‘No queremos una justicia a medias’, dicen amigos de Luis Enrique, periodista asesinado
Con Ramírez suman nueve periodistas asesinados en México en lo que va de año. Foto: EFE

Al periodista Luis Enrique Ramírez lo recuerdan como un hombre precavido. Originario de Culiacán, Sinaloa, sabía de los riesgos de ejercer su profesión. Por eso evitaba escribir sobre crimen organizado, era una autocensura para mantenerse a salvo, la misma que lo llevó al mundo de la cultura y la política.

Su carrera profesional bien se podría dividir en dos etapas: la primera en los años 90, cuando viajó a la Ciudad de México “para perseguir sus sueños y entrevistar a los personajes de la cultura que no venían a Sinaloa”, recuerda Elizabeth Valdez, amiga de Luis desde hace más de dos décadas. Su segunda etapa fue a partir de los años 2000, cuando volvió a Sinaloa porque “extrañaba su terruño y a su familia” y comenzó a escribir de política.

El pasado 5 de mayo las autoridades encontraron el cuerpo de Luis en un camino de terracería. Se convirtió en el noveno periodista asesinado durante este año, algo que sus colegas no terminan de asimilar.

En una entrevista en 2011 con el periódico Noroeste Luis ya había advertido que se sentía en riesgo e incluso volvió a la Ciudad de México por seguridad. “Salir de Sinaloa fue mero instinto de supervivencia, nunca en mi blog dije haber sido objeto de alguna amenaza, no lo he sido, pero tengo clarísimo que cuando de veras te van a matar nadie te lo avisa”, expresó en ese entonces el periodista.

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Luis Enrique Ramírez era columnista del diario El Debate. Foto: Especial.

Las personas cercanas a Luis señalan que previo a su asesinato el reportero no expresó ningún tipo de temor, pero consideran que esto no debe ser un pretexto para que las autoridades descarten su trabajo periodístico como una línea de investigación.

“Fue muy impactante toda la situación, la forma que le quitaron la vida, como lo dejaron, como si fuera un delincuente, no nos explicamos por qué con tanta saña le quitaron la vida. Nosotros como gremio estamos pidiendo que se investigue su labor periodística porque él desde años anteriores había solicitado protección”, dice Marissa Palafox, editora general de Fuentes Fidedignas, un portal de noticias que Luis Enrique fundó en 2012.

La noticia del asesinato de Luis cayó como balde agua de fría para el gremio periodístico y para las autoridades del estado. El director fundador de Fuentes Fidedignas colaboró con el gobernador Rubén Rocha, de quien fue Jefe de Información en 1998.

En un video publicado en redes sociales, Rocha se refirió a Luis como “un gran amigo” y un “gran sinaloense”. Pero estas palabras no son garantía para las personas cercanas al reportero de que habrá justicia y acusan que en el estado prevalece una impunidad generalizada en los crímenes contra periodistas.

Según Artículo 19, por lo menos en las últimas dos décadas seis periodistas fueron asesinados en Sinaloa por su labor periodística. Gregorio Rodríguez (2004), José Luis Romero (2009), Humberto Millán (2011), Atilano Román (2014), Antonio Gamboa (2014) y Javier Valdéz (2017) son los profesionistas que han sido asesinados en el estado.

“Desafortunadamente en los otros asesinatos nunca ha habido detenidos, solo en el caso de Javier Valdez hay dos autores materiales sentenciados por su asesinato, pero no el autor intelectual, eso es una justicia a medias y nosotros no queremos que eso pase con Luis Enrique, queremos una justicia plena y que se detenga a quien se deba detener”, expresa Palafox.

Los temas que nunca abordaba Luis en el periodismo

Luis desarrolló su carrera como profesional en los periódicos La Jornada y El Financiero en la década de los 90 en la Ciudad de México, momento en el que tejió una amistad con personajes como Elena Poniatowska y Carlos Monsiváis. En esa etapa también escribió un libro sobre la escritora Elena Garro.

Posteriormente, en Noroeste y el Debate, se desenvolvió en temas de política de Sinaloa, específicamente sobre nepotismo, abusos de autoridad y desvío de recursos. Palafox recuerda que también desmentía los dichos de servidores públicos y trataba de proyectar el futuro político de su estado.

El único tema que Luis no tocaba era el de crimen organizado, con elobjetivo de salvaguardar su integridad y la de su equipo. A sabiendas de que Sinaloa el narcotráfico es un tema de alto riesgo y la impunidad que había, se mantuvo alejado siempre de esos temas.

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La CNDH destacó que se mantendrá al tanto de la actuación de las autoridades de Sinaloa respecto al asesinato de Luis Enrique Ramírez Ramos y, en su momento, se pronunciará al respecto. Foto: EFE

“Nos sentimos limitados, autocensurados de que si llegamos a cierto límite puede tener consecuencias nuestro trabajo”, menciona Palafox, quien empezó su carrera periodística en el portal Fuentes Fidedignas.

Este sitio web de noticias es un medio de comunicación fundado en el 2012, poco después de que Luis advirtió que se sentía en riesgo. El reportero creó ese portal de noticias para generar contenido alejado de los intereses políticos y económicos del estado, según la descripción del sitio web.

Fuentes Fidedignas también es un espacio en el que varios periodistas han comenzado su carrera profesional. Algunos siguen ahí y otros han dado el salto a medios como Noroeste, Debate, Televisa o incluso han pasado a comunicación social del gobierno.

Elizabeth Valdéz, amiga de Luis desde hace décadas, reitera que su compañero siempre estuvo alejado de temas del crimen organizado por su seguridad. A él lo recuerda más por su pasión por la cultura. “Era un devorador de libros”, recuerda su colega. Ambos se conocieron en eventos de esa fuente antes de cumplir los 20 años y, aunque trabajaban en medios de comunicación diferentes, se apoyaban el uno al otro para escribir sus materiales.

Luis era un hombre de atmósferas, recuerda Elizabeth. “Sabía hacer muy bien las semblanzas, tenía un feeling para escribir, para ser detallista, para llevarte al ambiente del entrevistado, era un creador de atmósferas, como dice Elena Ponoiatowsa y eso era algo hermoso para leer”, señala su amiga.

Elizabeth desconoce los motivos que llevaron a Luis a escribir de política, pero destaca que cuando incursionó en esa fuente mantuvo su escritura descriptiva e irónica con la que ya había conquistado a sus lectores.“Era un hombre preparado, refinado y culto que sabía cómo moverse en el mundo de la cultura”, expresa Elizabeth en entrevista con La-Lista. “Nunca terminé de entender por qué empezó a escribir de política, pero supongo que fue por la facilidad que tenía de meterse a otros mundos”.

Al igual que el equipo de Fuentes Fidedignas, Elizabeth exige a las autoridades justicia por su colega. “hemos estado pidiendo que este caso no quede en el olvido como hay tantos, la única excepción ha sido el de Javier Valdez y ahora se pide que también se avance en este”, concluye Elizabeth.