Los cacicazgos en la migración

Feminista, estudió Economía en Puebla. Cuenta con más de 14 años trabajando en derechos humanos en México. Actualmente, tiene el puesto de coordinadora del proyecto binacional México - Estados Unidos en la organización Global Exchange.

Twitter: @globalexchange

Los cacicazgos en la migración
El mural luce los rostros de personas deportadas de EU. Foto: Joebeth Terriquez/EFE.

Con mucha confusión escuchamos los audios que se filtraron donde los concejales Kevin de León, Nury Martínez y Gil Zedillo, en donde se expresaron de forma racista contra un niño afroamericano, así como contra los pueblos de Corea y Oaxaca viviendo en Los Ángeles. Entre risas y comentarios denigrantes, hacían mella de una comunidad que muchas veces le ha tendido la mano. Pareciera una mala broma del destino que uno de los grandes “aliados de lucha”, ahora estaría expresándose así de su propia gente. Una comunidad migrante que su único delito fue buscar mejores condiciones de vida, que la que se le negó en sus lugares de origen.

Algunos por vergüenza o por respeto ya han renunciado al cargo, pues saben que a pesar de tener trayectorias de años representando a la población latina, estos errores son los que marcan de por vida. Es un claro ejemplo de cómo a pesar de haber luchado de la mano -de forma honesta o no- con la población migrante, su carrera de años se viene abajo. Esto no por la culpa de quienes filtraron la información, sino por la falta de congruencia que sucede en muchas personas que al ya tener un puesto político o de poder, olvidan sus raíces y a quienes representan. Es la misma  congruencia que se va a perdiendo, si se queda de lado el objetivo de nuestro trabajo y solo se está en estos espacios por dinero o poder.

Dentro del discurso de los aliados de los concejales que aún no han renunciado, mencionan que no se puede borrar con un plumazo la lucha de años de Kevin de León. Se les olvida que “esa lucha” no puede pasar sobre los derechos de los demás, en este caso de las poblaciones indígenas y afroamericana. La obligación de los que tenemos un poco más de acceso a información y recursos es apoyar a las comunidades en mayor situación de vulnerabilidad y, sobre todo, es no perder nuestra esencia cuando ya obtuvimos algún puesto de toma de decisión y nos encontramos en lugares claves para seguir  contribuyendo a la sociedad.

Una adecuada representación de un pueblo migrante cobra más relevancia ante un contexto que ha sido muy golpeado por discursos divisionistas como el expresidente de Estados Unidos tenía.

No es posible que en muchos espacios de consulta a la población migrante tan solo existan los viejos liderazgos mestizos, que se han logrado acomodar económicamente, muchos son ciudadanos en ambos países, dejando atrás la vulnerabilidad de vivir sin documentos en un país extranjero. En estos encuentros se vanaglorian y felicitan por sus “éxitos”, que en muchos de los casos tan solo es haber hablado con cierto funcionario de media talla.

Este modelo está tan agotado, que solamente se les considera a estos “representantes de personas migrantes”, cuando se les abre pequeños espacios de incidencia o cuando algún político los ve como piezas para ganar elecciones. Lo más triste es cuando se vinculan con personajes siniestros como exgobernadores y candidatos que son conocidos por sus vínculos con el crimen organizado, esto solo para seguir manteniendo vigente su poder fuera y dentro del país.

Por otro lado, las poblaciones indígenas se van abriendo camino contra corriente, pues su vida siempre ha sido así. No importa si es temporada electoral o no, ellas y ellos salen a la calle, hablan en su lengua en las grandes urbes, implementan programas de interpretación en hospitales, cortes, escuelas y en otros espacios que se requieren. Además de esto, se han vuelto el pilar de varias ciudades con potencia económica en Estados Unidos, por ejemplo Nueva York y Los Ángeles.

Lo más revolucionario de todo es que educan a sus hijas e hijos de acuerdo a sus costumbres. Que decir de sus mujeres indígenas, son guerras incansables que dividen su realidad en dos mundos, manteniendo familias en ambos lados de la frontera, vistiendo con orgullos sus huipiles y teniendo extenuantes jornadas de trabajo, ya no solo en la milpa sino en los restaurantes, limpiando hogares o cuidando otros niños que no son los suyos.

Los concejales omitieron decir que detrás de sus risas y sus comentarios despreciativos esconden mucho miedo, porque esas comunidades que “antes servían” y eran cotos de poder, pronto ya no los necesitaran. Ellas y ellos, dentro de poco, se representaran a sí mismos. Ya no tendrán que simular que se doblan las mangas y trabajan o que tan solo merecen nuestro voto porque se parecen a nosotros. Los pueblos indígenas se están levantando y sus representantes serán una potencia política importante.

Este mismo ocaso lo vivirán los viejos cacicazgos migrantes que por muchos años han acaparado el poder. Han ocupado puestos políticos, y cuando terminan los sexenios regresan a sus antiguos trabajos de “representantes del pueblo migrante”. Sin embargo, estos espacios no consideran a las nuevas migraciones donde existe un componente importante de poblaciones indígenas, es más cuando una mujer habla tan solo omiten escucharla y dan la palabra a otra varón.

Sin duda las y los concejales deberán de estar alegres disfrutando sus últimos momentos de gloria, porque con sus actos poco a poco serán removidos del cargo, pues están acabando con la confianza de las y los migrantes. Pronto vendrán otros liderazgos más consientes e incluyentes donde nos sintamos más representados. Lo más importante, que no olviden fácilmente el motivo del porqué ocupan un lugar en el espacio público y político. Lo más importante con la necesaria salida de Kevin de León y de los otros concejales, es que se deje en claro el mensaje de no permitir impunidad en este ni en ningún otro lugar.

La salida de Kevin de León contribuirá a seguir revirtiendo los dobles discursos que inciten al odio, que tanto daño nos hizo durante el gobierno de Donald Trump. Kevin de León tiene que irse porque así fomentaremos la rendición de cuenta y el alto a la impunidad que tanto daño nos ha hecho no solo a México sino a América Latina. La resistencia no solo es Los Ángeles, sino alrededor de Estados Unidos que buscamos mayor justicia para nuestro pueblo. El foro preparatorio de la Cumbre por la Paz, que se celebrará este 29 de octubre, contará con la participación de lideresas comunitarias como Odilia Romero que ha tenido una lucha incansable de décadas en apoyo de la población indígena en Estados Unidos. Todas ellas y ellos compartirán el mensaje de inclusión donde todas y todos tengamos un lugar, para buscar el cambio de paradigma que tanto necesitamos.