Lo bueno, lo malo y las expectativas del arranque de la legislatura
Tácticas Parlamentarias

Analista y consultor político. Licenciado en Ciencia Política por el ITAM y maestro en Estudios Legislativos por la Universidad de Hull en Reino Unido. Es coordinador del Diplomado en Planeación y Operación Legislativa en el ITAM. Twitter: @FernandoDworak

Lo bueno, lo malo y las expectativas del arranque de la legislatura
Foto: Canal del Congreso

El pasado 1º de septiembre inició la LXV Legislatura del Congreso de la Unión, la cual durará hasta el 31 de agosto de 2024. Si bien Morena y aliados llegaron a controlar la mayoría absoluta de los asientos, no vemos con mucha frecuencia las escenas de radicalismo militante que abundaron en la legislatura pasada. Aunque es muy temprano para saltar conclusiones, veamos algunas cosas positivas, otras negativas y algunas expectativas para los próximos tres años.

Lo bueno

Para empezar, por primera vez en más de 80 años volvieron personas legisladoras a la cámara a través de la reelección inmediata. Lejos de ser un logro de la Revolución, prohibir la permanencia era un instrumento de control de los partidos hacia sus militantes. Gracias a esto, era imposible la continuidad de proyectos y también bloqueaba toda posibilidad de rendición de cuentas.

Actualmente, el 28% de quienes integran la LXV Legislatura estuvieron en la LXIV. Si bien se verán sus efectos plenamente en los próximos años, se aprecian algunos cambios. Por ejemplo, personas que ya tienen permanencia están cuidando más las formas y la civilidad con sus compañeras y compañeros, toda vez que la política requiere de confianza entre las partes. Para decirlo de otra forma: un horizonte de tiempo más amplio para interactuar fomenta la moderación.

En esta legislatura se está arraigando el servicio parlamentario de carrera. Aunque se había creado en 1999 y hasta se hicieron los primeros exámenes de ingreso en 2000, el proyecto se detuvo completamente a partir de septiembre de aquel año. La razón: para que haya estructuras profesionales estables, debe haber continuidad en el trato de contratantes y contratados. Es decir, aunque la reelección no traería servicio parlamentario, sin la primera garantizamos que nunca ocurra lo segundo. Bajo esta premisa, fue una gran decisión relanzar este programa la legislatura pasada.

Finalmente, en esta legislatura ingresaron por primera vez personas legisladoras migrantes, discapacitadas o integrantes de comunidades indígenas a través de una acción afirmativa impulsada por el Instituto Nacional Electoral (INE). Falta pulir algunos detalles sobre acreditación de identidad en el tercer caso, o la residencia y carácter de la migración en el primero, pero ciertamente es un paso en la dirección correcta para consolidar la pluralidad que debe contener un órgano legislativo.

Lo malo

Al inicio de esta legislatura, vimos cómo las políticas de austeridad eran solo un eslogan: el número de comisiones pasó de 45 a 51, sin importar la racionalidad de los temas. La razón: el reparto de presidencias y secretarías de comisión sigue siendo una fuente de recursos para las personas legisladoras. Lograr un diseño del sistema de comisiones eficaz y racional tomará tiempo, y debe iniciar por los mecanismos que dispararon su número en los años 90 del siglo pasado.

Por otra parte, si bien no volvieron las migraciones de personas legisladoras a Morena para que controlase la Junta de Coordinación Política, y parece haber una aceptación tácita de las reglas del juego, algunas decisiones de la Presidencia de la Mesa Directiva no se apegan totalmente a la representación de la Cámara, sino parecen más reacciones de facción. Es indispensable tener una Mesa Directiva imparcial si deseamos fortalecer al Congreso como institución.

Las expectativas

En política no hay magia, y tampoco es cuestión de “voluntad”: todo depende de reglas e incentivos. Por lo tanto, una intervención adecuada requiere de conocimiento, planeación estratégica y, sobre todo, cabeza fría. Bajo esta premisa, la posibilidad de reelección inmediata jugará un papel importante en el desempeño del Congreso, si sabemos aprovecharlo. ¿Un ejemplo? ¿Qué tal si comienzan a hacer presión a sus personas legisladoras en temas que les preocupan, sabiendo que muchas ganaron con una pequeña diferencia? Si saben jugar el juego, podrán controlar mejor las carreras de quienes les representan…