Opinión invitada
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México está en una crisis de confianza y económica de proporciones pantagruélicas. El presidente y su grupo no escuchan a nadie que les traiga puntos de vista distintos.
Algunos de los compromisos directamente relacionados con dos derechos habilitantes tan importantes como lo son la educación y la protección de la salud están lejos de ser cumplidos.
A tres años vemos un sector con decisiones alejadas de lo técnico, sin considerar el contexto internacional, con abandono de proyectos que tenían una razón de ser y buscaban solucionar problemas.
La población mexicana está lejos de ser homogénea y el racismo tiene consecuencias sobre personas morenas o prietas, con independencia de que se autoadscriban como “mestizas”.
Dice un principio del derecho que no hay pena sin ley y ese es justo el dilema en el que nuestra máxima casa de estudios se ve envuelta en un torbellino de proporciones extraordinarias.
Es falsa esa idea de que lo aprobado en la nueva ley anula el deber de aplicar recursos del presupuesto público con imparcialidad y sin incidir en contiendas.
La iniciativa eléctrica es la columna vertebral del plan político de Andrés Manuel López Obrador
En el sector de telecomunicaciones, la presidencia de Andrés Manuel López Obrador ha representado tres años llenos de ocurrencias y pocos resultados.
Este es un escaneo rápido de tres años de gestión en el ámbito cultural. Vamos a la mitad del periodo y el panorama se vislumbra brumoso.
A tres años de gobierno de la autollamada Cuarta Transformación, lo que vemos es la espalda de un presidente que camina por un universo paralelo aplastando a la izquierda y a las causas democráticas.
Por Ricardo y por todos los pequeños con cáncer que viven en México y no tienen medicinas, tú y yo no podemos dar por perdida esta batalla.
Es preferible que los derechos intelectuales sean privados, no públicos. Los agentes privados suelen ser más eficientes en la defensa de su propio patrimonio que los gobiernos.
No es admisible hacer nada con respecto a la nueva variante. Y es exactamente lo que está haciendo México hasta el momento en materia de contención: nada.
En las próximas semanas, en el Senado de EU se discutirá el plan de gastos por 1.85 billones de dólares, llamado Build Back Better, que incluye una “mini” reforma migratoria que beneficiaría a 7 millones de personas.