Lalo Mora, la punta del iceberg en la violencia de género en la música norteña
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Reportero egresado de la UNAM. Antes Forbes y La-Lista. Derechos humanos, cultura, perspectiva de género y de todo un poco. Al frente de Revista Danzoneros. Twitter: @arturoordaz_

Lalo Mora, la punta del iceberg en la violencia de género en la música norteña
Lalo Mora. Foto: Facebook Oficial Lalo P Mora

El cantante norteño Lalo Mora volvió a acosar, en medio del escenario, a una de sus fans durante un concierto esta semana. La acción no solo es la punta del iceberg de la violencia de género que hay en la música norteña, sino en el norte del país, pero la cultura machista impera en muchos lados.

No es la primera vez que el excantante de Los Invasores de Nuevo León comete una acción como esta. A inicios de octubre se publicó un video donde el artista está tocando el seno de una mujer mientras ella lo saluda. En julio, apareció otra grabación donde él besa y toca a otra chica. Al menos tres acosos públicos en menos de cuatro meses.

En repetidas ocasiones, la socióloga Georgina Aldaba Guzmán me explicó que la música no es la culpable de la violencia, ni es un motivante. Por el contrario, las canciones y melodías son expresiones sobre una realidad; la muestra de un pensamiento colectivo. Los hombres no se vuelven feminicidas por escuchar canciones violentas, las líricas son violentas porque esa es la realidad que viven los escuchas, me sentenció.

Bajo esa premisa, sería injusto para la música norteña culparla por acciones como las de Lalo Mora. Aunque gran parte de las líricas del norte del país hacen alusión al machismo y la misoginia, esto nos sugiere que así es la realidad para quienes viven donde se desarrollaron esas melodías.

En lo personal, me encanta la música de banda, más cuando se trata de tambora. Pero aquello no es excusa para ignorar las letras que cantamos sin razonar. Hace poco más de tres meses estuve en el epicentro de este ritmo: Mazatlán, Sinaloa. Unas horas bastaron para darme cuenta de que la violencia de género está marcada en la vida diaria. Desde la manera en que los hombres hablan, miran y tocan a las mujeres, hasta la forma en que ellos se expresan y quieren que los traten.

Urge que llegue la marea verde a la Perla del Pacífico, así lo escribí en julio pasado. Esa urgencia la reitero de nuevo.

El Estado y la Ciudad de México son los lugares que albergan el mayor número de presuntos delitos de feminicidios hasta septiembre de este año, según el informe del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Sin embargo, si la medida se toma por cada 100 mil mujeres, las cinco entidades con mayores registros son Quintana Roo, Sonora, Morelos, Sinaloa y Chihuahua.

No basta con condenar los acosos sexuales de Lalo Mora ni con cambiar las letras de la música norteña, hay que modificar la realidad del norte –y de todo el país– en cuestión de violencia de género. Algo pasa en las regiones fronterizas y debemos poner especial atención ahí.