Al disminuir la tasas de natalidad hay animales que vagan por aldeas fantasma
Molina de Aragón es parte de una vasta región del centro este de España que es una de las zonas menos pobladas de Europa. Foto: Malopez21/Wikicommons

Durante muchos años pareció que la sobrepoblación era la crisis de nuestra era. En 1968, los biólogos de Stanford Paul y Anne Ehrlich decían que pronto millones de personas se morirían de hambre en su bestseller catastrófico The Population Bomb. Desde entonces, los avisos neomalthusianos de un desastre inminente se han repetido continuamente en ciertos sectores del movimiento ambientalista y que recientemente tuvieron eco en la voz de David Attenbotough en su documental Life on our Planet.

Cuando los Erhlich publicaron sus oscuras profecías, el mundo estaba en la cima del crecimiento poblacional que en ese entonces era de 2.1% al año. Desde entonces la población se infló de 3.5 mil millones de habitantes a 7.67 mil millones.

Sin embargo, el ritmo de crecimiento se ha reducido considerablemente. Con el empoderamiento de la mujer y el acceso a mejores anticonceptivos, los índices de natalidad en todo el mundo se frenaron y se estancaron, y en muchos países hay menos de 2.1 niños por mujer, que es el nivel mínimo requerido para mantener estable a la población.

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Los índices de fertilidad hacia abajo se han convertido en un problema en los países más ricos, especialmente en Japón y en Alemania, desde hace un tiempo. En Corea del Sur, los índices cayeron a 0.84 por mujer, una caída récord a pesar de los esfuerzos del gobierno para promover su incremento. A partir del próximo año se darán bonos de 1,800 dólares a cada pareja que espere un bebé, además de los beneficios para los niños que ya existen.

El índice de fertilidad también ha caído dramáticamente en Inglaterra y Gales. De 1.9 hijos por mujer en 2012 bajó a 1.65 en 2019. Las cifras provisionales de la Oficina Nacional de Estadísticas de 2020 sugieren que podría bajar a 1.6, que sería el más bajo desde la II Guerra Mundial. El problema es todavía mayor en Escocia, en donde el índice cayó de 1.67 en  2012 a 1.37 en 2019.

Esto también está sucediendo en países de ingresos medios como Tailandia y Brasil. En Irán, el índice de 1.7 por mujer causó alarma en el gobierno que anunció que las clínicas del estado ya no van a proporcionar anticonceptivos ni a realizar vasectomías.

Gracias a este patrón mundial, la ONU cree que vamos a llegar al final del crecimiento poblacional en unas décadas, antes de que empiece a decrecer.

Un estudio que se publicó en Lancet el año pasado predecía que la población mundial llegaría a un pico de crecimiento mucho antes de lo esperado y que alcanzaría 9.73 mil  millones en 2064 para caer a 8.79 en 2100. Esto conlleva una serie de “consecuencias económicas, sociales, ambientales, y geopolíticas” en todo el mundo.

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Su modelo predijo que 23 países reducirán a más de la mitad su población antes del fin de este siglo, incluyendo a España, Italia y Ucrania. China, que aplicó una controvertida política de permitir sólo un niño por pareja para reducir la espiral de crecimiento, la terminó en 2016 y ahora se espera que se den reducciones masivas de población en los próximos años, con cerca de 48% para 2100.

Cada vez queda más claro que estamos viendo un futuro muy diferente al que se esperaba y una crisis diferente ya que las poblaciones que envejecen colocan bajo mayor presión a las economías que se reducen.

¿Cómo se ve en realidad la reducción poblacional? La experiencia de Japón que ha vivido esta tendencia desde hace más de una década puede servir de muestra. Por el momento ya hay menos gente que casas. Una de cada ocho casas permanece vacía. En Japón llaman a esas construcciones vacías akiya o casas fantasma.

Son más comunes en zonas rurales. Estas casas pronto se deterioran y quedan como presencias misteriosas  en el paisaje, lo que hace que los vecindarios decaigan. Muchas akiya quedan vacías cuando mueren sus ocupantes porque las heredan a sus familiares que viven en la ciudad y ellos no las reclaman o no las cuidan. Son muchas estructuras de dueños desconocidos y las autoridades no pueden tirarlas tampoco.

Algunas ciudades japonesas ya tomaron medidas extremas para atraer nuevos habitantes y les ofrecen subsidios para los gastos de renovación o regalan casas a familias jóvenes. Se espera que la población del país vaya de 127 millones a 100 ó menos para 2049 por lo que se cree que estas akiya van a ser más comunes y que serán cerca de la tercera parte de las casas de Japón para 2033.

Con el declive de la población rural, los campos viejos y los jardines descuidados son reclamados por la vida salvaje. Se ven cada vez más osos negros asiáticos y a los animales pepenar las nueces y los frutos que maduran en las ramas.

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Más cerca de casa, en la UE, una zona del tamaño de Italia puede quedar abandonada para 2030. España es uno de los países europeos que puede perder más de la mitad de su población para 2100. Por ahora, tres cuartas partes de las municipalidades españolas ya están en declive.

Los pintorescos Galicia y Castilla y León están entre las zonas más afectadas ya que sitios enteros se han vaciado gradualmente. Más de 3,000 pueblos fantasmas están en las colinas  y se encuentran en varias etapas de deterioro. Mark Atkinson, un expatriado británico que dirige la agencia estatal Galician Country Homes, dijo a The Observer que tenía registrados más de mil pueblos abandonados y agregó que uno de sus empleados viaja continuamente para dejar cartas en las propiedades abandonadas con la esperanza de encontrar a sus dueños y regresarlos al mercado.

“Llevo aquí 43 años”, dijo. “Las cosas han cambiado considerablemente. Los más jóvenes dejaron los pueblos, y sus padres envejecen y compran pisos cerca de los hospitales. No quieres quedarte varado en las colinas cuando ya no puedes manejar”.

Al igual que en Japón, la naturaleza encuentra su camino. Según José Benayas, un profesor de ecología de la Universidad de Alcalá de Madrid, los bosques españoles se han triplicado en el área desde 1900, y crecieron de 8% a 25% en el territorio cuando la tierra no se trabajaba. La reducción de población  podría hacer que continúe el abandono de la tierra, dijo, “porque habrá menos personas que alimentar”.

Francia, Italia y Rumania están entre los países que tienen mayor crecimiento en la extensión de los bosques, y mucho se debe al crecimiento natural en los campos viejos. “Los modelos indican que este tipo de crecimiento continuará hasta 2030”, dijo Benayas.

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El abandono rural a gran escala es un factor que contribuye al resurgimiento de grandes carnívoros en Europa como linces, guepardos, osos cafés y lobos que han visto un incremento en sus poblaciones durante la última década. En España, el lobo ibérico pasó de 400 individuos a más de 2,000 y muchos acechan los pueblos fantasma de Galicia ya que cazan jabalíes o corzos que también se han multiplicado en gran manera. El año pasado vieron un oso café en Galicia por primera vez en 150 años.

Una visión del futuro, tal vez, en un mundo después del pico son las poblaciones más pequeñas que se concentran en centros urbanos y fuera de los límites de la ciudad, los animales salvajes merodean.

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