Petro o Hernández, disyuntiva presidencial en Colombia
Medios Políticos

Es un periodista especializado en el análisis de medios y elecciones. Tiene posgrado en Derecho y TIC, obtuvo el premio alemán de periodismo Walter Reuter en 2007, fue conductor en IMER y durante 12 años asesor electoral en el IFE e INE, editor, articulista y comentarista invitado en diversos diarios, revistas y espacios informativos. Twitter: @lmcarriedo

Petro o Hernández, disyuntiva presidencial en Colombia
Foto: Pixabay

Colombia elige presidente, su cita definitiva con las urnas será este domingo 19 de junio y no hay horizonte cierto respecto al resultado. Gustavo Petro, la opción de izquierda, está más cerca de ganar, pero no será fácil, las encuestas le dan una ventaja muy apretada frente al polémico Rodolfo Hernández, conocido como “el Trump colombiano”, arropado ahora por el oficialismo que cierra filas después de perder sus apuestas originales.

Hernández es un empresario acaudalado que se convirtió sorpresivamente en segundo lugar, eso lo hizo plan b del uribismo y la derecha tradicional que lo ve como salvavidas ante la caída de quien era su candidato principal, Federico Gutiérrez.

Petro obtuvo 8.5 millones de votos en primera vuelta, seguido por Hernández con 5.9 millones. “Fico” Gutiérrez sumó apenas 5 millones que lo dejaron fuera, pero no dudó en pronunciarse en favor de Hernández para segunda vuelta, asumiendo que si todos sus votantes le apoyan podrían ganar alcanzando casi 11 millones de votos.

Las encuestas más recientes dicen que esa lógica no está del todo en el ánimo ciudadano. Acorde al ponderado del portal La Silla Vacía, Petro cierra con ligera ventaja antes de la jornada, 47.2% de intención de voto frente a 46.5% de Hernández. Nada definido con números tan cerrados, pero los datos sugieren que Hernández no sumó en automático a votantes dispersos. Eso podría ser clave para resolver la elección.

La identidad ideológica de Hernández tiene un discurso camaleónico, eso evita que cierta parte del electorado contraste su oferta frente a la izquierda. A diferencia del fallido Gutiérrez, en temas de la agenda progresista es hábil para jugar a la confusión. Dice, por ejemplo, que él en lo personal está de acuerdo con el derecho de mujeres a interrumpir su embarazo, pero luego dice que aceptaría la consulta “provida” que busca volver a penalizar el aborto; defiende que existan programas sociales como los que Petro abandera pero se opone a una reforma tributaria para darles viabilidad, en donde paguen más quienes tienen más, asegurando que basta solo con austeridad en gobierno. 

Encontró la manera de usar frases emotivas calcadas de campañas exitosas de izquierda, como la de Andrés Manuel López Obrador en México, repitiendo en distintas entrevistas que su proyecto se resume en “no robar, no mentir, no traicionar y cero impunidad”, versión forzada que retoma el “no robar, no mentir y no traicionar al pueblo” presente en la campaña 2018 del hoy mandatario mexicano.

El ingeniero, como se hace llamar, trató de mantener la buena racha que le dio el sorpresivo pase a segunda vuelta, se negó a debatir con Petro, lo que provocó una sentencia del Tribunal Superior de Bogotá para obligarlo pero, al cierre de esta edición, seguía condicionando su asistencia con exigencias absurdas, él proponiendo a moderadores, agenda temática y lugar, antes buscó controlar hasta qué preguntas podrían hacerle medios.

El 9 de junio, en plena grabación de entrevista para Telemundo en Miami, el periodista Roger Mora-Tagle le cuestionó: “Su lema de campaña es ir contra la corrupción, y sin embargo usted está enfrentando un proceso judicial que comienza el 21 de julio”. La pregunta provocó que acompañantes del candidato taparan la cámara e intentaran dar por terminada la charla.

El periodista de la cadena estadounidense, amigable con el político, trató de justificarlo sugiriendo que el intento de censura era “nerviosismo” de su equipo, pero Hernández, al volver a sentarse para terminar de responder no se disculpó, lanzó en cambio un regaño y reproche al entrevistador: Usted no puede pretender, Rogelio, hacer esa pregunta para desprestigiarme cuando lo que he hecho es servirle”. Un día después cambió la versión y dijo que no eran parte de su campaña quienes irrumpieron. Manejo de crisis inverosímil pero eficaz para salir al paso.

Colombia puede consolidar vientos que han soplado a la izquierda en la región o aventurarse con un nuevo Trump en una jornada tensa e incierta.