El Populista Irresponsable
Ciudadano Político

Provocador de ciudadanos, creador de espacios de encuentro y conocimiento. Exservidor público con ganas de regresar un día más preparado. Abogado y politólogo con aspiraciones de chef. Crítico de los malos gobiernos y buscador de alternativas democráticas. Twitter: @MaxKaiser75

El Populista Irresponsable
Donald Trump impuso el populismo en su gobierno.

“Cualquier posición de liderazgo te hace responsable con la gente que ha confiado una parte de su destino en ti”.

Jonathan Sacks

La irresponsabilidad es el gran truco del populista. Ese es su secreto, y nuestra tarea es desenmascararlo. El propósito de esta columna es echar a perder para siempre ese artilugio que utilizan los populistas para evadir cualquier responsabilidad en la esfera política, y con eso mantener la confianza de sus seguidores. En una democracia, sólo se puede construir un mejor país, a través de la responsabilidad personal. Me explico.

El ciclo político en una democracia inicia con las elecciones, en las que grupos diversos compiten por el voto de los ciudadanos, con una oferta de gobierno. El electorado escoge una opción y les otorga el derecho a ejercer el poder de manera temporal, con apego a la Constitución y las leyes. El grupo triunfador forma un gobierno e intenta ejecutar su proyecto. Después de un tiempo, informa al electorado sobre los resultados, y este decide si vuelve a refrendar la confianza con un nuevo voto, o se decide por otra alternativa. Y el ciclo vuelve a iniciar.

Para poder votar con claridad, el elector debe saber a quién asignar la responsabilidad por los éxitos obtenidos, y también por los fracasos. Si no hay claridad, las elecciones se convierten en vanos concursos de popularidad que tienen poco sentido democrático. En las distintas democracias exitosas de Europa del norte, o de países como Japón, Nueva Zelanda o Australia, este ciclo es muy claro, y la ciudadanía se toma en serio su papel. Por eso son los países mas desarrollados según el índice de desarrollo Humano de Naciones Unidas, los más competitivos según el índice de Competitividad del Foro Económico Mundial, y son los menos corruptos de acuerdo con el índice de Percepción de Corrupción de Transparencia Internacional.

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En el continente americano sufrimos la era de los populistas autoritarios, e irresponsables. Donald Trump, Andrés López Obrador y Jair Bolsonaro son los presidentes de tres de las cuatro economías más grandes del continente, y son abiertamente populistas. ¿Qué es un populista?

Son 5 características las que definen a un populista y les permiten escapar a cualquier responsabilidad personal.

La primera es que se asumen como “la voz del pueblo”, es decir, como los intérpretes del sentimiento nacional.

Segundo: se asumen como la personificación del Estado. Ellos no están sometidos a la Constitución y las leyes porque tienen una función más alta y noble que es el rescate del país.

Tercero: venden su paso por el poder como una especie de momento crucial de la historia en sus respectivos países. Todo lo que sucedió antes era sólo el camino necesario para llegar a este momento definitorio.

Cuarto: desprecio a cualquier crítico, opositor o medio que los exponga y exponga sus mentiras. Atacarlos es atacar la historia, es atacar el alma de la nación, es atacar al pueblo.

Y así, lo quinto que tienen en común es su afán por construir una realidad alterna a la que cualquiera puede apreciar. Son los creadores y promotores de la Era de la Post Verdad, el nuevo cáncer de las democracias, que diluye cualquier intento de asignar responsabilidades concretas.

Por eso, la gran tarea de los ciudadanos en una democracia es conocer y entender estos viejos trucos, para nunca caer en ellos, y así poder asignar responsabilidades concretas y personales a cada político que recibe de nosotros el permiso de ejercer el poder, de manera temporal.  

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