El activismo, según la televisión
Gran Angular

Periodista interesado en medios, contenidos, periodismo y cultura. Colaborador, reportero y editor con experiencia en medios impresos, electrónicos y digitales. Maestro en Periodismo sobre Políticas Públicas por el CIDE. Beca Gabo en Periodismo Cultural y Cine 2014 y 2020. También habla mucho de cine. 

El activismo, según la televisión
Foto: Pixabay

Hace un par de semanas, la cadena CBS anunció estar en produciendo un nuevo reality show de competencia. Su nombre, The ActivistEl Activista. La noticia fue recibida con una ola de críticas y cuestionamientos de activistas en todo el mundo. 

Coproducido por Global Citizen, una organización internacional de defensa dedicada a combatir la pobreza extrema, el programa presentará a seis activistas que junto a mentores de alto perfil competirán por defender una causa específica para un “cambio significativo”. Estos activistas-concursantes asistirán a la cumbre del G20 en Italia el próximo octubre donde, de acuerdo con el comunicado de prensa, intentarán obtener “financiación y una conciencia invaluable para sus causas ”, alrededor de tres temas fundamentales: salud, educación y medio ambiente.

Lo interesante y polémico llegó cuando al describir la mecánica del programa se señalaba que los participantes serían juzgados no solo por sus ideas o proyectos, sino también por su comportamiento y métricas en línea y en redes sociales. “Los activistas competirán en misiones, trucos mediáticos, campañas digitales y eventos comunitarios destinados a atraer la atención de los tomadores de decisiones más poderosos del mundo, exigiendo acción ahora”, se describe en el comunicado.

El clic, like, comment o retuit como sinónimo de éxito o de logro. El concepto fue rápidamente condenado en redes sociales y en medios como sordo (a un tono y actividad social), falso, superficial y  hasta sensacionalista. La moda y tendencia del influencer como punto de referencia de rendimiento o de éxito. Del activismo de sofá que muchos cuestionan se hace solo con clics y desde la comodidad del hogar vía redes sociales. Estos y otros comentarios llegaron de representantes de organizaciones civiles y activistas en todo el mundo y público en general que sentían se trivializaba una actividad importante y fundamental al reducirla a un concurso y competencia tan atento a likes y engagement

Otro punto que se prestó inmediatamente al debate y la reflexión se concentró en quienes serán los jueces del programa: el cantante y músico estadunidense Usher, la actriz y modelo india Priyanka Chopra Jonas y la cantante, actriz y bailarina Julianne Hough. 

De nuevo, las críticas y cuestionamientos llegaron de todas partes. Hough, bailarina conocida por ser juez en el programa Dancing with the Stars y America’s Got Talent, aseguró que el tsunami de críticas había sido “una poderosa demostración de activismo en tiempo real”. “Escuché decir que el programa es actuación, promueve el pseudoactivismo sobre el activismo real, que se sintió sordo … y que los presentadores no estamos calificados para evaluar el activismo, porque somos celebridades y no activistas”, afirmó a través de un post en su cuenta Instagram pocos días después. 

“También escuché que tratar de valorar una causa sobre otra, se siente como las Olimpíadas de la Opresión, y falta al respeto por completo a los muchos activistas que han sido asesinados, agredidos y enfrentan varios abusos luchando por sus causas. No pretendo ser una activista y estoy totalmente de acuerdo en que el aspecto de juzgar del programa no dio en el blanco y, además, en que no estoy calificada para actuar como juez”.

Curiosa, interesante e irónicamente para la historia del programa, el activismo digital provocó que los productores, conductores y la cadena reaccionaran al respecto. En un comunicado a CNN pocos días después, se anunciaba que “The Activist fue diseñado para mostrar a una amplia audiencia la pasión, las largas horas y el ingenio que los activistas ponen en cambiar el mundo, con la esperanza de inspirar a otros a hacer lo mismo. Sin embargo, se ha hecho evidente que el formato del programa, como el anuncio, distrae del trabajo vital que estos increíbles activistas hacen en sus comunidades todos los días”. 

“El impulso para el cambio global no es una competencia y requiere un esfuerzo global. Como resultado, estamos cambiando el formato para eliminar el elemento competitivo y reinventar el concepto en un especial documental en horario estelar (la fecha de emisión se anunciará)”, puntualiza el comunicado.

La necesidad de atención y rating de la televisión batalla contra todas las demás pantallas que reclaman nuestra atención día a día, así como un contexto global en el que el reality show de competencia ha encontrado, en todas partes del mundo, un masivo público, se unieron para mostrar el torpe o limitado proceso al interior de la industria para abordar o proponer ideas genuinamente novedosas y valiosas. Y la forma en que audiencias y grupos interesados pueden detener o frenar estas ideas. Desde cualquier perspectiva, un fenómeno con mucho para reflexionar y analizar hacia el futuro.