La importancia de saber rematar
Alioli

Es periodista y analista de datos. Ha colaborado en medios como Reforma, Chilango y Tec Review. Fue coautor del libro Ayotzinapa, la travesía de las tortugas, publicado por la editorial Proceso. También es hincha incondicional de los Leones Negros. Twitter: @ridderstrom

La importancia de saber rematar
Foto: @ChampionsLeague/Twitter.

El Real Madrid tiró de épica en una eliminatoria adversa frente al Manchester City y demostró, una vez más esta temporada, que la historia merengue no se ha forjado sin sufrimiento. En el futuro, los hinchas merengues hablarán aún con más dulzura de ese partido porque fue ante un equipo de Guardiola.

El Madrid estuvo abajo en el marcador de la semifinal durante 180 minutos, pero muy pocos lo dieron por muerto. En la primera parte del partido de vuelta, Guardiola volvió a tomar prestado el cholismo que le ayudó a ganar al Atleti en cuartos de final y dejó que sus jugadores tocaran y guardaran la pelota plácidamente -incluso, con el gol de Mahrez se daba por terminada la serie. Error de cálculo. Quizá el descalabro del City se dio en el momento en que el entrenador catalán reemplazó a De Bruyne por Fernandinho para darle más seguridad al mediocampo y retener el balón; o cuando Grealish, hincha confeso del Madrid, pecó de soberbio y erró dos llegadas clarísimas en el minuto 85; o cuando Rúben Dias se olvidó de que es uno de los mejores centrales del mundo y le cometió una falta de amateur a Benzema en el área nada más empezar el primer tiempo extra.

O quizá fue Rodrygo. El brasileño de 21 años, un fichaje del que no muchos esperaban ese rendimiento brutal, entró de cambio, pidió la pelota, tiró desmarques, encaró y con dos goles en dos minutos (90 y 91) le recordó al Bernabéu que aquella era una noche especial. Y entonces, con la moral a tope, al minuto cinco del primer tiempo extra, el Madrid volvió a ser el Madrid: penalti; Benzema; frialdad; raso y a la izquierda del portero; sentencia; de nuevo a una final.

Xavi lo aseguró después, cuando la prensa le buscó para picar la herida y opinar sobre la derrota de su maestro (el egarense es, probablemente, el único que mira, entiende y vive el futbolcomo Guardiola, y viceversa): al Madrid hay que rematarlo, porque por historia puede hacer lo que hizo contra el City. Lo supieron, también, el PSG en octavos y el Chelsea en cuartos. Ambos tuvieron a los merengues contra el suelo; pero las ocasiones de gol falladas en momentos clave lo dejaron respirar y levantarse.

No solo contra los merengues, sino en cualquier escenario, un equipo de élite debe saber rematar sus partidos cuando tiene todo a favor. Con su manera de vivir el futbol, es casi seguro que Guardiola recordará ambos partidos de esa semifinal toda su vida y tendrá en ellos material de sobra para dar una cátedra sobre cómo hay que gestionar el resultado y las emociones.

Por su parte, el Real Madrid no pierde una final de Champions desde hace 41 años (precisamente contra el Liverpool). El próximo 28 de mayo, en Saint-Denis, los merengues intentarán hacer valer una estadística llamativa: tienen mejor porcentaje de remates a portería (53%) que todos los rivales que enfrentaron en eliminación directa (PSG 48%, Chelsea 51%, City 50%). Eso habla de la táctica de Ancelotti y del pensamiento que ha dejado al equipo esta temporada -tan atroz en defensa-: hay que culminar las jugadas que tengamos; lo demás vendrá por añadidura.

Ojalá gane el futbol.