Rusia lanzará una misión para rescatar a la tripulación varada en la EEI tras el impacto de un meteorito
El astronauta estadounidense Frank Rubio (derecha) con los cosmonautas rusos Sergey Prokopyev (centro) y Dmitri Petelin saludan a familiares y amigos antes del lanzamiento del cohete Soyuz-2.1 en Kazajistán el pasado septiembre. Foto: Dmitri Lovetsky/AP

Moscú lanzará una nave de rescate a la Estación Espacial Internacional (EEI) el próximo mes para traer a casa a tres miembros de la tripulación que se encuentran atrapados en órbita después de que su cápsula original fuera impactada por un meteoroide.

La nave Soyuz MS-22 acoplada sufrió el mes pasado una importante fuga que roció el radiador de refrigerante al espacio y obligó a dos cosmonautas a abortar una caminata espacial programada.

Aunque la agencia espacial rusa, Roscosmos, indicó que el impacto no suponía una amenaza inmediata para la tripulación de la estación espacial, suscitó dudas sobre si todos los tripulantes del puesto orbital podrían regresar a la Tierra en caso de emergencia.

Debido a que la fuga provocó un aumento de la temperatura de la cabina, la MS-22 fue declarada no apta, por lo que solo queda una “cápsula de escape” operativa acoplada a la EEI, una nave espacial Crew Dragon de SpaceX. Hay siete personas a bordo de la estación espacial, sin embargo, la cápsula de SpaceX solo tiene cuatro asientos.

Tras varias deliberaciones, Roscosmos indicó que decidió adelantar al 20 de febrero el lanzamiento previsto para marzo de la nave Soyuz MS-23, de modo que pueda ser utilizada para transportar de vuelta a la Tierra a los cosmonautas rusos Sergey Prokopyev y Dmitry Petelin y al astronauta estadounidense Francisco Rubio.

Si se produjera una situación “particularmente crítica” en la EEI en las semanas previas al lanzamiento, indicó Roscosmos, se estudiaría la posibilidad de utilizar la dañada Soyuz MS-22 para rescatar a la tripulación.

En un principio estaba previsto que la MS-23 transportara a tres tripulantes, pero partirá vacía como nave de rescate. El director de Roscosmos, Yuri Borisov, no precisó cuándo regresarán a la Tierra Prokopyev, Petelin y Rubio en la Soyuz de reserva. La dañada MS-22 regresará sin tripulación una vez llegue su reemplazo, añadió Roscosmos.

Los micrometeoroides, trozos naturales de roca o metal que pueden ser tan pequeños como un grano de arena, suponen un grave peligro para los vuelos espaciales tripulados. Se precipitan alrededor de la Tierra a unos 27 mil 400 km/h, una velocidad muy superior a la de una bala.

Roscosmos indicó que el diámetro del micrometeoroide que golpeó la nave Soyuz acoplada era minúsculo, creando un agujero en la cápsula de solo 1 mm de diámetro. Provocó daños importantes, y las imágenes de Nasa TV mostraron partículas blancas similares a copos de nieve que salían de la parte trasera.

La “basura espacial” producida por el hombre también puede dañar los equipos. En 2021, Rusia hizo estallar uno de sus satélites en una prueba de misiles que generó nubes de metralla.

El espacio sigue siendo un ámbito de cooperación poco frecuente entre Moscú y Washington desde que Rusia invadió Ucrania.

La EEI fue lanzada en varias fases a partir de 1998, en un momento de mayor cooperación entre Estados Unidos y Rusia, casi una década después del final de la guerra fría. La envejecida estación espacial está destinada a ser “desorbitada” en el año 2031, y su descenso está previsto en un punto remoto del Pacífico.

Mientras tanto, se intensifica una nueva carrera espacial entre Estados Unidos y China. En 2021, el programa espacial de Beijing estableció su primera estación espacial tripulada en órbita terrestre. Se espera que la Tiangong, de 70 toneladas, que significa “palacio celestial”, opere durante al menos 10 años.