Criptocrisis: cómo las monedas digitales pasaron del auge al colapso
Caída del bitcoin. Ilustración: Guardian Design

Yuri Popovich vio cómo las casas de sus vecinos ardían hasta los cimientos en Kiev y necesitaba un lugar seguro donde poner su dinero. Así que hizo lo que millones de inversionistas novatos han hecho en los últimos años: recurrió a las criptomonedas.

“Era imposible e inseguro guardar los fondos en forma de billetes. Existía un gran riesgo de robo, también hubo casos de saqueo. Por lo tanto, confié en una criptomoneda ‘estable y confiable’. No con el fin de especular, sino simplemente para ahorrar”, explica.

El activo digital que Popovich eligió en abril fue terra, una “stablecoin” cuyo valor supuestamente estaba vinculado al dólar.

La moneda se desplomó en mayo, provocando la caída del mercado de las criptomonedas, entre cuyas víctimas se encuentra Popovich. Perdió 10 mil dólares.

Popovich comenta que sus pérdidas fueron “devastadoras”, aunque las donaciones de espectadores solidarios en las redes sociales han contribuido a compensar parte de las pérdidas. Cuenta: “Dejé de dormir con normalidad, perdí 4 kg, con frecuencia tengo dolores de cabeza y ansiedad”.

Popovich es una de las muchas personas que están experimentando el profundo frío del actual criptoinvierno, que se produce más de cuatro años después de que la pieza clave del mercado, el bitcoin, marcara la primera congelación digital con su caída desde su máximo alcanzado entonces.

El valor total de las criptomonedas se ha desplomado desde el inicio de año

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Disfrutó de un gran valor durante mucho tiempo, pero actualmente se encuentra en un punto muerto, con el bitcoin cayendo por debajo de la marca de 20 mil dólares en un determinado momento de este mes, muy por debajo de su máximo de casi 69 mil dólares, que alcanzó el pasado mes de noviembre.

La caída ha sido brusca y espectacular: un mercado global cuyo valor estaba calculado en más de 3 billones de dólares hace solo seis meses, ahora vale menos de 1 billón de dólares.

El auge de las criptomonedas: una nueva economía digital

Los inicios del último auge de las criptomonedas reunían todas las características para ser un nuevo caso de la “economía Robinhood”, llamada así por la popular aplicación estadounidense de compraventa de acciones.

Los aburridos trabajadores asalariados, atrapados en casa debido a los confinamientos por la pandemia, pero rebosantes de ingresos disponibles, recurrieron a las operaciones intradías como una forma de pasar el tiempo. Los suscriptores del foro r/WallStreetBets en el popular sitio de debate en internet Reddit se duplicaron en el transcurso de 2020 y posteriormente se cuadruplicaron en el primer mes de 2021, a medida que un pequeño ejército de inversionistas minoristas inundaba activos tan variados como la entonces quebrada empresa de renta de autos Hertz, el problemático minorista de videojuegos GameStop y el fabricante de autos eléctricos Tesla, haciendo que este último se elevara de 85 dólares al comienzo de la pandemia a un máximo de mil 243 dólares hacia finales de 2021.

Las criptomonedas también se beneficiaron del incremento de las operaciones intradías. El bitcoin aumentó desde un mínimo de 5 mil dólares en marzo de 2020 hasta más de 60 mil dólares un año después. La moneda ha experimentado ese tipo de aumento precipitado en el pasado: en 2017, se multiplicó por 20, hasta su entonces máximo de 19 mil dólares. Sin embargo, en el último auge, Ethereum, la segunda mayor criptomoneda, tuvo un ascenso incluso más impresionante, pasando de solo 120 dólares a un máximo de casi 5 mil dólares en 2021.

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El comercio de bitcoin aumentó en la última década. Foto: Sascha Steinbach/EPA

Criptomoneda es el término con el que se denomina a cualquier activo digital que funcione como el bitcoin, la criptomoneda original, que fue inventada en 2009. Existe un “libro de contabilidad descentralizado”, que registra quién es dueño de qué, integrado a una “blockchain” (cadena de bloques), que asegura toda la red al garantizar que las transacciones sean irreversibles una vez realizadas. En los años transcurridos desde ese entonces, han surgido una cantidad vertiginosa de variaciones, sin embargo, la esencia –el concepto de blockchain– es notablemente estable, en parte debido a las implicaciones sociales de que las redes auténticamente descentralizadas son inmunes a la supervisión o regulación gubernamental.

