Tus chistes misóginos sobre cantantes mexicanas ya no dan risa
Matria

Es editora, locutora, escritora, productora y mamá. Ha escrito en diversos medios sobre música, feminismo y cultura digital. Actualmente produce y conduce distintos podcasts para Audible y HBO, entre otros. Twitter e Instagram: @rominapons.

Tus chistes misóginos sobre cantantes mexicanas ya no dan risa
Foto: Facebook / Ximena Sariñana, Mon Laferte, EFE y Wikimedia Commons

Hace unos años era muy común ver memes burlándose de que Carla Morrison, Natalia Lafourcade, Ximena Sariñana, Mon Laferte y otras cantantes mujeres que no entran dentro del pop eran exactamente lo mismo. Por alguna razón, después de varios años me volví a topar en Twitter la semana pasada con un meme del estilo el cual no voy a replicar porque no me interesa hacerles fiesta. Lo que sí haré es describirlo: es el meme de los muchos Spiderman pero con las caras de ellas. Vi likes, retuits y burlas de personas que no conozco y también de quienes conozco bien dentro de la industria de la música en México en la cual trabajé varios años. 

Si bien me gusta su música, no soy esa fan que se sabe todas sus canciones, discos y entrevistas, y les juro que jamás las he confundido. El proyecto de cada una está definido, sus timbres de voz son distintos y sus melodías también. Me parece inconcebible confundir a Natalia Lafourcade con quien sea, pues su estilo es único e irreplicable. La melancolía de Carla Morrison poco tiene que ver con la energía de Mon Laferte, y el rumbo que ha tomado Ximena Sariñana nada tiene que ver con la línea –más de protesta– que caracteriza a Julieta Venegas. 

Claro, están todas encasilladas en un mismo género pero eso no hace su música igual. Siendo honesta, me es más fácil diferenciarlas a ellas que a Enjambre de Odisseo o Comisario Pantera. Y eso en ningún momento significa que sean bandas malas o copias, sino que es normal que proyectos contemporáneos y con visiones afines compartan características. Son precisamente estas características en conjunto que permiten nombrar movimientos como el grunge, el punk, el nu metal o el que se te ocurra. 

El punto es: a las bandas mexicanas de hombres nunca las andan poniendo una frente a otra, diciendo que son copias y atacándolas. ¿O alguna vez han visto que hagan memes sobre Reyno y Zoé? Yo tampoco, y qué bueno, porque son comparaciones estúpidas. Pero cuando son mujeres sucede un “algo” que les encanta comparar y burlarse y seguirse riendo del mismo chisme 10 años después. Si esto no es misoginia, entonces ¿qué es?

Las mujeres la tienen más difícil en la música. Punto. Este fin de semana fue el Corona Capital y de 52 bandas, 20 cuentan con alguna mujer. Sí, es algo sin precedentes en este festival pero hay varias cosas que tomar en cuenta, ninguna de ellas es acto principal y de actos semiprincipales solo dos son mujeres: LP y St Vincent, que canceló por covid. Entonces, en cuota parece que mejoramos pero en realidad no. Basta con que una banda tenga una integrante femenina para que se le considere parte de dicha cuota, cuando en realidad suelen ser muchos hombres y una sola mujer, generalmente siendo cantante. 

Y no es que no haya talento femenino, porque abunda, pero no cuenta, ni de cerca, con el mismo apoyo que el talento masculino. Y eso que me estoy yendo a bandas internacionales, porque si mi comparativo fuera meramente mexicano estamos en pañales. Pero no todas son malas noticias, las cabezas de varios de los principales festivales en México son mujeres: Ceremonia, Mutek, Hipnosis y el NRMAL, que desde su primera edición en la Ciudad de México cuidó mucho el tema de la representación femenina. Entonces tampoco es como que la cosa esté de la fregada, pero no podemos dejar de lado que para las mujeres, históricamente, triunfar en la música mal llamada alternativa es mucho más complicado por el simple hecho de ser mujer. 

Entonces no, amigo, cuando te burlas de que varias artistas mexicanas son la misma no eres chistoso ni creativo. Estás replicando un chiste viejo y gastado sin tomar en cuenta que estas mujeres la tuvieron mucho más difícil que sus contrapartes masculinas y siguen ahí, desde hace años, rompiendo un techo de cristal y sobretodo reinventándose y siendo cada año más creativas, más profesionales y más escuchadas.