La demanda de Twitter de Elon Musk: lo que necesitas saber
La principal inconformidad de Elon Musk con la adquisición de Twitter se debe a la veracidad de las cifras de usuarios declaradas. Foto: Jae C Hong/AP

Elon Musk no se convirtió en la persona más rica del mundo por falta de confianza.

Sin embargo, el CEO de Tesla reveló el martes que había vendido acciones de la empresa automotriz por valor de 6 mil 900 millones de dólares, en caso de que pierda su intento de retirarse de la adquisición de Twitter por 44 mil millones de dólares.

Twitter está demandando a Elon Musk en Delaware por haber desistido del acuerdo y pretende hacerle comprar la empresa.

En una contrademanda publicada la semana pasada, Elon Musk expuso su versión de los hechos. Según él: Twitter engañó a los inversionistas; incumplió el acuerdo al no proporcionar suficiente información sobre las cuentas spam; se produjo otro incumplimiento cuando Twitter no lo consultó sobre las medidas empresariales, como el despido de empleados de alto nivel; y su declaración errónea sobre el número de usuarios constituye un impacto sustancial adverso, que altera considerablemente el valor de Twitter y, por lo tanto, invalida el acuerdo de compra.

A continuación, presentamos un desglose de la demanda de Musk.

La relación entre ambas partes sigue siendo mala

Hay 44 mil millones de dólares en juego y las palabras de la contrademanda de Musk son tan contundentes como las de Twitter en la demanda original, donde la empresa describió su comportamiento como “un modelo de mala fe”. En la declaración preliminar, se acusa a Twitter de presentar al organismo de control financiero de Estados Unidos declaraciones financieras que “distan mucho de ser ciertas”.

“En su lugar, contienen numerosas tergiversaciones u omisiones sustanciales que distorsionan el valor de Twitter y que provocaron que las partes de Musk acordaran adquirir la empresa a un precio inflado”. La demanda de Twitter, llena de ataques personales contra Musk y una retórica de mal gusto más dirigida a una audiencia de medios de comunicación que a este tribunal, no es más que un intento de distracción de estas tergiversaciones”, indicaba la demanda.

Palabras fuertes, pero Musk necesitará pruebas contundentes también para convencer al juez.

El argumento principal de Musk es el número de usuarios

Desde el momento en que el acuerdo comenzó a complicarse, la atención se centró en la autenticidad de las cifras de Twitter. También constituye el fundamento de la contrademanda de Musk. Musk argumenta que el número promedio de usuarios activos diarios monetizables (mDAU) –cuentas auténticas y activas que pueden ver anuncios (por lo tanto, monetizables)– está falsamente inflado debido a que Twitter contabiliza erróneamente el número de cuentas falsas y de spam que hay en la plataforma. Además de representar una amenaza para los ingresos publicitarios de los que depende Twitter, Musk indicó que su plan de introducir un servicio de suscripción para Twitter se vería afectado porque habría un número menor de clientes a quienes dirigirse comparado con lo que se pensaba en un principio.

Twitter ha declarado sistemáticamente que calcula que el número de cuentas falsas o de spam existentes en la plataforma es inferior al 5% de su base de mDAUs, la cual asciende actualmente a poco menos de 238 millones.

La demanda señala que Musk se sintió alarmado por la forma en que Twitter contabiliza sus mDAU cuando, tres días después de firmar el acuerdo, la empresa admitió que había exagerado su número total de mDAU durante tres años, entre 1.4 y 1.9 millones de usuarios por trimestre. Twitter niega que el cambio de usuarios fuera una “reafirmación” (describe la modificación como “valores actualizados”), no obstante, admite que no le proporcionó la información a Musk antes de que se firmara el acuerdo el 25 de abril.