Mientras que hace 10 años las personas simplemente hablaban de comerciar con bitcoin, el espacio ha crecido. Además de las propias criptomonedas, el sector ha evolucionado en un complejo ecosistema.

Abarca Web3, una mayor selección de aplicaciones y servicios construidos sobre criptomonedas, DeFi, un intento de impulsar todo un sector financiero mediante códigos en lugar de contratos, y tokens no fungibles (NFT), los cuales usan la misma tecnología que las criptomonedas para negociar con objetos en lugar de dinero.

La avalancha de dinero que inundó el mundo de las criptomonedas hizo algo más que inflar la riqueza teórica de los accionistas preexistentes. En cambio, condujo a un aumento del interés en, y el financiamiento para, la amplia gama de proyectos que pretenden capitalizar la tecnología subyacente de las criptomonedas.

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El empresario de blockchain Vignesh Sundaresan, también conocido como MetaKovan, muestra el NFT Beeple que compró por 69 millones de dólares. Foto: Roslan Rahman/AFP/Getty Images

Para una generación de nuevos inversionistas, las oportunidades de las “finanzas descentralizadas” del sector eran atractivas. Construido sobre el “dinero programable” de la criptomoneda Ethereum, el sector “DeFi” (finanzas descentralizadas) constituye un intento de expandir los valores antisistema del bitcoin para abarcar toda la economía.

Tomemos como ejemplo el sector comparativamente pequeño del mercado de criptoactivos conocido como NFT.

El crecimiento exclusivo de NFT´s de los últimos 12 meses se ha nivelado

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Los NFT, un producto que data de 2014, emplean la tecnología utilizada para crear criptomonedas, pero permiten que los creadores vinculen activos únicos a la blockchain, en lugar de monedas similares al dinero.

Esto significa que se pueden comercializar los NFT que representan obras de arte, objetos de colección virtuales, o incluso actúan como entradas para eventos o membresía de clubes. Y, al igual que las criptomonedas, pueden ser adquiridos o vendidos en intercambios abiertos, conservados bajo seudónimo, y agrupados o titulizados en complejos instrumentos financieros.

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Los NFT de la colección Bored Ape Yacht Club suelen ser vendidos por entre 1 y 3 millones de dólares por pieza. Foto: Property Of Nexo/Reuters

Un auge dentro de un auge, los NFT individuales se vendieron en cantidades ridículas de dinero a mediados de 2021.

Un token, que representa años de trabajo del artista digital Beeple, fue vendido por 69 millones de dólares; otro, vinculado al primer tuit publicado por el fundador de Twitter, Jack Dorsey, fue comprado por 2.9 millones de dólares. Los NFT individuales que forman parte de la colección Bored Ape Yacht Club –los ejemplares más sistemáticamente deseados de NFT de “foto de perfil”, diseñados para ser utilizados como una identidad en internet preconfeccionada– suelen ser vendidos por entre 1 y 3 millones de dólares cada pieza.

No obstante, a principios de 2022, parecía que ya había estallado la burbuja de los NFT. Los precios base de las grandes colecciones de NFT se habían desplomado y, aunque muchas grandes adquisiciones de NFT permanecieron en colecciones privadas, aquellas que nuevamente fueron puestas en el mercado tuvieron un pobre rendimiento: el tuit de Dorsey fue retirado del mercado después de conseguir una oferta máxima de solo 14 mil dólares.

Y entonces: la caída

La crisis de las criptomonedas ha transcurrido en un contexto de problemas más generales en los mercados, dado que los temores respecto al conflicto de Ucrania, el aumento de la inflación y el incremento de los costos de los préstamos acechan a los inversionistas. Algunos observadores del mercado minimizan la posibilidad de que una crisis de criptomonedas provoque graves problemas en otros ámbitos de los mercados financieros o de la economía mundial. El valor total de todas las criptomonedas actualmente es de aproximadamente un billón de dólares (el bitcoin representa alrededor del 40% del total), comparado con los aproximadamente 100 billones de dólares de las bolsas mundiales.

