De minis y micros
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Doctora en Comunicación y Pensamiento Estratégico. Dirige su empresa BrainGame Central. Consultoría en comunicación y mercadotecnia digital, especializada en tecnología y telecomunicaciones. Miembro del International Women’s Forum.

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De minis y micros
Foto: ThisIsEngineering/Pexels

Un indiscutible avance en la persecución de crímenes, ilícitos, y en la aplicación de la justicia se lo debemos a la tecnología: videovigilancia, geolocalización a través de teléfonos móviles, grabación de llamadas o mensajes de texto con evidencias, son entre un sinfín de herramientas tecnológicas, lo que ha hecho posible que la impunidad no se sobreponga a la verdad y a la justicia.

Ante el caso del supuesto plagio de la tesis de la exalumna del plantel FES Aragon, Yazmín Esquivel, el rector de la UNAM, Enrique Graue, informó que “hay un 90% de coincidencias entre esta tesis y la de Edgar Báez Gutierrez”, destacando que:  “la revisión académica de los contenidos de ambas tesis, sus fechas de publicación, así como los archivos físicos y digitales de la Universidad, hacen presumir que la tesis original fue la sustentada en 1986”, es decir, la de Báez Gutiérrez.

Así, en la nueva novela de la política mexicana, el protagonista es un microfilme. Un sistema de gestión y de memoria de una época pasada (antecesora del formato de documentos portátiles o PDF, por sus siglas en inglés), y que hoy se desempolva para mostrar que los recuerdos no escapan a una verdad, que se materializa en imágenes guardadas en un archivo fotográfico de enorme valor histórico.

La máxima casa de estudios cuenta con un acervo que es en sí mismo una huella histórica del patrimonio de México y su sociedad. En un microfilm está la evidencia con valor probatorio que, ante su propio tribunal académico de la UNAM, y ante todo el país guarda los elementos que tienen en vilo la carrera profesional de la ministra Esquivel.

Las declaratorias del equipo promotor de Esquivel no han cesado en la creación de supuestos y “declaraciones ante notario” en donde Edgar Baez “admite” su plagio.  Ni los tiempos, ni las formas, ni el momento político ha desafiado en lo más mínimo a la sociedad mexicana.  

El medio Eje Central, con una entrevista exclusiva a Baez Ulises confirmó que su tesis es original y que en ningún momento ha sido llamado, ni ha acudido a ninguna instancia a testificar sobre el proceso de la elaboración de su tesis.  El tema no es menor, porque se suma a una ya larga lista de increíbles historias que Esquivel ha echado a andar bajo diferentes trincheras para salvar lo insalvable.

Sin embargo, ante la ola de desinformación por lo inverosímil de las historias construidas por la aspirante a la presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ella y su equipo va ganando tiempo.  La UNAM en su declaración afirmó que: “Ante estos hechos contradictorios y sin tener la certeza de la dimensión del plagio expresado en el testimonio del ex alumno de la tesis de 1986, resulta evidente que es necesario recabar información adicional para profundizar en el análisis documental y, de ser caso, llamar a las partes involucradas.”

Cambiar la narrativa de la realidad a modo para lograr objetivos alineados a intereses políticos y personales probablemente era fácil en terrenos analógicos. Pareciera que Esquivel y allegados políticos no entienden que vivimos en un mundo digital hiperconectado que atestigua, y guarda en la memoria cada paso que damos.  

La sociedad cuenta con el arma más poderosa de nuestros tiempos, la conectividad.  En la era de la información el campo de batalla y los soldados cambian: las balas son los datos, el terreno son las redes sociales y las plataformas digitales, y el objetivo es la verdad. 

No lo olvides, para la tecnología y sus herramientas de almacenamiento no existe el descuido.