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El negrito del batey, un pedacito del merengue en México
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Reportero egresado de la UNAM, formó parte de los equipos de Forbes México y La-Lista. Con experiencia en cobertura de derechos humanos, cultura y perspectiva de género. Actualmente está al frente de la Revista Danzoneros. X: @arturoordaz_

El negrito del batey, un pedacito del merengue en México
Como yo, muchos mexicanos tienen presente el merengue por la gran fama que alcanzó en los años 90 y posteriores; sin embargo, este ritmo dominicano llegó a tierras aztecas décadas atrás. Foto: Facebook / MERENGLASS

El primer recuerdo que tengo del merengue es cuando tenía no más de 5 años, estaba de moda “El venado”. En mi mente se quedó grabada la imagen de mis tíos bailando en círculo cruzando sus manos sobre la cabeza, simulando los cuernos del animal que describía la canción.

En mi niñez me tocó la parte final del boom que tuvo el merengue en México durante la década de los 90. Recuerdo que todavía sonaban en algunas fiestas canciones como “Suavemente” de Elvis Crespo y “La vaca” de Mala Fe, pero nunca me había imaginado que este ritmo tenía una historia más robusta que esos éxitos.

En mi adolescencia me fasciné con la Sonora Matancera, me la pasaba escuchando discos y buscando canciones nuevas, y muy vagamente viene a mi memoria haber escuchado “El negrito de batey”, pero en ese entonces no le presté mucha atención y preferí buscar canciones que se asemejaran más a “Mala Mujer”.

Como yo, muchos mexicanos tienen presente el merengue por la gran fama que alcanzó en los años 90 y posteriores; sin embargo, este ritmo dominicano llegó a tierras aztecas décadas atrás. En su libro Merengue: ¡Ritmo que contagia!: Historia del merengue en México, Ramón Glass relata que la introducción de este género al país fue a través de la canción “El negrito del batey”, en voz de Alberto Beltrán.

Dicha pieza de la Sonora Matancera, según cuenta, se grabó en 1954 pero fue hasta la década de los 60 cuando se popularizó en México. Esta pieza musical tuvo tanto éxito que Tony Camargo, cantante mexicano, hizo un cover a su estilo. Después de ese pequeño boom, este ritmo tuvo una pausa muy larga en este país hasta su resurgimiento en las décadas de los 80 y 90, apunta el fundador de Merenglass.

La Sonora Matancera fue pieza clave para este acercamiento, y aunque la canción de Alberto Beltrán fue la más famosa, los seguidores de esta orquesta también recordarán el clásico “Apambichao” en voz de Carlos Argentino, otro merengue que puso a bailar a más de uno en esas décadas.

Este ritmo no se arraigó con la misma fuerza como la salsa, la cumbia, el mambo o el danzón, pero quedó demostrada la herencia cultural y la fraternidad entre México y las Antillas. En ese sentido, hay quienes consideran que la dificultad para bailar este ritmo pudo haber sido el motivo porque este género no se anclara, aunque eso no quitó que se disfrutaran muchos éxitos en bodas, XV años y diversas fiestas.

La próxima vez que escuches un merengue recuerda que hay una larga tradición entre México y República Dominicana que va más allá de una canción que se baila con “beso-corazón”; hay todo un ritmo que nos hermana.

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