Desde noviembre, el valor de todas las criptomonedas cayó de 3 billones de dólares, lo que significa que se han perdido 2 billones de dólares en riqueza, sin que se hayan producido graves efectos secundarios en el mercado de valores en general, hasta ahora.

Teunis Brosens, economista jefe de finanzas digitales del banco holandés ING, señala que el sistema financiero tradicional está relativamente bien protegido ya que los bancos establecidos –los pilares del mundo financiero que se hundió en 2008– no están expuestos a las criptomonedas porque no mantienen activos digitales en sus hojas de balance, a diferencia de lo que ocurrió durante la crisis financiera, cuando albergaban productos de deuda tóxicos relacionados con el mercado inmobiliario.

“Lo que ocurrió en el mercado de las criptomonedas provocó grandes pérdidas para algunos inversionistas y todo es muy doloroso y no es algo a lo que le quiera restar importancia”, comenta. “Pero sería exagerar el rol que actualmente tienen los criptoactivos en el sistema económico y financiero si uno pensara que podría haber consecuencias sistémicas para el sistema financiero en general o incluso una recesión global provocada directamente por los criptoactivos.”

Hasta la fecha, la agitación se ha limitado al sector de las criptomonedas. Los activos digitales se han visto afectados por algunos de los mismos problemas económicos que han afectado la economía global en general y los mercados de valores. El bitcoin y otras criptomonedas se han visto afectados por la inquietud ante el aumento de la inflación y los consiguientes incrementos de las tasas de interés por parte de los bancos centrales, circunstancia que ha hecho que los activos de riesgo sean menos atractivos para los inversionistas. Esto significa que, a medida que los mercados bursátiles descendían, también lo hacían los criptoactivos.

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El colapso de terra socavó la confianza en las criptomonedas. Foto: Dado Ruvić/Reuters

No obstante, el colapso de terra el mes pasado también afectó negativamente la confianza en las criptomonedas. En junio, un prestamista de criptomonedas, Celsius, se vio obligado a suspender los retiros de sus clientes. Y un fondo de cobertura que realizó grandes inversiones en los mercados de criptomonedas cayó en liquidación.

Los inversionistas y las empresas de criptomonedas que habían invertido en el mercado de criptomonedas utilizando activos digitales como garantía se vieron obligados a realizar ventas masivas.
Kim Grauer, jefa de investigación de la empresa de datos sobre criptomonedas Chainalysis, explica: “Fue una combinación del mercado de valores más el tipo de respuesta excesiva que es habitual en los mercados de criptomonedas debido a estas liquidaciones masivas. En este caso, el acontecimiento clave fue terra”.

Y añadió: “Los criptoactivos no van a desaparecer. Y ha experimentado caídas más graves que esta”.
Los reguladores y diversas agencias gubernamentales están observando con atención. Harry Eddis, codirector global de fintech (tecnología financiera) en Linklaters, un despacho de abogados con sede en Londres, comenta que los recientes acontecimientos ocurridos en el mercado de criptoactivos reforzarán la determinación de los reguladores de controlar el sector.

“Creo que sin duda reforzará los ánimos de los reguladores para decir que está más que justificado que regulen el sector, debido a los riesgos evidentes que presentan muchos de los criptoactivos que existen”, señala.

En el Reino Unido, el organismo de supervisión financiera sigue ampliando las garantías sobre los criptoproductos. Sus últimas propuestas relativas a la promoción de criptoproductos entre los usuarios podrían conducir a restricciones significativas en los intercambios de criptomonedas que operan en el Reino Unido. Los usuarios denunciaron 4 mil 300 posibles estafas relacionadas con las criptomonedas en la página web de la Autoridad de Conducta Financiera (FCA) durante un periodo de seis meses el año pasado, cifra muy superior a la segunda categoría, las transferencias de pensiones, que registró mil 600 denuncias. La FCA tiene abiertas 50 investigaciones, entre ellas de carácter penal, sobre empresas de este sector.

