Las autoridades levantaron de forma abrupta las restricciones por Covid-19 en la ciudad china de Guangzhou, donde los manifestantes se enfrentaron a la policía en la noche del martes, mientras la policía buscaba a los manifestantes en otras ciudades y el máximo organismo de seguridad del país pedía la represión de las “fuerzas hostiles”.

Tras días de protestas extraordinarias en el país que también provocaron manifestaciones internacionales de solidaridad, Estados Unidos y Canadá instaron a China a no dañar ni intimidar a los manifestantes que se oponen a los confinamientos por Covid-19.

En la tarde del miércoles, las autoridades anunciaron repentinamente el levantamiento de los confinamientos en aproximadamente la mitad de los distritos de la ciudad de Guangzhou, en el sur del país. Los anuncios oficiales indicaron a los funcionarios locales que eliminaran diversamente las “órdenes de control temporal” y que designaran de nuevo las zonas como de bajo riesgo. También anunciaron el fin de las pruebas masivas de PCR.

Un residente comentó a The Guardian que, una hora después del anuncio, había visto al personal de seguridad de los departamentos marcharse rápidamente, y a los vecinos salir a toda prisa con su equipaje “para escapar”.

La relajación de las restricciones, que se produjo a pesar del aumento del número de casos en la ciudad, no incluyó todos los distritos. Algunas zonas, incluidas partes de Haizhu, donde los manifestantes se enfrentaron a la policía en la noche del martes, según indican los testigos y las imágenes, permanecían bajo restricciones.

La ciudad registró casi 7 mil casos de Covid-19 el martes. En Haizhu se produjeron varias protestas y enfrentamientos con la policía durante el mes pasado, y fue el lugar donde se produjeron las protestas más recientes de una ola de desobediencia civil que se intensificó drásticamente el viernes.

A última hora del martes, el personal de seguridad vestido con trajes de protección contra materiales peligrosos formó filas hombro con hombro, resguardándose bajo los escudos antidisturbios, para abrirse paso por una calle del distrito de Haizhu mientras estallaban cristales a su alrededor, según mostraron los videos publicados en las redes sociales.

En las grabaciones –geolocalizadas por la agencia de noticias Agence France-Presse– se podía escuchar a la gente gritar y vociferar mientras se veían barricadas naranjas y azules esparcidas por el suelo. Otros lanzaron objetos a la policía y posteriormente grabaron a casi una docena de hombres que eran llevados con las manos atadas con bridas de plástico.

Un residente de Guangzhou comentó a AFP el miércoles que fue testigo de cómo un centenar de agentes de policía acudieron a la aldea de Houjiao, en el distrito de Haizhu, y detuvieron al menos a tres hombres en la noche del martes.

Haizhu, un distrito de más de 1.8 millones de habitantes, es el origen de la mayor parte de los casos de Covid-19 registrados en Guangzhou. Gran parte de la zona ha estado bajo confinamiento desde finales de octubre.

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El martes, el vocero de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Kirby, señaló que Estados Unidos defendía a los manifestantes pacíficos. “No queremos ver a los manifestantes físicamente lastimados, intimidados o forzados de ninguna manera. En eso consiste la protesta pacífica y eso es lo que hemos seguido defendiendo, ya sea en China o en Irán o en cualquier otro lugar del mundo”, comentó a la cadena CNN.

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, dijo el martes que en China todos deberían tener permitido protestar y disfrutar de la libertad de expresión, y que los canadienses estaban observando atentamente las protestas dirigidas contra la política de cero Covid del país.

“Todos en China deberían tener permitido expresarse, deberían tener permitido compartir sus perspectivas y, de hecho, protestar”, señaló Trudeau. “Seguiremos asegurándonos de que China sabe que defenderemos los derechos humanos, que apoyaremos a las personas que se están expresando”.

El descontento con la estricta estrategia de prevención del Covid-19 de China, después de tres años de pandemia, se ha convertido en protestas en ciudades de todo el país, en lo que constituye la mayor ola de desobediencia civil desde que el líder del país, Xi Jinping, asumió el poder hace una década.

Las autoridades chinas han estado buscando a las personas que se reunieron en las protestas del fin de semana, según explicaron algunas personas que estuvieron en las manifestaciones de Beijing a la agencia de noticias Reuters. Se desconoce el número de personas que han sido detenidas en las manifestaciones y en las acciones policiales subsiguientes.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de China señala que los derechos y las libertades deben ser ejercidos dentro del marco de la ley.

La policía se movilizó el martes en Beijing y Shanghái para evitar nuevas protestas contra las restricciones impuestas por la pandemia, las cuales han alterado la vida de millones de personas, han dañado la economía y han provocado breves llamados para que Xi renuncie a su cargo.

Hugh Yu, que dice haber participado en las protestas de la plaza de Tiananmén de 1989 y que ahora vive en Canadá, pidió a los canadienses y al gobierno de ese país que se pronuncien contra las acciones de China. “Muchas personas no quieren morir en silencio”, dijo sobre los manifestantes en China. “No quiero estar aquí y hablarles a ustedes, muchachos. Pero no tengo otra opción”.

