¿Por qué ‘Bardo’ sigue en cartelera?
HÍBRIDO

Como crítico de cine y música tiene más de 25 años en medios. Ha colaborado en Cine Premiere, Rolling Stone, Rock 101, Chilango, Time Out, Quién, Dónde Ir, El Heraldo de México, Reforma y Televisa. Titular del programa Lo Más por Imagen Radio. Twitter: @carloscelis_

¿Por qué ‘Bardo’ sigue en cartelera?
Foto: Película 'Bardo' / Netflix.

A dos semanas del estreno en cines de Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades, la nueva película del director Alejandro G. Iñárritu para Netflix, el título sigue sin aparecer en el reporte de taquilla que la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (Canacine) publica semanalmente en su sitio, destacando las 10 películas más vistas en México.

En cambio, una producción mexicana como La exorcista apareció en el quinto sitio durante el periodo del 31 de octubre al 6 de noviembre, reportando ingresos de 9.2 millones de pesos. Sería fácil suponer que esta película superó a Bardo y que la producción de Iñárritu, que contó con un gran presupuesto de Netflix, no logró reunir ni 10 millones de pesos en la taquilla nacional… Error. Las cosas no son exactamente así.

Netflix ha prohibido hablar de los ingresos y del desempeño de Bardo en taquilla, y esto es por contrato. Como sucede con todo lo relacionado a las producciones de esta plataforma, nadie tiene acceso a las cifras ni a los ratings y solamente podemos saber lo que Netflix decida compartir públicamente. Por escandaloso que parezca, ni las empresas como Cinépolis y Cinemex, ni Canacine pueden compartir esta información. Es por esto que Bardo no aparece en su reporte semanal.

Si ustedes se preguntan por qué Bardo sigue en cartelera a pesar de las críticas –que van de tibias a malas– de líderes de opinión como Jesús Silva-Herzog Márquez o Jorge Ayala Blanco, sin importar la mala recepción de un amplio sector del público y cuando diera la impresión de que no le está yendo bien en taquilla, la respuesta es que cada película –a través de su distribuidora– tiene su propio contrato individual con las cadenas de exhibición y ninguna negociación es igual a la otra, aún cuando persiste la idea de que el cine mexicano siempre recibe el mismo trato.

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Históricamente, las películas mexicanas que se pueden considerar como cine de arte, independiente o de autor no suelen durar más de una semana en salas de cine por falta de interés del público y mal desempeño en taquilla. Los contratos entre exhibidoras y distribuidoras tienen sus especificaciones y cuando este acuerdo vence, las películas tienen que dejar las salas. No hay mala fe. Desde un inicio, a Bardo se le asignaron más de 500 pantallas a nivel nacional y se anunció que permanecería en exhibición hasta poco antes de su estreno en Netflix, el 16 de diciembre. ¿Por qué? Porque eso fue lo que negoció Netflix. Nunca sabremos si le fue bien o mal, a menos que la plataforma decida publicar esta información.

En teoría, no es un tema de privilegios solo por tratarse de Iñárritu. De acuerdo con el testimonio de un profesional de la industria que prefirió mantenerse anónimo, todo se reduce a números: “cualquier película depende de su desempeño en los cines, no es algo en contra del cine mexicano, eso es un estereotipo”. También explicó que intervienen otros criterios como la temática, los actores, el director y qué tanto se invierte en mercadotecnia: “no hay un número específico de pantallas por tipo de película. Si una película es de autor, pero el autor es muy importante, puede aumentar el número de pantallas, como con Bardo”.

De la misma manera, hoy nos asalta la duda de por qué una película con la que una gran cantidad de mexicanos no se sienten identificados (y que también recibió críticas negativas a nivel internacional) nos va a representar como país en la carrera por el Oscar, y la respuesta es igual de sencilla: porque la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, a través de sus mecanismos de votación, así lo dispuso. No se diga más.

Una Academia mexicana que sufre por los recortes de presupuesto a cultura y con tantas limitaciones que apenas puede operar; que antes ya ha recibido ayudas de Netflix, como el Fondo de Apoyo Covid-19 para la Industria Cinematográfica y Audiovisual, y a la que en este momento parece que se le complica negarse a cualquier apoyo. Esa es la Academia que por tres años ha decidido enviar solamente películas producidas por Netflix (sin contar Roma de Cuarón) a representarnos en la competencia por el Oscar, aún cuando en las dos últimas ocasiones no se logró la nominación.

Bardo, con o sin reporte de taquilla, seguirá en cines hasta que estrene en Netflix y será la representante de México para competir por el Oscar, le guste o no al público mexicano. Queda la interrogante: ¿cambiará de proceder la Academia mexicana si Netflix no logra la nominación por tercer año consecutivo? Ya nos enteraremos de esto el 12 de diciembre, cuando se anuncie la preselección de películas internacionales, y el 21 de diciembre con la lista final de nominadas. Dicen que la tercera es la vencida… y en este caso debería serlo.

BREVES

Abundancia de cine mexicano en salas y en plataformas. La caja, de Lorenzo Vigas, y el documental El secreto del Doctor Grinberg, de Ida Cuéllar, ya estrenaron en cines. Por otro lado, La caída, un drama con Karla Souza inspirado en hechos reales, se puede ver en Prime Video desde el 11 de noviembre.

El Festival Internacional de Cine de Los Cabos inició el día 9 y se extiende hasta el 13 de noviembre con estrenos muy esperados como The WhaleBones and AllHoly Spider y Women Talking. Más información en su sitio.

La quinta temporada de The Crown, que continúa con las polémicas alrededor de la Familia Real, ya está disponible en Netflix desde el 9 de noviembre.