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Violencia vicaria: vivir con el agresor

Activista, luchadora social y promotora de los derechos humanos de las mujeres, niñas, niños, personas con discapacidad, comunidades indígenas y personas LGBTQ+. Presidenta de la Asociación Civil Rosa Mexicano. @catymonreal_

Violencia vicaria: vivir con el agresor
Protesta en los juzgados familiares de la CDMX. Foto: Melissa Galván/La-Lista.

En el feminismo hay una metáfora de la que hablamos mucho para explicar qué tan normalizada y generalizada es la violencia de género: decimos que la violencia de género es como un iceberg. Cuando ves un iceberg, esas montañas enormes que flotan en los mares, en realidad sólo estás viendo la punta. Se estima que sólo vemos el 10% del iceberg, mientras el 90% restante se mantiene escondido bajo el agua.

Un ejemplo de esto es el de la violencia vicaria. Este tipo de violencia, donde se hace daño a las mujeres a través de sus hijas o hijos al separarlas de ellos, es tristemente común pero poco reconocido. Aún no tenemos cifras oficiales, pero el Frente Nacional Contra la Violencia Vicaria (FNCVV) documentó que, para 2022, existían al menos 2 mil 165 mujeres víctimas en México. No obstante, me atrevo a decir que estas mujeres son sólo aquellas que saben que lo que viven es violencia de género. Es fundamental entender que la violencia vicaria fue definida tan sólo en 2012, por la psicóloga argentina Sonia Vaccaro, y es hasta este año en que han avanzado múltiples iniciativas legislativas en la materia en nuestro país, que empezamos a hablar con franqueza de este tema.

Estamos avanzando. En el 8 de marzo, la Cámara de Diputados avaló por unanimidad reformar la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia para incorporar el concepto de violencia vicaria como uno de los tipos de violencia contra las mujeres. En la disposición federal se agregó el tema de interponer procedimientos judiciales falsos o similares precisamente para impedir el acceso de las madres a sus hijos o hijas. Esto revela que el tema de la violencia vicaria es complejo en México, donde el debate se ha dado en torno a cómo se integra esta violencia. Las historias y crónicas de madres desesperadas que hablan de padres que secuestran a sus hijos e hijas, para después alienarlos de ellas se han vuelto, trágicamente, cada vez más comunes. Otras historias frecuentes son aquellas de madres que cuentan cómo sus parejas, quienes muchas veces son los que tienen mayores recursos económicos, han utilizado abogados para negarles el acceso a sus hijos en las batallas de custodia. Todo esto, claro, no con el afán de proteger a los niños y niñas, sino con el deseo de castigar a las mujeres. Según la propia Vaccaro, esto se hace precisamente a través de los hijos e hijas para continuar ejerciendo poder sobre la mujer.

Esta parte está indudablemente ligada al género. Han surgido varios llamados a tipificar este fenómeno como un delito que sucede para ambos sexos, es decir, un problema neutro al género. Si bien es cierto que, lamentablemente, las mujeres han ejercido este tipo de violencia, no podemos olvidar que es precisamente un delito en el que la mayoría de las víctimas son mujeres.

Esto, claro, porque somos nosotras quienes estamos en desventaja económica y social. En los procesos de separación somos las mujeres quienes enfrentan mayores estereotipos y juicios morales. Es más difícil para nosotras obtener una buena asesoría jurídica para llevar un proceso familiar más claro. Y, francamente, se sigue dejando en el desamparo a los niños y niñas, sin pensar que, ante todo, tenemos que velar por sus intereses en los procesos de separación. Uno de los mayores obstáculos que ha enfrentado la tipificación de la violencia vicaria ha sido aceptarla como violencia de genero. Hemos avanzado, y ahora tenemos legisladores y legisladoras más sensibles a las violencias que sufren las infancias y las mujeres. El reto sigue siendo visibilizar la forma en que este tipo de violencia afecta de manera desproporcionada a las mujeres, y como las afecta de maneras que tienen que ver con su condición de mujeres.

Avanzar en una buena tipificación de la violencia vicaria es avanzar en nuestro conocimiento sobre que significa la violencia de género.

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