Las mujeres frente a la enfermedad en México
Con Lupa de Género

Ingrid Chávez: Estudió Comunicación en la UNAM. Actualmente es investigadora en Sociedad Incluyente del Imco, donde analiza temas de género y la mujer en la economía. Previo a su ingreso, colaboró en el periódico Milenio.

Natalia Campos: Es licenciada en Ciencia Política y Gobierno por la Universidad del Rosario en Colombia, y maestra en Administración y Políticas Públicas por el CIDE. Previo al Imco trabajó como analista de monitoreo y asuntos públicos.

Las mujeres frente a la enfermedad en México
Foto: Pixabay

Imagina que eres una mexicana que vive en condición de pobreza y no tienes acceso a seguridad social porque no cuentas con un empleo formal. Tampoco tienes suficientes ingresos, pues dedicas la mayor parte de tu tiempo al cuidado del hogar y de tus hijos, lo que limita tus posibilidades de tener un empleo. 

Imagina que en este escenario eres una de las cuatro mil 759 mujeres con cáncer de ovario diagnosticado anualmente en el país. Ahora piensa en un escenario fatal, pero no impensable: ante este diagnóstico, tu pareja –y único apoyo económico y emocional– decide marcharse. Imagina que el cáncer está en etapa avanzada. Cuidando niños, limpiando y cocinando todo el día, ¿con qué tiempo te encargarías de cuidar de ti y harías tus chequeos médicos?

Desde 2021, a consecuencia del desabasto de medicamentos, el bevacizumab, un fármaco para atender el cáncer ovárico en etapa avanzada, sigue inexistente en los principales centros de salud públicos. Con pocas posibilidades económicas para comprar este medicamento que va de los 12 mil a los 45 mil pesos por dosis, ¿qué alternativas para atender tu salud tendrías? 

El médico que te atiende a través de una asociación de asistencia privada te dice que lo mejor es enfocar los esfuerzos en cuidados paliativos. Sin embargo, a causa de las dificultades en la compra y distribución de medicamentos en el sector público tampoco tienes acceso a algún producto para aliviar un poco tu dolor. Entonces, un día ese martirio acaba, pero tus hijos han perdido a su cuidadora primaria, su principal sustento económico y a quien más los amó.

Esta historia, aunque puede parecer muy dura, es la realidad para muchas mujeres en el país que enfrentan retos en la búsqueda de atención a la salud. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, las mujeres son más longevas que los hombres. Sin embargo, la morbilidad es más elevada en ellas. 

Las enfermedades cardiovasculares provocan el mayor número de defunciones entre las mujeres. En lo que respecta al cáncer, el de cuello uterino y el de mama son los más frecuentes, y el carcinoma pulmonar es la principal causa de defunción. 

Además, la tasa de defunción en mujeres aumenta conforme avanza la edad. De los 50 a 59 años, esta cifra es de 99.6 para hombres y 134.2 para mujeres a causa de tumores malignos. Mientras que la tasa más alta de defunciones de mujeres por cáncer de mama se registra en el grupo de edad de 60 años o más (49 por cada 100 mil mujeres de este grupo de edad).

Actualmente, el abordaje de las enfermedades sigue teniendo los parámetros de pacientes hombres en algunos casos, por lo que se deja de lado el impacto de estos padecimientos en mujeres. Además, la desigualdad estructural afecta principalmente a aquellas con bajos recursos y sin acceso a un sistema de seguridad social (25% del total de mujeres)

Con esto las preocupaciones aumentan, no solo por lo que conlleva el padecimiento sino por la falta de estabilidad económica para hacer frente a su enfermedad y los gastos familiares. México requiere un sistema de salud que reconozca las diferencias que afectan a las mujeres y que atienda las condiciones particulares que hacen la vivencia de la enfermedad aún más difícil para la población femenina.