Melisa Arzate Amaro

Domingo 22 de febrero de 2026

COLUMNISTA-Melisa-Arzate

Melisa Arzate Amaro

Promotora cultural, docente, investigadora y escritora. Es licenciada en Historia del Arte y maestra en Estudios Humanísticos y Literatura Latinoamericana. Ha colaborado para distintos medios y dirige las actividades culturales de La Chula Foro Móvil, Mantarraya Ediciones y Hostería La Bota.

Un mundo silencioso y atemporal a través de la mirada de Clara Peeters.
Podíamos eternizarnos y hasta leer algo; madre el periódico de izquierda, abuela algún Tolstoi o García Márquez, yo dizque una Austen, más bien hacerme guaje detrás de las páginas para ver a madre y abuela tomar la taza de té con toda elegancia; una tan moderna y la otra tan antediluviana, las dos tan mías, me tenían tan amada.
¿Habremos entonces de abrazar el destino que nos arroja, como especie, al acto de aniquilar, sobajar y destruir lo antes construido para erigir algo nuevo que será derrumbado mil veces más, llámese cultura, nación o civilización? Rotundamente no.
Historia y arquitectura de la cúpula de Santa María del Fiore en Florencia, diseñada por Brunelleschi.
El único pecado mortal es ese de engañarse a sí mismo. La poesía, tarde o temprano, duramente lo condena.
La marea verde es bocanada de aire fresco para recuperar la vitalidad en una nación violenta, particularmente para mujeres, niños y divergencias de toda índole.
La historia del rinoceronte que cautivó a Europa en el renacimiento, desde su llegada a Lisboa hasta su inmortalización en la obra de Durero.
Un fenicio registró por primera vez la palabra gorila […] Su bitácora contiene esta entrada: Llegamos a una isla de salvajes. La mayoría eran mujeres con cuerpos peludos a quienes nuestros intérpretes llamaban “gorilas”. Los perseguimos, pero no pudimos conseguir ningún macho, ya que eran buenos trepadores. Tenemos tres mujeres que mordieron y arañaron. Así que los matamos y los desollamos y trajimos sus pieles a casa. Plinio el Viejo atestigua que en el templo de Tanit en Cartago se exhibían pieles de gorila hasta que los romanos lo destruyeron […] Anne Carson
El habla configura el universo. Aunque las galaxias hayan alumbrado a las estrellas que iluminan las constelaciones avistadas en el cielo, éstas existieron, como los dioses, sólo hasta que recibieron un nombre y con los apellidos, descripciones.
Quiero aprender a cruzar umbrales, por eso esta columna es un himno a Anselm Kiefer. Quiero narrarlo después, desde arriba u abajo para mirar mejor en medio y escribir en libros de plomo sobre ello; que el lenguaje sea territorio de descubrimientos.
El puño, ese que es tan mío como el de mi muñeca, me arraiga a la vida y, de paso, es advertencia de lo lejos y profundo que puede llegar una obra de arte que emerge de un alma dispuesta a atravesar la mirada con el alma en el centro de la diana.
Uno nunca es el mismo después de ser atrapado por el arte atemporal, inclasificable y eterno de Caravaggio.