No te quiero vacunar
Ciudadano Político

Provocador de ciudadanos, creador de espacios de encuentro y conocimiento. Exservidor público con ganas de regresar un día más preparado. Abogado y politólogo con aspiraciones de chef. Crítico de los malos gobiernos y buscador de alternativas democráticas. Twitter: @MaxKaiser75

No te quiero vacunar
La abogada Alma Franco, acompañada de su hijo Maximiliano, muestra su certificado de vacunación en Oaxaca. Foto: Daniel Ricardez/ EFE

A casi un año del inicio de la “estrategia” de vacunación oficial seguimos sin saber cuántas vacunas se han comprado, de qué tipo o marca, a través de qué proveedores o mecanismos, con qué condiciones, a qué precios y cuánto se ha gastado en total el gobierno. Durante 11 meses, el gobierno ha logrado vacunar, con esquema completo, solo al 49.33% de la población mexicana, de acuerdo con datos oficiales (aplicar una sola vacuna sirve de muy poco).

Así, la mitad de la población sigue desprotegida contra la peor pandemia mundial en décadas. Y, a pesar de esto, el presidente y su gobierno tuvieron el descaro de declarar que la “estrategia” de vacunación había sido un éxito, y que habían cumplido con lo prometido. Durante dos semanas tuvimos que soportar la propaganda oficial, a través de distintos canales y personajes, en la que se declaraba “Misión cumplida”, a pesar de saber, con datos oficiales, que eso era una burda mentira.

México es el cuarto lugar mundial en muertes totales por Covid-19, si se toman en cuenta las cifras oficiales, y el tercer lugar mundial, solo después de Estados Unidos y Brasil, si se hace referencia a la cifra real, de más de medio millón de muertes que todos los estudios serios sobre exceso de mortalidad reconocen. Diversos países aliados y socios comerciales mantienen serias restricciones de viaje sobre nuestro país, por el desastre documentado y evidente en el manejo de la pandemia en México. Las secuelas económicas se mantienen en niveles alarmantes: la inversión fija bruta es hoy 4.9% menor a su nivel prepandemia de enero de 2020, el consumo privado es hoy 3.6% menor al del primer bimestre de 2020, el empleo se ha recuperado solo gracias al empleo informal, y la economía se volvió a estancar con una caída del 0.2% en el tercer trimestre de 2021, con respecto al trimestre anterior (datos de Inegi a noviembre de 2021).

La desconfianza de los inversionistas, combinada con el bajo consumo y el empleo informal inseguro y mal pagado, pueden explicar el nuevo estancamiento económico. Pero me atrevo a proponer otra hipótesis: el fin forzado y artificial de la pandemia, que no genera el dinamismo social deseado. Me explico.

En los países en los que se ha declarado el regreso a la normalidad postpandemia hay un factor común: la vacuna masiva, universal, distribuida y aplicada a través de esquemas mixtos entre el sector público y privado, y aplicada a todos los grupos de edad, incluidos los niños menores de 18 años. Se trata de una política de salud pública, con base en derechos universales, pero también de una estrategia de confianza y reactivación social, promovida desde el Estado, para recuperar el dinamismo social. En estos países se empieza a recuperar, poco a poco, la vida activa, abierta, libre y completa de la población, que se siente segura de retomar sus actividades. Los datos económicos de esos países muestran que está funcionado. 

En México, todo el manejo de la pandemia ha sido torpe, improvisado, artificial, parchado y, sobre todo, lleno de politiquería. El regreso a la “normalidad” ha sido impuesto por colores inentendibles de un semáforo más manipulado que el de la esquina de mi casa. Pero la peor decisión, la más inhumana de todas, ha sido la de negar a los menores de 18 años la vacuna. Sin fundamento científico, en contra de la tendencia mundial, y con mentiras, el gobierno ha decidido negar a los menores de 18 años y a sus familias, el derecho a sentirse seguros, y a retomar la vida normal.

Miles de menores con problemas de salud decidieron ampararse, es decir, pedirle a un juez que declare como inconstitucional la negativa del gobierno a aplicarles la vacuna. Los amparos se obtuvieron por centenas, y ¿qué hizo el gobierno? ¿Rectificar su medida inconstitucional? No, el 8 de noviembre de 2021 decidió impugnar la decisión de los jueces federales de amparar a los menores con riesgos de salud. ¿Por qué lo hizo? Porque sí, porque a este gobierno no se le contradice, aunque esté la salud de los niños de por medio, y la reactivación de la vida y la economía de sus familias en riesgo. 

Este es el terrible legado que deja el gobierno en este tema. Escribo esto con coraje y dolor, y con la pretensión de que quede testimonio, para que no lo olvidemos fácil. Y así, en 2024 tengamos muchos elementos para tomar una buena decisión.