‘Váyanse al carajo’
Ciudadano Político

Provocador de ciudadanos, creador de espacios de encuentro y conocimiento. Exservidor público con ganas de regresar un día más preparado. Abogado y politólogo con aspiraciones de chef. Crítico de los malos gobiernos y buscador de alternativas democráticas. Twitter: @MaxKaiser75

‘Váyanse al carajo’
El presidente Andrés Manuel López Obrador. Foto: Gobierno de México.

“Váyanse al carajo”. Así dijo el señor López, visiblemente irritado, en un evento público, en referencia a las personas que lo cuestionábamos sobre la contratación de 500 médicos cubanos. Las críticas a esta medida, expresadas en columnas, medios electrónicos, redes, comunicados de organizaciones de médicos y foros de discusión, que tanto lo irritaron, han girado en torno a cinco muy importantes objeciones:

  1. Que no hay falta de médicos en México, sino de plazas, oportunidades, presupuesto, buenos sueldos, equipo y prestaciones.
  2. Que si los médicos cubanos quieren ejercer medicina en nuestro país, deben pasar el proceso legal normal de acreditar que efectivamente son médicos y que cumplen con los requisitos establecidos en México para ejercer esta delicada profesión.
  3. Que se transparente de dónde saldría el presupuesto para esta política, toda vez que el sector salud padece enormes carencias presupuestales.
  4. Que se transparente exactamente cuánto dinero será para los médicos y cuánto para la dictadura cubana.
  5. Lo absurdo que es que una democracia como la nuestra financie a una dictadura que viola todos los derechos humanos, que son parte de nuestro sistema constitucional.

Las cinco objeciones que se han expresado de todas las maneras posibles hacen no solo absurda la política, y un insulto para la comunidad médica mexicana que cumple con innumerables requisitos legales para poder ejercer la profesión, sino que, además, viola los principios constitucionales y las leyes mexicanas en la materia. ¿Cuál es la reacción del presidente ante estos cuestionamientos? “Váyanse al carajo”, así, de manera literal, y con toda la intención de la frase.

El problema, es que esto no debe tomarse como un simple exabrupto de un presidente iracundo, que siente el fracaso inminente de su gobierno. De diferentes maneras, el presidente ha mandado al carajo a todos los que lo cuestionamos sobre diferentes temas.

El desabasto de medicinas, por ejemplo. Hace varios meses se refirió a mí en una conferencia matutina, exponiendo en su pantalla la portada de mi podcast, que hice especialmente para hablar de las causas y las consecuencias del desabasto de medicinas que ellos habían provocado. No solo me mandó al carajo a mí ese día y me dijo mentiroso, sino que ha mandado al carajo a miles de familias que suplican por todo el país medicinas para los suyos, que no llegan. En tono de burla, hace unos meses dijo en una conferencia que se cambiaría el nombre si no se resolvía el desabasto de medicinas. Hoy, el problema sigue sin ser resuelto, y nunca se cambió el nombre.

También ha mandado al carajo, permanentemente, a las familias de las víctimas de los homicidios récord que se suman en su sexenio, a las familias de más de 100 mil desaparecidos, y a las mujeres que exigen que acabe la violencia en su contra. A estas familias no solo les ha rechazado recibirlas, poniendo enormes vallas de metal en torno a su palacio, sino que suele referirse a ellas como integrantes de grupos adversos al suyo, que quieren solo afectar a su gobierno.

También manda al carajo a los reporteros, periodistas, comunicadores y activistas sociales que le exigen protección y freno a la violencia que ha matado a más personas de estos gremios que en ningún sexenio anterior. Los manda al carajo cuando los ignora, pero los manda más lejos cuando, además, los señala como “enemigos” de su autoproclamada transformación. Esta práctica antidemocrática que, expresamente, criticó el Parlamento Europeo hace unos meses (al cual, por cierto, también mandó al carajo).

También ha mandado al carajo a todos los miembros de las organizaciones de la sociedad civil que lo apoyaron electoralmente porque les prometió desmilitarizar la seguridad pública, y no solo los traicionó redoblando la militarización, sino que les exige silencio absoluto, con la amenaza de denunciarlos como “enemigos” del pueblo.

También mandó al carajo a todas las personas que le creyeron que habría una lucha frontal contra la corrupción y la impunidad. No solo los traicionó asegurándose de que todo el sexenio anterior quedara impune, sino que hoy, los escándalos de corrupción en sus círculos familiares y personales más cercanos demuestran que es aún peor que el grupo que sufrimos antes.

Además mandó al carajo, tal como lo prometió en varias ocasiones, a todas las instituciones democráticas que le estorban. Entre ellas, el Instituto Nacional Electoral, que no solo permitió su llegada por la vía democrática y legítima, sino que organizó con gran eficacia su berrinche de la revocación de mandato.

Y así me podría seguir por horas, escribiendo ejemplos de personas, leyes, instituciones, políticas, grupos y cosas importantes que ha mandado al carajo, en perjuicio de todos nosotros.

Él ya dejó claro que no le interesa nuestro bienestar, ni un poquito. Ya nos dijo de todas las maneras que pudo que, si no le echas porras, te puedes ir al carajo. La pregunta hoy es: ¿cuándo vamos a hacer lo mismo los ciudadanos para después construir una alternativa real de país, en la que nadie pueda mandar al carajo a nadie y todos estemos incluidos?