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Anónimos Interesantes

Caleb Moss dice que si México fuera una novela se titularía Belleza y caos

Anna Portella

Su historia podría ser la de un inmigrante norteamericano más que se instala en México, si no fuera porque atiende una librería en un pueblo de pescadores del Caribe.

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Caleb Moss en Alma Libre Bookstore, de los negocios más antiguos de Puerto Morelos, Quintana Roo. Foto: Anna Portella / La-Lista.

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Si la vida de Caleb Moss fuese un cuento, empezaría así: “Había una vez un canadiense que, a los 46 años, decidió mudarse con su esposa en un rincón del Caribe llamado Puerto Morelos para comprar la librería más vieja del pueblo, Alma Libre Bookstore”.

La historia de este originario de Calgary podría ser la de muchos inmigrantes norteamericanos de habla inglesa que se instalan en México. Pero el hecho de atender una librería, de ser librero, envuelve la suya de esa áurea de magia, la que tienen los libros. 

Lo conocí cuando estuvimos en Puerto Morelos haciendo el reportaje sobre el nuevo plan de desarrollo urbano del municipio y me quedé con la duda: ¿qué libros se venden en un pueblo de pescadores del Caribe como ese? Es más: ¿qué libros vende ahí un canadiense que no habla español?

Ya lleva cuatro años. Le ha ido bien.

¿Recuerdas el momento en el que viste factible una vida en México?

Vine cuando tenía 19 años, de mochilero por tres meses alrededor del país y me enamoré. De ahí, he seguido viniendo. Me llevé a mis dos hijos un par de veces por unas vacaciones extendidas. En vez de estar en hotel, rentamos una casa por un mes. Lo hicimos en Puerto Morelos. Cuando estás por más tiempo que unas vacaciones, tienes una idea de qué puede ser vivir ahí. Así que se me metió en la cabeza que podría vivir ahí en vez de en las montañas de Canadá. De eso ya hace unos 15 años.

¿Cuándo lo planteaste a tu familia?

Nicole, mi esposa, y yo estuvimos en 2016 viajando en Belice y paramos a Puerto Morelos un par de días. Hablamos con los propietarios de la tienda de libros y ellos mencionaron que estaban interesados en vender el negocio. Pensé que estaría interesado en ello pero en un par de años, porque uno de mis hijos aún iba a la escuela. Cuando llegamos a Canadá, pensé: “No vamos a tener esta oportunidad, es lo que necesitamos para vivir ahí”. 

Y ¿qué pasó?

Hablamos con nuestro hijo menor, le dijimos que podía terminar la escuela en México o vivir con sus abuelos e ir y venir, y, no lo necesitábamos, pero nos dio sus bendiciones. Fue realmente una oportunidad para vivir y trabajar. No nos pudimos resistir. Ellos, los dos, se quedaron en Canadá y nos visitan.

¿Qué te dicen tus amigos de Canadá?

Vivo en un pueblo, conozco mucha gente. Algunos creen que estamos locos, otros están súper celosos, porque les gustaría hacer algo así, y otros, curiosos. He notado la influencia en amigos porque conmigo ven diferentes formas de vivir su vida que son creativas y eso les da permiso para hacer algo diferente. 

Eres un hippie.

Mis padres lo eran. Yo nací en California hace 50 años.

¿No te dicen nada por no hablar español?

¡Sí me dicen! Juego en una liga de beisbol. Soy el único blanco en la liga y no hablo español y muchos de mis compañeros me preguntan por qué. Somos igualmente amigos y lo acepto. En la tienda igualmente me lo preguntan, pero cuando tienes un negocio tienes que trabajar todo el día, así que no tienes tiempo de aprender la lengua.

Vistas desde afuera, las librerías tienen una aura de magia, ¿es lo mismo desde adentro?

Lo fascinante del mundo de las palabras es que son una entrada a otro mundo. Parte de lo que tienes que hacer como librero es no solo crear una experiencia de consumo, sino la de un sitio donde la gente puede estar horas ahí. A veces hasta desafías el espacio y el tiempo. Además, como propietario, ¡te lleva a gente tan diferente! Las conversaciones mágicas que fluyen ahí crean ese aura.

Seguro que tienes una historia de no ficción para ilustrarlo.

Hay un chico aquí, en Puerto Morelos, que lo conozco como el chico que vende pan vegano en la playa. Empezó a venir a la tienda. Estaba súper interesado en cómics clásicos de Estados Unidos y anime japonés. Me pidió que le trajera libros de coleccionista que yo consideraba caros, pero él trabajaba duro y ahorraba para comprarse esas ahora llamadas novelas gráficas. Ahora no solo me pide libros sino que me comparte cosas de subcultura pop.

¿Quién compra libros en Puerto Morelos?

En un inicio, el 95% de lo que compraba era en inglés y el 90% era para el turismo. Eso ha cambiado dramáticamente. Ahora 15% o 20% es en español o bilingüe, en parte porque en los últimos cinco años he visto un incremento en el turismo desde México o América Latina. Ahora diría que tengo 70% para el turismo y el 30% para locales, y hay un mix de español e inglés.

¿Cómo seleccionas libros cuando el 70% de tus clientes son personas que vienen y se van?

Ese es el arte del librero, saber cómo hacerlo. Tengo todo lo que puedes encontrar en inglés relacionado con el mundo Maya, historia, arqueología del área del Yucatán, porque cuando la gente viene, está interesada en el sitio donde están. 

Luego, como la gente está de vacaciones, quiere leer sobre autoayuda, espiritualidad y clásicos, como Dostoyevski. También tengo una sección de lo que yo llamo ficción de usar y tirar, que es la que al final, paga la renta: historias de misterio, de detectives o aventuras, como las de Tom Clancy o Elizabeth George.

¿Y qué hay de ti en esa selección?

Leo mucha literatura internacional, cualquier cosa traducida de todo el mundo. Intento traer ficción compleja, que es la que es más fácil para mí de recomendar. Esto es lo que hace una buena librería. Te puedo asegurar que cualquier persona leída, si entra en la mía encontrará algo que querrá leer.

¿Cómo juzgas un libro como un buen libro?

Me gustan los libros de ideas, que me ayudan a ver el mundo de forma diferente. También que tengan poética o que sean un viaje a otro lugar, como A single boy el que estoy leyendo ahora. Explica una dinámica familiar complicada en India y te lleva a una parte de una cultura que nunca has experimentado. Si alguna vez voy, ya sabré algo de ahí. Eso me ha ayudado en México, de hecho

¿Cuál es tu favorito de aquí?

¡Octavio Paz!

Si México fuera una novela, ¿cómo se titularía?

Soy poeta y escritor, debería pasar horas escribiendo sobre ello pero creo que Belleza y caos.

¿Dos cosas separadas?

Sí, pero relacionadas.

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