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Los usuarios denunciaron 4 mil 300 posibles estafas relacionadas con las criptomonedas en la página web de la FCA durante un período de seis meses el año pasado. Foto: Oscar Wong/Getty Images

El colapso de terra también aumentó la preocupación de los reguladores respecto a las stablecoins, debido a que están respaldadas por activos tradicionales y, por lo tanto, podrían suponer un riesgo para el sistema financiero en general. En el Reino Unido, el Tesoro desea que se establezca un régimen para afrontar el colapso de las stablecoins, señalando en mayo que una quiebra similar a la de terra podría poner en peligro la “continuidad de servicios fundamentales para el funcionamiento de la economía y el acceso de los individuos a sus fondos o activos”.

“Incluso solo las tres principales stablecoins poseen reservas que ascienden a un total de 140 mil millones de dólares en activos tradicionales, gran parte de ellos en pagarés y valores del tesoro estadounidense. Si se produce una fuga de pagos de la moneda más importante (tether), se podría desestabilizar todo el sistema de criptoactivos y extenderse a otros mercados”, indica Carol Alexander, profesora de finanzas de la University of Sussex Business School.

Por otra parte, la Unión Europea está elaborando un marco regulatorio aplicable a los criptoactivos con el objetivo de introducirlo en 2024, mientras que en Estados Unidos el presidente Joe Biden firmó una orden ejecutiva para que el gobierno federal coordine un plan regulatorio aplicable a las criptomonedas que incluya la garantía de “una supervisión y protección suficientes contra cualquier riesgo financiero sistémico que representen los activos digitales”. La Comisión Federal de Comercio, el organismo de control de los consumidores de Estados Unidos, indica que 46 mil personas han perdido más de mil millones de dólares a causa de estafas relacionadas con las criptomonedas desde principios de 2021.

En general, los reguladores se han mostrado firmes con las criptomonedas. El presidente de la FCA pidió que se establecieran “fuertes garantías” para el mercado de las criptomonedas, mientras que el jefe del regulador financiero de Estados Unidos alertó a los consumidores sobre los productos de criptomonedas que prometen rendimientos que son “demasiado buenos para ser verdad”, al tiempo que Singapur expresó que será “brutal e implacablemente severo” con el comportamiento indebido en el mercado de las criptomonedas.

‘Estoy seguro de que las criptomonedas volverán a crecer’

El rumbo que tomarán las criptomonedas a partir de ahora constituye una pregunta sin respuesta. Para sus defensores, como Changpeng Zhao, el multimillonario propietario del intercambio de criptomonedas Binance, es seguro que el sector se recuperará, aunque podría tardar algún tiempo. “Creo que, en vista de esta caída de precios… probablemente tardará un tiempo en recuperarse”, comentó a The Guardian la semana pasada. “Probablemente tardará unos meses o un par de años”.

Para los escépticos, en cambio, la fuerte caída podría ser una herida permanente. “El bitcoin seguirá existiendo durante décadas”, dice David Gerard, autor de Attack of the 50-Foot Blockchain. “Todo lo que necesitas es el software, la blockchain y dos o más entusiastas. A no ser que exista una nueva regulación estricta, estoy seguro de que los criptoactivos volverán a crecer. Pero si se produce un auténtico auge de consumo, es posible que no alcance los niveles de este. El auge de 2021-2022 llegó hasta el Super Bowl. Como muchas empresas puntocom descubrieron hace 20 años, no hay dónde ir a partir de ahí, has llegado a todos los consumidores de Estados Unidos”.

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El fundador de la empresa Binance, Changpeng Zhao, cree que el sector de las criptomonedas se recuperará, con el tiempo. Foto: Graeme Robertson/The Guardian

Sin embargo, una cosa en la que ambas partes están de acuerdo es que el límite entre la “recesión asumible” y el “criptoapocalipsis” probablemente no involucre ni al bitcoin ni al ethereum, sino a la tercera criptomoneda más importante: una stablecoin llamada tether.

Las stablecoins son una parte fundacional del ecosistema de las criptomonedas. Su valor está fijado al de una moneda convencional, lo que permite que los usuarios cobren sus operaciones de riesgo sin tener que pasar por las complicaciones de una transferencia bancaria, y posibilita que los bancos de criptomonedas y los establecimientos DeFi trabajen sin asumir el riesgo de la moneda.