El martes, China envió a los estudiantes universitarios a casa e inundó las calles con policías en un intento para dispersar las protestas antigubernamentales más extendidas de las últimas décadas, al tiempo que el máximo organismo de seguridad del país pedía que se reprimiera a las “fuerzas hostiles”.

En un aparente esfuerzo para hacer frente a la indignación por las políticas de cero Covid, las autoridades también anunciaron planes para incrementar la vacunación de las personas mayores.

Esta medida es un precursor fundamental para relajar los controles sin que se produzcan muertes masivas ni se sobrecargue al sistema de salud en un país en el que casi no existe inmunidad natural contra el Covid-19, después de casi tres años de intentar eliminar el virus. China aún no ha aprobado las vacunas de ARNm, que han demostrado ser más eficaces, para su uso público.

Las autoridades nacionales de salud indicaron el martes que China atendería las “preocupaciones urgentes” planteadas por la población y que las normas relativas al Covid-19 deberían ser aplicadas de forma más flexible, conforme a las condiciones de cada región.

Horas más tarde, en Zhengzhou, sede de una fábrica de Foxconn que fabrica iPhones de Apple y que ha sido escenario de disturbios entre los trabajadores, las autoridades anunciaron la reanudación “ordenada” de la actividad comercial, incluso la de supermercados, gimnasios y restaurantes. No obstante, también publicaron una larga lista de edificios que permanecerían bajo confinamiento.

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Una persona sostiene un cartel frente al consulado chino en Toronto, Canadá, durante una protesta en señal de solidaridad por las restricciones de Covid-19 en China. Foto: Chris Helgren/Reuters

El miércoles, las autoridades de salud de Shanghái ordenaron a las unidades subordinadas que guardaran reservas de material antiepidémico para al menos 60 días, generando rumores de que se está a la espera de que se vuelva a producir el prolongado confinamiento al que estuvo sometida la ciudad desde marzo hasta junio. Shanghai Disneyland volvió a cerrar el martes, solo cuatro días después de reabrir tras un cierre relacionado con el Covid-19.

En una señal de preocupación oficial, la Comisión Central de Asuntos Políticos y Jurídicos del Partido Comunista, que supervisa la aplicación de la ley nacional en China, se reunió el martes. Sus miembros culparon a “la infiltración y el sabotaje” de “fuerzas hostiles” y pidieron la represión, según el resumen de la reunión publicado por la agencia estatal de noticias Xinhua.

Al parecer, los residentes de al menos un complejo inmobiliario en Guangzhou fueron informados por los administradores del edificio de que algunos trolls taiwaneses y estadounidenses pagados se “infiltraron en los grupos de (chat) de propietarios de varias zonas residenciales, incitando a la gente a resistirse a la política de prevención de epidemias”.

Las capturas de pantalla del mensaje, vistas por The Guardian, desaconsejan asistir a cualquier protesta e instaban a las personas a denunciar a los vecinos que hicieran comentarios provocadores ante las agencias de seguridad nacional. Un residente de ese complejo comentó que amigos de otros lugares de la ciudad recibieron el mismo mensaje.

Las autoridades chinas suelen culpar del descontento a las “fuerzas extranjeras”, aunque es probable que la afirmación sea ignorada por muchos ciudadanos chinos frustrados por las severas restricciones impuestas con el fin de mantener al Covid-19 fuera del país. Un video de la protesta del fin de semana mostró a una multitud sarcástica que preguntaba si las acusaciones sobre “fuerzas extranjeras” hacían referencia a Marx y Engels, los padres del comunismo, cuyas obras siguen figurando en los planes de estudio chinos.

Las protestas parecen haber sorprendido a las autoridades. El vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, Zhao Lijian, un defensor de la diplomacia hiperagresiva de los “guerreros lobo”, se quedó brevemente sin palabras el martes cuando se le preguntó si el gobierno consideraría cambiar con respecto al Covid-19 después de las manifestaciones.

La política china de cero Covid ha contribuido a mantener las cifras de casos más bajas que las de Estados Unidos y otros países importantes, sin embargo, los expertos en salud mundial, entre ellos el director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), afirman cada vez más que es una política insostenible. China rechazó los comentarios como irresponsables.

Beijing tiene que adoptar un enfoque “muy específico” para reducir las alteraciones económicas, dijo la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI) en una entrevista con la agencia de noticias Associated Press el martes. “Vemos la importancia de prescindir de los confinamientos masivos”, dijo la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, en Berlín. “Para que la focalización permita contener la propagación del Covid-19 sin costos económicos significativos”.

No obstante, economistas y expertos en salud advierten que Beijing no puede relajar los controles que mantienen a la mayoría de los viajeros fuera de China hasta que decenas de millones de personas mayores estén vacunadas. Señalan que eso significa que es posible que los controles de cero Covid no terminen hasta dentro de un año.