Se consuma el abordaje 4T en la SCJN con la llegada de Loretta Ortiz
Libertad bajo palabra

Periodista y Abogado con más de 33 años de trayectoria profesional. Reportero, comentarista y consultor experto en temas jurídicos. Premio Nacional de Periodismo José Pagés Llergo 2011. Especialista en el Poder Judicial de la Federación y analista político. Twitter @jenroma27

Se consuma el abordaje 4T en la SCJN con la llegada de Loretta Ortiz
La SCJN durante una sesión. Foto: SCJN.

Desde hace varias semanas, la decisión estaba tomada en Palacio Nacional. El envío de la terna de Andrés Manuel López Obrador al Senado fue una formalidad porque el presidente quería a otra mujer cercana en el pleno del máximo tribunal, que ya tiene cuatro perfiles afines al régimen, que con la cercanía y condescendencia de Arturo Zaldívar ya consolida un bloque de cinco votos esenciales para las decisiones en una Corte que parece degradar su autonomía respecto al Ejecutivo federal.

Solo con las sentencias se podrá calificar objetivamente el talante de cada [email protected], sin embargo, es clara la embestida de López Obrador hacia el único poder que puede contener su irrefrenable autoritarismo. La elección de Loretta Ortiz, hasta hoy consejera de la Judicatura Federal, se dio justo en el torbellino de recriminaciones hacia el presidente López Obrador por el acuerdo publicado en el Diario Oficial que de forma confesa pretende evitar que cualquier amparo otorgado por jueces federales frene algunas de sus megaobras, que ahora son por decreto asuntos de seguridad nacional para además evitar cualquier solicitud de información sobre el desarrollo de las polémicas construcciones.

El “acuerdazo” es abiertamente inconstitucional porque pretende contener amparos y suprimir el accionar jurisdiccional sobre garantías que nuestra Constitución otorga. De hecho, ya se estudian controversias que justamente tendrán que ser resueltas por el alto tribunal.

Loretta Ortiz es una preparada jurista egresada de la Escuela Libre de Derecho, cuenta con un doctorado en derechos humanos. Su trayectoria profesional está plenamente acreditada ante el sector académico del país. Tiene 66 años, está casada con José Agustín Ortiz Pinchetti, actual fiscal electoral y hombre cercano al presidente de la República.

Nadie podría regatear sus conocimientos jurídicos y méritos para llegar a tan alta responsabilidad, sin embargo, sus credenciales políticas ponen en duda su objetividad y autonomía en lo que esté por venir en el tribunal constitucional. Fue fundadora de Morena, asesora jurídica externa de López Obrador en su equipo de campaña y también de transición. Además fue diputada federal y esta faceta es la que pone en el tablero agudas inquietudes sobre sus decisiones como ministra, formando parte del régimen político que sostiene la bandera del partido de Estado.

Por primera vez en la historia, desde la gran reforma judicial de Ernesto Zedillo al Poder Judicial de la Federación en 1994, habrá cuatro ministras en el pleno de la Corte. El voto de Loretta Ortiz se sumará a las intenciones de otros cuatro colegas para consolidar un bloque rumbo a la sucesión presidencial en el tribunal constitucional a casi un año de que el ministro Zaldívar concluya su periodo en esta responsabilidad.

El tablero de las especulaciones se abre y plantea dos grupos claros al interior del pleno: el pro 4T y los que podrían todavía sostener una candidatura que garantice mayor independencia respecto al presidente de la República.

Los jueces de carrera están en vías de desaparición en las posiciones más relevantes dentro de la Suprema Corte, lo que es congruente con el estilo del tabasqueño para designar cercanos en las vacantes trascendentes del ejercicio del poder público.

A pesar de todo y con el anhelo romántico de una impartición de justicia imparcial, debo reconocer que habrá que darle el beneficio de la duda a la ministra electa para que al comenzar su trabajo muestre con sus decisiones y votos de qué está hecha.

Vivimos una etapa en la que el desprecio por la fuerza del derecho es el signo del régimen político, que siempre tiene otros datos para imponer su visión de país sin admitir la autocrítica o el disenso razonado.

México necesita una Suprema Corte firme e independiente, los hechos presentes no nos dan muchas esperanzas sobre el futuro de una institución que es ancla de nuestra democracia constitucional.

Necesitamos jueces intachables y ajenos a los intereses políticos, el reto es suyo doctora Ortiz Ahlf.

Hasta el jueves.