Básicamente, las stablecoins funcionan como los bancos de la economía de las criptomonedas, permitiendo que las personas depositen su dinero de forma segura con la certeza de que no está expuesto a un riesgo mayor. Lo que significa que cuando una stablecoin se desploma, tiene un efecto muy parecido al de la quiebra de un banco: el dinero desaparece en todo el ecosistema, la liquidez se agota y otras instituciones comienzan a fallar en un efecto dominó.

El comienzo de la última crisis de las criptomonedas fue provocado exactamente por esta circunstancia: la quiebra de la stablecoin terra/luna.

Los controles y balances algorítmicos establecidos para mantener su estabilidad se desbarataron, desencadenando una espiral de la muerte.

Y así, el 9 de mayo, una stablecoin llamada UST se “desvinculó”, cayendo de 1 dólar a 0.75 centavos en un día, y posteriormente cayendo más, y más y más. En cuatro días, la blockchain de luna fue desactivada por completo y el proyecto fue declarado inactivo.

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Sam Bankman-Fried intervino para prestar apoyo a un banco de criptomonedas y un intercambio. Foto: Saul Loeb/AFP/Getty Images

El efecto dominó acabó con otros establecimientos de criptomonedas. Parte del “contagio” fue evitado, en parte gracias a los inmensos préstamos concedidos por Alameda Ventures, la rama de inversiones del imperio del criptomillonario Sam Bankman-Fried, de 30 años de edad. Estableciendo comparaciones con JP Morgan durante el pánico que se produjo en 1907, “SBF” intervino para apoyar al criptobanco Voyager y al asediado intercambio BlockFi, y ha pedido enérgicamente el apoyo de otros.

A diferencia de terra, tether es una stablecoin “centralizada”, pues mantiene su valor a través de reservas que, según la empresa, siempre son canjeables de forma individual por un token de tether. Este modelo implica que no puede entrar en una “espiral de la muerte” como terra, pero también implica que la estabilidad del token depende por completo del grado de confianza que se tenga en que tether realmente mantenga sus reservas.

Esa confianza no es algo seguro. tether afirmó en una ocasión que mantenía todas sus reservas en “dólares estadounidenses”, una afirmación que en 2021 la fiscalía de Nueva York declaró que era “una mentira”.

Tether, y bitfinex –un intercambio de bitcoin que comparte un equipo ejecutivo con tether, pero que es legalmente diferente– “encubrieron imprudente e ilegalmente pérdidas financieras masivas para mantener su sistema en funcionamiento y proteger sus balances”, dijo en su momento Letitia James, la fiscal general de Nueva York.

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Tether planea presentar la primera stablecoin en libras. Foto: Justin Tallis/AFP/Getty Images

Las dos empresas transfirieron dinero entre ellas para encubrir la insolvencia, indicó la fiscal, y no garantizaron que tether estuviera “completamente respaldada en todo momento”, concluyó la investigación.

“Tether ha sido la bomba de tiempo bajo el mercado desde 2017”, señala Gerard. “Ha reducido su capitalización bursátil en 15 mil millones de USDT en el último mes, y ha alegado que se trata de canjes, o de una reducción de sus reservas de ‘pagarés'”, explica, refiriéndose a uno de los activos clave que Tether utiliza en su balance: los pagarés, las deudas a corto plazo emitidas por bancos y corporaciones para cubrir las necesidades inmediatas de financiamiento.

Tether, a su vez, sigue siendo extremadamente optimista, e incluso sugirió que podría publicar una auditoría formal de sus reservas, algo que, según dijo, iba a ocurrir “dentro de varios meses” en agosto de 2021.

A finales de junio, tether anunció otra expansión: la introducción de la primera stablecoin en libras.

“Creemos que el Reino Unido es la próxima frontera para la innovación de la blockchain y la implementación más generalizada de la criptomoneda para los mercados financieros”, indica Paolo Ardoino, director de tecnología de tether y bitfinex.

“Tether está preparado y dispuesto a colaborar con los reguladores del Reino Unido para hacer realidad este objetivo”.

Es evidente que se producirá una mayor regulación y una mayor volatilidad del mercado.

Popovich comenta que sigue recibiendo donaciones. “Estoy sumamente avergonzado. Ayer una persona anónima me envió 50 dólares en forma de criptomoneda. Y nunca le he pedido nada prestado a nadie en mi vida. Me siento asustado e inquieto”.