Sheila Ortega

Domingo 15 de marzo de 2026

Sheila Ortega

López Obrador llenó el Zócalo con sus seguidores o con ciudadanos que genuinamente fueron a escuchar de viva voz su balance de esta primera mitad de gobierno, pero los triunfalismos no valen de nada.
¿No es hora de dejar de enojarnos con los malos y comenzar a cuestionar la ineptitud de los buenos?
A tres años vemos un sector con decisiones alejadas de lo técnico, sin considerar el contexto internacional, con abandono de proyectos que tenían una razón de ser y buscaban solucionar problemas.
La población mexicana está lejos de ser homogénea y el racismo tiene consecuencias sobre personas morenas o prietas, con independencia de que se autoadscriban como “mestizas”.
La madurez personal implica asumir que siempre habrá gente que no me amará y es en este momento cuando comprendemos que, aunque haya personas que no se someten a nuestros gustos y opiniones, también podemos amarlas.
En tiempos pandémicos cuesta trabajo pensar en futuro y hacer planes, pero ¿qué hacemos? ¿sujetarnos al dicho del aquí y el ahora para conectar con el presente?
Es claramente imperativo desplegar a mayor escala las renovables y reducir poco a poco la participación de los combustibles fósiles.
Por Ricardo y por todos los pequeños con cáncer que viven en México y no tienen medicinas, tú y yo no podemos dar por perdida esta batalla.
La Unesco creó una guía de principios éticos que evitan que el uso de esta herramienta tecnológica pudiera llegar a provocar discriminación, desigualdad, brecha digital o suponer una amenaza.
Es preferible que los derechos intelectuales sean privados, no públicos. Los agentes privados suelen ser más eficientes en la defensa de su propio patrimonio que los gobiernos.
Estar alegre ante cualquier circunstancia puede ser altamente criticado porque nos enseñaron que esta emoción no va a ser tan recompensada como la victimización o la tristeza.
¿Será que Xavi puede terminar de catapultarlo a la élite o estamos ante otra promesa incumplida?