La riqueza del monarca: las finanzas de la familia real británica
Banderas de la Unión en Regent Street, parte del patrimonio de la Corona, para las celebraciones del jubileo de platino de la reina en primavera. Foto: Matt Dunham/AP

El rey Carlos III heredará la considerable riqueza de su madre junto con los bienes pertenecientes a la corona. La reina Isabel II, una de las personas más ricas del mundo, heredó gran parte de su fortuna, sin embargo, se le atribuye haber hecho algunas inversiones astutas durante su larga vida y reinado.

El monarca y la familia real en su conjunto tienen tres fuentes principales de ingresos, el patrimonio de la Corona, el ducado de Lancaster y el ducado de Cornualles, gran parte de ellos procedentes de la posesión desde hace siglos de tierras y propiedades en todo el país, incluyendo el centro de Londres, e incluso el fondo marino alrededor de extensiones de las islas británicas, lo que supone un patrimonio con un valor combinado de más de 17 mil millones de libras.

Patrimonio de la Corona

Los mayores terrenos y propiedades del monarca son gestionados por el patrimonio de la Corona. Entre ellos se encuentran importantes zonas del centro de Londres –el monarca es uno de los mayores propietarios del West End, que incluye St. James y Regent Street–, así como tierras de cultivo, oficinas y parques comerciales desde Southampton hasta Newcastle.

Además, el monarca es propietario del fondo marino y de la mitad de la costa que rodea amplias zonas de Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte, un activo que se ha vuelto cada vez más lucrativo desde el auge del petróleo en el Mar del Norte y, en fechas más recientes, las subastas de terrenos para la construcción de parques eólicos en alta mar. El patrimonio de la Corona también es responsable de la gestión de toda la finca de Windsor, la cual abarca casi 16 mil acres e incluye parques y antiguos bosques, así como el hipódromo de Ascot.

El valor total de las propiedades que posee la Corona se calculó en 15 mil 600 millones de libras en la mayoría de los informes anuales, publicados en junio.

El patrimonio describe su función como “generar ganancias para el Tesoro en beneficio de las finanzas de la nación”. El patrimonio generó ganancias de casi 318 millones de libras en el último ejercicio económico, lo cual supuso un aumento con respecto al año anterior, ya que se recuperó la recaudación de rentas tras la pandemia y gracias al crecimiento de la energía eólica en alta mar.

La propiedad del monarca sobre las tierras que componen el patrimonio data de 1066 y de la conquista normanda de Gran Bretaña. Desde 1760, el monarca permitió que se entregaran al gobierno los ingresos netos del patrimonio. Este acuerdo de financiamiento surgió bajo el mandato de Jorge III, quien aceptó ceder los ingresos a cambio de un pago anual fijo, ahora llamado subvención soberana.

La subvención soberana se determinó en 86.3 millones de libras para el año 2021-2022, según el estado financiero anual de la casa real, el cual indicó que representaba 1.29 libras por persona en Reino Unido. Antes de 2017, la reina Isabel II recibía el 15% de los beneficios del patrimonio de la Corona de los dos años anteriores, mientras que el resto lo conservaba el gobierno. En 2017 se aumentó este porcentaje al 25% para la década siguiente, con el objetivo de ayudar a pagar la remodelación de 370 millones de libras del Palacio de Buckingham.

La subvención soberana se utiliza para financiar los viajes oficiales, el mantenimiento de las propiedades y los costos de funcionamiento de la casa del monarca. La subvención soberana no cubre los gastos de seguridad, sino que los paga la población.

El centro de estudios Institute for Government señala que la realeza ni la policía hablan públicamente de estos gastos.

La reina no era considerada acreedora del impuesto sobre la subvención soberana, pero pagaba voluntariamente el impuesto sobre sus ingresos privados procedentes de las tierras del ducado de Lancaster y de los bienes que poseía personalmente.

El patrimonio de la Corona pertenece al monarca reinante “por derecho de la corona”, lo cual significa que es propiedad del monarca durante su reinado como consecuencia de estar en el trono, pero no es su propiedad privada. Por lo tanto, el rey Carlos no puede vender ninguna parte del patrimonio de la Corona, y los ingresos del patrimonio no le pertenecen.

El patrimonio de la Corona pasó de la reina Isabel III a Carlos sin la obligación de pagar el impuesto a la herencia, cuya tasa estándar es del 40%, que se cobra sobre la parte del patrimonio que supera un determinado valor límite, hasta un máximo de 500 mil libras para cada persona.

En virtud de la Ley del Patrimonio de la Corona, la responsabilidad de la gestión de los activos del patrimonio se encomienda a una organización independiente, dirigida por una junta –conocida como los comisionados del patrimonio de la Corona– que entrega los ingresos excedentes de cada año al Tesoro. Esto significa que el rey no participa en la toma de decisiones relativas a la gestión.

