México está en una crisis de confianza y económica de proporciones pantagruélicas. El presidente y su grupo no escuchan a nadie que les traiga puntos de vista distintos.
Algunos de los compromisos directamente relacionados con dos derechos habilitantes tan importantes como lo son la educación y la protección de la salud están lejos de ser cumplidos.
A tres años vemos un sector con decisiones alejadas de lo técnico, sin considerar el contexto internacional, con abandono de proyectos que tenían una razón de ser y buscaban solucionar problemas.
La población mexicana está lejos de ser homogénea y el racismo tiene consecuencias sobre personas morenas o prietas, con independencia de que se autoadscriban como “mestizas”.
La madurez personal implica asumir que siempre habrá gente que no me amará y es en este momento cuando comprendemos que, aunque haya personas que no se someten a nuestros gustos y opiniones, también podemos amarlas.
En tiempos pandémicos cuesta trabajo pensar en futuro y hacer planes, pero ¿qué hacemos? ¿sujetarnos al dicho del aquí y el ahora para conectar con el presente?
Es preferible que los derechos intelectuales sean privados, no públicos. Los agentes privados suelen ser más eficientes en la defensa de su propio patrimonio que los gobiernos.
La Unesco creó una guía de principios éticos que evitan que el uso de esta herramienta tecnológica pudiera llegar a provocar discriminación, desigualdad, brecha digital o suponer una amenaza.
Estar alegre ante cualquier circunstancia puede ser altamente criticado porque nos enseñaron que esta emoción no va a ser tan recompensada como la victimización o la tristeza.