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Ucrania es desde hace dos años un capítulo triste para la historia mundial. El arte surgido en este tiempo habla de resiliencia y empatía, de sanación. “El rostro femenino de la guerra” es una muestra de ello.
El eslogan de “México sin miedo” me resulta por demás atractivo pero eso no hace que me olvide del pasado, del que Xóchitl es parte.
No hay formas correctas o incorrectas en el lenguaje, simplemente existen. La palabra es un ser vivo que va evolucionando como las personas.
¡El emblemático Multiforo Alicia renace en Santa María la Ribera! Descubre su nueva casa, su música independiente y su energía cultural.
El teatro es una comunidad, no solo es un espacio físico al que la gente acude, es un entorno que jala a su centro a todo aquel que se deje atraer por su fuerza de gravedad y, hace que las personas ahí reunidas, compartan mucho más que el momento en el que ven una puesta en escena.
Este año el artista mexicano Enrique Argote participa en la Bienal con “Déjanos en paz publicidad”, pieza conceptual de trece sombrillas publicitarias de empresas que estuvieron en Cuba antes de la revolución.
Descubre la Norma Hipotética Fundamental de Kelsen y su relevancia en el contexto jurídico actual en México.
Entra a un camerino, conoce una antología del cuento lésbico mexicano o sigue el inspirador camino del arquero, ¡piérdete entre libros!
Entre las decisiones transcendentales la de vida está la de rentar vs. comprar, pues es crucial para la estabilidad financiera y la calidad de vida.
Una pista útil la escuché de Paolo Scaroni durante una sesión en Viena: el mejor resguardo frente a la incertidumbre de demanda, que se traduce en incertidumbre con respecto al nivel de precios, es contar con costos de producción bajos.
No es que los periodistas nos sintamos bordados a mano. Es que lo hacemos es un tejido fino. Y eso no lo entenderá el presidente AMLO.
Tomar una decisión no sólo es afrontar las consecuencias, también implica aprender a escucharnos para saber qué es lo que queremos.
Hubo un tiempo oscuro con la dictadura franquista, tiempo en el que se quería borrar toda huella del ser catalán, las producciones sucedían de manera clandestina y era como firmar una sentencia de muerte atreverse a proyectarla o verla.
Después de todo lo que ha ocurrido en torno a la cinta ‘Anatomía de una caída’, es perfectamente razonable exigir más creadores artísticos como Justine Triet: sensibles, talentosos y, de ser posible, con consciencia política.