La historia no contada de Gaby Jiménez, la financiadora más joven de AMLO

Estudió filosofía en Friburgo. Su ocupación principal es ser ghost writer de políticos y otra gente sin oficio ni beneficio.

La historia no contada de Gaby Jiménez, la financiadora más joven de AMLO
Foto: Archivo/Presidencia de la República

Estamos lejos todavía de conocer la historia del financiamiento ilegal de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y sus movimientos electorales, pese a lo relatado en libros y testimonios recientes. Ofrezco aquí otra clave, una más, para la prensa y los historiadores del futuro, una vía por la que han corrido este sexenio miles de millones de pesos ilegales para campañas. Esa pieza se llama Gabriela Jiménez Godoy. 

Gaby Jiménez es la titular de la asociación civil Que siga la democracia, que en principio se fundó para promover la revocación de mandato y desviar recursos de Morena y del gobierno para ese propósito, pues legalmente los partidos no pueden participar en la promoción de dicha figura dizque democrática. Ahora, la señora Jiménez lava el dinero que va a parar a la campaña de Claudia Sheinbaum y es recaudado en diversas fuentes ilegales, desde compañías constructoras hasta criminales que quieren comprar relaciones con el poder, pasando por gobiernos que generosamente aportan dinero que no es suyo.

Muchos en la cúpula morenista piensan, por eso, que la relación de negocios sucios que Jiménez tiene es directamente con Mario Delgado, ya que este la ha defendido con uñas y dientes. No obstante, esa apreciación es inexacta. Gabriela Jiménez es hija de Jorge Jiménez Alcaraz, compañero de equipo de béisbol de AMLO y director del Metro en el último tramo del gobierno de Miguel Ángel Mancera, por acuerdo de éste con Andrés Manuel López Obrador.

Jiménez Alcaraz es un ingeniero que se maneja con un perfil técnico, pero es un hábil hombre de negocios que ha aportado millones al movimiento encabezado por AMLO y a los equipos de Mario Delgado y Marcelo Ebrard, pero ha cobrado con creces gestionando proyectos de construcción e inmobiliarios a los que está asociado, una labor que domina desde los años noventa. Para evadir impuestos, instruyó a su joven hija en el arte de manejar fundaciones, un truco de cajón de cualquier evasor fiscal que ella ahora domina a gran escala y con mayor maestría.

Durante el gobierno actual, los socios de Jiménez Alcaraz han participado en megaproyectos de la Comisión Federal de Electricidad y Conagua, y la torpeza de los adversarios de AMLO ha sido tan evidente que Gaby Jiménez se atrevió ahora a dejar las sombras para participar abiertamente en las vocerías de la 4T y así intentar cumplir su viejo sueño de ser famosa. El viejo PRI mantenía a sus financiadores ilegales y criminales lejos de la actividad política, aunque tuvieran alguna influencia. Estaban juntos, pero no revueltos y era imposible de pensar que alguno de esos financiadores asumiera alguna vocería protagónica incluso en televisión. Pero las cosas han cambiado: son tiempos de transformación.