabajador del sector petrolero, que entendió la necesidad de evolucionar el sistema energético mexicano para el bienestar de las futuras generaciones.

Daniel lideraba el grupo de energía de Iniciativa Climática de México hasta ayer por la madrugada; pero su huella, su impulso, su ejemplo, sirven para que cientos, miles de nosotros, sigamos con la misma fuerza y entusiasmo su ejemplo.

Personalmente tengo mucho que agradecer, desde su apoyo, su experiencia, su amistad, su confianza e impulso.

Descansa en paz, Daniel, que haremos lo mejor posible por seguir en esta lucha por un mejor país. Gracias por todo.