A Musk no le gustan los procesos de verificación de Twitter

Después de aceptar comprar la empresa con un mínimo de diligencia debida, la demanda indica que Elon Musk se quedó “asombrado” cuando se enteró de cuán “escasos” eran los procesos de Twitter para identificar las cuentas de spam. Según la demanda, los revisores humanos analizaban 100 cuentas al día con el fin de llegar a la cifra de menos del 5%. El CEO y el director financiero de Twitter no pudieron explicar la manera en que se seleccionaron estas cuentas para que constituyeran una muestra representativa.

“Musk se dio cuenta de que, en el mejor de los casos, la confianza de Twitter en sus procesos y la promoción de los mismos era imprudente; en el peor, era intencionalmente engañosa”, explica la demanda.

Twitter argumenta que utiliza un proceso mucho más complejo para eliminar las cuentas sospechosas, incluyendo el uso de sistemas automatizados. También destacó las explicaciones detalladas de cómo controla las cuentas de spam, que fueron proporcionadas a Musk, a la prensa, a la Comisión de Bolsa y Valores y a la población a través de un hilo de Twitter escrito por el CEO Parag Agrawal. En el episodio más infame de esta saga de adquisición, Musk respondió este último con un emoji de popó.

No obstante, según la contrademanda, al menos Agrawal y Musk estaban de acuerdo en un aspecto. El documento afirma que el 8 de abril Musk le envió al CEO un ejemplo de un tuit de spam comentando: “Estoy tan harto de cosas como esta”. Agrawal le respondió, reconociendo que “(nosotros) deberíamos estar detectando esto”.

Los cálculos alternativos de Musk

Citando “cálculos preliminares de expertos”, la contrademanda sostiene que a principios de julio era posible que un tercio de las cuentas visibles fueran falsas o spam. Esto significa que la verdadera proporción de cuentas de spam existente entre la base de usuarios de Twitter es de al menos un 10%.

La demanda indica que los usuarios que no ven ningún anuncio o casi ninguno representan casi todo el crecimiento de los usuarios activos diarios monetizables. La mayor parte de los anuncios son mostrados a menos de 16 millones de usuarios, según alega la demanda.

Twitter comenta que, aunque no todos los usuarios ven anuncios en un día en concreto, durante el primer trimestre “un número significativamente superior” a los 229 millones de cuentas contribuyó al número promedio de usuarios trimestrales de Twitter.
En cuanto a la cifra del 10%, Twitter sostiene que estaba basada en una herramienta web disponible públicamente, el botómetro, que ha catalogado la propia cuenta de Musk como un probable bot.

Twitter tomó decisiones sin consultar a Musk

Una de las cláusulas del acuerdo de fusión establece que se le debe informar a Musk cuando Twitter se desvíe de su obligación de llevar a cabo sus actividades siguiendo el “curso ordinario”. En la contrademanda, Musk afirma que Twitter ha realizado varios cambios “significativos” –entre ellos el despido de dos ejecutivos, el inicio de un periodo de congelación de contrataciones y el inicio de un enfrentamiento legal con el gobierno indio– que ocurrieron sin su consentimiento.

La respuesta de Twitter consiste en que el despido de empleados o las medidas para proteger los derechos de los usuarios en jurisdicciones extranjeras forman parte de las actividades cotidianas de gestión de una empresa.

No se proporcionó información

Musk también alega que Twitter no le proporcionó todos los datos e información que solicitó “para cualquier propósito comercial razonable relacionado con el cierre de la transacción”. La demanda señala que Musk recibió montones de “datos obsoletos” que no respondían sus preguntas.

La demanda indica que a Twitter le pareció bien enviar datos como “una copia de su acuerdo con los Golden State Warriors para obtener boletos junto a la cancha de basquetbol y estacionamiento VIP”.

Después de nuevas discusiones sobre solicitudes de información cada vez más detalladas, la demanda afirma que “la única conclusión que las partes de Musk podían sacar de la ofuscación y el retraso de Twitter era que Twitter sabía que tenía algo que ocultar”.