Arte sin censura
Archipiélago Reportera cultural egresada de la ENEP Aragón. Colaboradora en Canal Once desde 2001, así como de Horizonte 107.9, revista Mujeres/Publimetro, México.com, Ibero 90.9 y Cinegarage, entre otros. Durante este tiempo se ha dedicado a contar esas historias que encuentra a su andar. Twitter: @campechita
Arte sin censura
Foto: Onlyfans

“No hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente”.

Virginia Woolf

En la era moderna, más bien contemporánea, las expresiones artísticas que muestran un desnudo o pose incómoda han sufrido una especie de censura al momento de compartirlas en internet y a través de redes sociales, como Facebook, Instagram o TikTok. Piezas como El origen del mundo de Courbet, exhibido en el Museo de Orsay, en Francia, es un ejemplo de cómo tardan más en cargar el archivo digital que en lo que la red lo baja y aparece como no disponible. Qué decir del cuadro de Balthus, Thérése soñando, pintado en 1938 que muestra a una niña de 11 años levantando la pierna y enseñando su ropa interior, que está en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York y que miembros del movimiento #MeToo pidieron que fuera retirado. Y si hablamos de pezones, simplemente no hay manera.

Hartos de esa situación, museos de Viena decidieron entrarle al boom de OnlyFans, plataforma para adultos de difusión de contenido sexual que por una suscripción mensual de 4.99 a 49.99 dólares permite acceder a materiales que han sido rechazados en otras redes, claro, todo bajo un reglamento específico y sobre todo administrado por quien comparte dichas imágenes o videos. Fue así que autoridades culturales austriacas investigaron cómo opera la página que fue presentada en 2016 y no había llamado tanto la atención, pero que a raíz del confinamiento y sana distancia frente al Covid 19 tuvo un repunte importante. Ya con los datos y estadísticas en mano, el Leopold Museum, Historia del Arte, Historia Natural y Albertina tomaron cartas en el asunto: prepararon sus materiales y abrieron su cuenta en OnlyFans. ¿Cómo funciona? Sencillo, a cambio de un pago equivalente a tres euros los suscriptores obtendrán una Vienna City Card, tarjeta que en el caso de que vivan en la ciudad van a poder usar para trasladarse de manera gratuita en el transporte público, también les dará acceso libre a otros recintos culturales o bien podrán apreciar libremente piezas de artistas como Richard Gerstl, Egon Schiele, Amadeo Modigliani, Koloman Moser o la mismísima Venus de Willendorf, por mencionar algunos.

Hasta ahora, otros museos alrededor del mundo no han dado a conocer si ya tienen sus perfiles en la plataforma que Beyoncé lanzó al cielo al mencionarla en el remix de Savage. Por el momento han puesto más empeño en abrir cuentas de TikTok con el objetivo de ampliar su mensaje hacia públicos cada vez más jóvenes, sin embargo, no dudo que en un futuro muy cercano sabremos de otros nuevos huéspedes en OnlyFans, tal como sucedió con librerías Gandhi, que hartos de pedir que leamos, decidió destaparse y a través de dicha plataforma cumplir con nuestras fantasías textuales mediante el llamado book porn. Al entrar a onlyfans.com/gandhifans, encontrarán candorosos cuerpos de texto, una sesión intensa en la que se agarraron a versos, así como la cancelada novela de Nabokov, Lolita. 

Fenómeno en torno a la difusión y comunicación de recintos, centros culturales y artísticos que buscan dar la vuelta a los algoritmos de inteligencia artificial, que si bien va a pasos agigantados en la recepción y aprendizaje de miles de millones de materiales, no han sido dotados de la sensibilidad que requiere apreciar una obra de arte. Si a esto sumamos los movimientos sociales que en los últimos años han levantado la voz con llamados a la cancelación, la situación se torna harto complicada, por lo que es de reconocerse la búsqueda de alternativas por parte de los museos para mostrar acervos y contenidos que son fundamentales en la historia del arte y deben ser vistos desde ese contexto histórico, sin ánimo de herir susceptibilidades.

 Ustedes, ¿qué opinan?… los leo.