AMLO escritura el partido a su nombre

Estudió filosofía en Friburgo. Su ocupación principal es ser ghost writer de políticos y otra gente sin oficio ni beneficio.

AMLO escritura el partido a su nombre
El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Foto: Isaac Esquivel/EFE.

1.    Gabriel García Hernández es el otrora poderoso coordinador general de Programas de la Presidencia y secretario de Organización de facto de Morena, que además usurpaba funciones de otras secretarías del gobierno federal e influía directamente en la Comisión de Elecciones de Morena mediante sus chalanes Alejandro Peña y Carlos Evangelista. Y en la de encuestas, donde en mancuerna con Emiliano Calderón manipulan las encuestas con las que se deciden candidaturas a su antojo.

2.    Las responsabilidades de Gabriel García Hernández incluían a su cargo a 20 mil servidores de la Nación adscritos a Bienestar, más otros 30 mil que cobraban becas de Jóvenes Construyendo el Futuro y que se “capacitaban” como servidores –cosa que no ha sido nunca aclarada por el gobierno federal–. A su cargo estuvieron el padrón único de Bienestar, que nunca existió; el censo del Bienestar, que se simuló inscribiendo a familiares del padrón de militantes de Morena que el mismo Gabriel García Hernández hizo en 2018 (con 3 millones de inscritos); la construcción de 13 mil 500 Centros Integradores de Bienestar, que nunca se construyeron y de los que informó en conferencias a pesar de haber simulado su operación; la coordinación de la construcción de las sucursales del Banco del Bienestar, que tampoco se han hecho –o que, en su defecto, no funcionan por falta de servicios, personal y sistema–.

3.    Entre todas sus responsabilidades desatendidas, quizá la más preciada fue la posesión de los famosos padrones de Bienestar de más de 10 programas sociales que tienen inscritos, al menos en papel, a 25 millones de personas, incluyendo menores de edad que cuentan con beca escolar y, desde luego, adultos mayores con pensión.

4.    Por petición de Gabriel García Hernández y con autorización del presidente, en la elección de 2021 colocó a su eterno escudero, Alejandro Peña, como adlátere de Mario Delgado para la estructura de Defensa y Promoción del Voto. Esta fue la condición de Gabriel García Hernández para que se usaran sus padrones a favor de Morena. Un uso que, cabe decir, fue convertido en delito grave por esta misma administración.

5.    Gabriel García Hernández fracasó. Fue acusado por Claudia Sheinbaum de una porción de la derrota en la Ciudad de México. Se le acusó de no darle los padrones al equipo de la jefa de gobierno, y de no haber movilizado beneficiarios en la capital del país por lo que el resultado fue perder nueve de 16 alcaldías.

6.    Gabriel García Hernández fue despedido el 24 de junio de 2021, justo cuando pensaba que sería el nuevo secretario de Bienestar. Al Senado volvió sin pena ni gloria por tres meses. De ahí fue relevado cuando lo descubrieron en un plan para hacerse del control de Morena.

7.    El plan del. entonces castigado consistía en lo siguiente: Alejandro Peña, el coordinador de los Comités de Defensa de la 4T, conformaría comités municipales con la estructura de sus padrones y sus servidores de la Nación. Posteriormente, esa estructura se movilizaría para ganar asambleas mediante la coacción del voto de los beneficiarios de programas. A la postre, llegarían con una fuerte cantidad de consejeros nacionales y asaltarían la presidencia del Consejo y el mismo Comité Ejecutivo Nacional, es decir, la presidencia de Morena. Todo sería a partir de la información de los padrones de beneficiarios, como en el viejo PRI. Así, Gabriel García Hernández llegaría a la Presidencia del Consejo Nacional y se haría con el poder real.

8.    Arruinaron el plan las denuncias de actos de corrupción en concierto con los empresarios Cabal Peniche, prófugo, y Alejandro del Valle, preso. A partir de ello se descubrieron trampas y fraudes, uno tras otro. El presidente envió a Gabriel García Hernández a La Laguna a operar un programa de agua que ya estaba concluido, y que volvió a emproblemar por inmiscuirse en grillas locales de Coahuila y Durango, donde rechazaron su intervención. Gabriel García Hernández estaba, por fin, excluido.

9.    En su lugar llegó Carlos Torres, para operar los padrones y manejar a los servidores de la Nación. Haciendo mancuerna con Ariadna Montiel, la nueva secretaria de Bienestar, su misión era cambiar los sistemas con los que se daban de alta beneficiarios (el Sider), integrar los padrones en uno solo, depurarlo y hacer el trabajo de los servidores de la Nación eficiente y legal, ya que no está amparado por ninguna ley o reglamento. Para esta misión, reclutaron a algunos de los peores exoperadores de Gabriel García Hernández como Rodrigo Abdala, exdelegado de programas en Puebla acusado de corrupción a gran escala y de acosos de empleadas, que se hizo mano derecha de Torres, ya que este ignora por completo cualquier cuestión de gobierno y de política. (Es famoso por su antipatía e ignorancia de la administración pública).

10. Un año después de la defenestración de Gabriel García Hernández, desde que Carlos Torres tomó las riendas para hacer de los programas y sus padrones una herramienta electoral, Andrés Manuel López Obrador dictaminó que no pudieron con el paquete. No metieron en orden a los servidores de la Nación, no tienen un censo limpio, ni un padrón único; no hay un nuevo sistema de cómputo, ni los programas son mejor herramienta electoral.

11.  Con todo y su conocida corrupción, eso ha significado el regreso de Gabriel García Hernández. El pasado 8 de junio fue reincorporado al Senado. Días antes, López Obrador lo recibió en Palacio Nacional y después hizo lo propio Adán Augusto. El compromiso fue que volvería para operar la renovación de consejos y comités estatales de Morena a partir de la vieja fórmula de utilizar los padrones de beneficiarios de programas, los servidores de la Nación y operadores electorales de la estructura que se formó a partir del presupuesto federal. La instrucción es clara: no pasarán ni los aliados de Claudia Sheinbaum, como René Bejarano, ni los liderazgos rebeldes en los estados. El partido se escriturará a un único nombre para manejarse en los próximos años: Andrés Manuel López Obrador.