La reforma del sistema de financiamiento de la familia real en 2012, con la creación de una subvención soberana, significó que la casa real quedó sujeta al mismo escrutinio de auditoría que otros gastos del gobierno, por parte de la Oficina Nacional de Auditoría y el comité de cuentas públicas del parlamento.

El monarca también tiene activos en Escocia –incluyendo prácticamente todo el lecho marino hasta las 12 millas náuticas (22.2 km), un poco menos de la mitad de la costa, alrededor de 37 mil hectáreas de tierras rurales, derechos de pesca de salmón natural y trucha de mar, derechos sobre el oro y la plata de origen natural en la mayor parte de Escocia, y algunas propiedades– que constituyen el patrimonio de la corona escocesa.

Sin embargo, desde la Ley de Escocia de 2016, las ganancias generadas por estos bienes se transfieren al gobierno escocés para el gasto público.

Ducado de Lancaster

Una segunda fuente de ingresos, más pequeña, pasa al monarca desde el ducado de Lancaster. El ducado se creó hace más de 700 años y sus propiedades han sido propiedad del monarca –que también ostenta el título de duque de Lancaster– desde 1399.

El ducado posee más de 18 mil hectáreas de tierras en Inglaterra y Gales, la mayoría de ellas ubicadas en Lancashire, Cheshire, Yorkshire, Staffordshire y Lincolnshire, y entre las que se incluyen granjas, viviendas y propiedades comerciales. El ducado también posee activos que incluyen tiendas, oficinas y edificios comerciales, muchos de ellos ubicados en la zona de Savoy, en el centro de Londres, además de algunas inversiones financieras y viviendas.

Asimismo, el ducado es propietario de canteras de piedra caliza y arenisca que se extienden desde el sur de Gales hasta el norte de Yorkshire, las cuales suministran material a la industria de la construcción del Reino Unido. El ducado tiene derechos sobre la zona costera desde el punto medio del río Mersey hasta Barrow-in-Furness.

El ducado disponía de casi 653 millones de libras de activos netos bajo su control a finales de marzo de 2022, lo que supuso un superávit neto de 24 millones de libras para la reina.

Ducado de Cornualles

Al mismo tiempo que Carlos heredó el ducado de Lancashire cuando subió al trono, el ducado de Cornualles pasó a su hijo mayor, Guillermo, cuando se convirtió en heredero del trono y en el 25º duque de Cornualles.

El ducado posee más de 52 mil hectáreas de tierra en 20 condados de Inglaterra y Gales, que se extienden desde Devon hasta Kent, y desde Nottinghamshire hasta Carmarthenshire. Gran parte del patrimonio comprende tierras de cultivo, pero también incluye viviendas y propiedades comerciales, bosques, ríos y costas, así como el campo de cricket Oval que se encuentra en el centro de Londres y la prisión de Dartmoor.

Los activos netos del ducado fueron valorados en más de mil millones de libras esterlinas a finales de marzo, y la finca le pagó a Carlos una renta de 21 millones de libras para el año que terminó el 31 de marzo de 2022, según lo indicado en el informe anual del ducado.

El rey pagó voluntariamente la tasa máxima del impuesto sobre la renta –el 45%– sobre las ganancias del ducado, después de la deducción de los gastos oficiales, aunque no era considerado deudor del impuesto sobre las ganancias de capital, y el ducado tampoco era considerado deudor del impuesto a la renta.

Los intereses personales de Carlos en sectores como la arquitectura, la sustentabilidad y la agricultura orgánica determinaron el trabajo del ducado. La pregunta ahora consiste en si Guillermo seguirá su propio camino, incluyendo proyectos en curso como el desarrollo residencial en Nansledan, una extensión de la ciudad de Newquay en Cornualles, donde se construirán más de 4 mil viviendas y una calle principal en las próximas décadas.

Ingresos adicionales

La reina también disponía de una riqueza personal procedente de activos que incluían propiedades que ella misma tenía, como las fincas de Sandringham en Norfolk y Balmoral en Aberdeenshire, y su establo de caballos de carreras. Mientras tanto, el valor de la colección de sellos reales se calcula en 100 millones de libras.

La riqueza total de la familia real es más bien un cálculo que un dato conocido, ya que se mantuvo en privado gran parte de la riqueza personal de la reina. En la Lista de Ricos del periódico británico Sunday Times de 2022, el patrimonio neto de la reina se calculó en 370 millones de libras, lo que supone un aumento de 5 millones de libras en comparación con el año anterior.

Se han ocultado los detalles de muchos bienes que pasaron de una generación a otra de la familia real tras su muerte, según reveló anteriormente The Guardian, a través de solicitudes legales que permitieron que los Windsor sellaran ciertos testamentos familiares.

Normalmente, la ley exige que se publiquen los testamentos británicos, sin embargo, el sellado de los testamentos reales ha impedido que la población conozca qué tipo de bienes –como propiedades, joyas y dinero en efectivo– se han heredado a lo largo de las generaciones.