Andrés Roemer, evadir la justicia desde el privilegio

Andrés Roemer es el caso de un hombre que en sus libros aleccionaba sobre el buen comportamiento, la justicia y el bienestar social y económico, pero cuando ha llegado la hora de rendir cuentas sobre sus conductas íntimas y su posición de hombre de poder ha echado mano de sus privilegios para esconderse en Israel.

Su modus operandi, según las denunciantes, eran promesas laborales a mujeres más jóvenes que él a cambio de cenas, a varias de ellas la violentó sexualmente en distintos grados, una víctima declaró que fue encerrada en el sótano de la casa de Roemer, otras aseguraron que se masturbaba frente a ellas, a otras más, y siempre desde su condición de hombre con poder, les hacía comentarios incómodos sobre la forma de vestir o el aspecto físico de las jóvenes. El lugar de los abusos en varias ocasiones fue su mansión ubicada en la colonia Roma, vecindario famoso por albergar gran parte de la vida bohemia y elitista de la Ciudad de México. Aunque también ocurrieron agresiones en su propia oficina ubicada en las instalaciones de TV Azteca, en un departamento de Santa Fe y otras más en San Francisco, California, lugar desde donde operaba como funcionario de la Unesco.

Por ahora, son 61 testimonios los que hay en su contra y cinco órdenes de aprehensión. La gran mayoría eran mujeres mucho más jóvenes que él, la menor tenía 18 años y la mayor 42, a la que, por cierto, le pidió que lo presentara con mujeres más jóvenes.

Descrito en la prensa como un comunicólogo, intelectual, empresario, diplomático, egresado de universidades de renombre a nivel mundial y ligado a la televisora TV Azteca, el acusado subestimó una de las aportaciones más trascendentes del feminismo a la vida moderna, que lo personal es político.

Cuando comenzaron a surgir las denuncias, la primera de ellas de la bailarina Itzel Schnaas en febrero de 2021, y el resto desde la cuenta de Twitter de Periodistas Unidas Mexicanas (PUM), un colectivo de mujeres en la prensa que denuncia la inequidad laboral y el acoso que se vive en el periodismo, Roemer, enfurecido, desestimó todas y cada una de ellas, incluso publicó videos defendiendo su honor, cuestionada por la opinión pública.

Un grave obstáculo para las afectadas fue la lentitud del sistema de justicia que no previó que el acusado podría huir a Israel, lo cual habría hecho aproximadamente entre marzo y abril de 2021, cuando otra mujer lo señaló por acoso ya instalado en su refugio en Tel Aviv, desde donde no puede ser extraditado por su doble nacionalidad, y porque apenas en enero de 2022 el canciller Marcelo Ebrard solicitó a Israel mediante una carta que se abriera la posibilidad de la extradición.

Así fue como Roemer, además de garantizar su libertad, ganó tiempo para preparar su defensa y lograr que su caso fuera diluyéndose del debate público.

Este julio, Roemer cumplirá 60 años de vida y atrás quedarán los planes de celebrarlo en grande como solía hacerlo, con una temática estridente, bocadillos perfectamente decorados, copas de champaña, DJ y meseros uniformados, como en su aniversario 50, cuando convocó a los invitados a su mansión de la Roma a emular la estética del Gran Gatsby. El evento fue documentado por las revistas de sociales que dan fe de sus nexos con personalidades de la clase política, empresarial y artística.

En el libro Economía del Crimen, Roemer escribió que hacer público el caso de una violación o incrementar la pena podría disminuir el número de estos crímenes, a los que él mismo describía como delitos atroces e inhumanos. Paradójicamente, el abogado de origen judío se encuentra prófugo de la justicia mexicana acusado de cometer este crimen en repetidas ocasiones.

Lo de sui generis es un término que él mismo ha usado para describirse en una de las múltiples entrevistas que ofrecía a los medios de comunicación, para explicar un súbito éxito periodístico derivado de algunos programas de televisión de opinión.

Explicar el éxito laboral de alguien resulta relativo si no se contextualiza de quién se trata y con quiénes se rodea. La peculiaridad intelectual de la que se jactaba Roemer cuando hablaba de sí mismo en realidad no se diferencia demasiado de otros casos de empresarios acusados de ejercer violencia sexual sistemática contra mujeres.

Los últimos dos años de su vida, el acusado y su grupo más cercano han planeado y ejecutado su defensa, que ha consistido en diluir su imagen de los medios de comunicación, teniendo esporádicas apariciones como la entrevista que concedió en mayo de 2021 a la youtuber Merey Miriam Harari, en la que al más puro estilo del trumpismo, tacha a las 61 denuncias por violencia sexual de fake news y posverdad, aunque se jacta de ser “ligador y extrovertido”.

Contactada por la autora, el colectivo PUM respondió al respecto que agradecían centrar la información en la exigencia de justicia y reparación del daño para las víctimas.

“Como colectiva, nuestra prioridad siempre han sido las mujeres víctimas/sobrevivientes de violencia basada en género. PUM ha fungido como un canal de ayuda y fuerza para ellas en un contexto de difícil acceso a la justicia”, respondieron vía correo electrónico.

El mexicano de origen judío afirmó desconfiar de los mecanismos de la justicia mexicana, y puso de ejemplo la prueba del polígrafo ;sin embargo, se ha hecho valer de varios recursos de ese sistema que dice despreciar, al interponer 30 amparos contra algunas de las mujeres que lo denunciaron mediante una simple firma electrónica. Algunos han sido contra las órdenes de aprehensión y otros por acceso a las carpetas, solicitudes de copias, evitar que se divulgue información del caso a medios de comunicación, afirmó la dirección de la asociación Nosotras por Ellas, quienes litigan ocho denuncias contra Roemer. 

“El acceso a la justicia en México es complejo y en muy pocos casos la justicia llega y a modo de lo que la víctima señale que para ella o él es justo. Cuando juntas poder y dinero se vuelve más complicado ejecutarla, pero de este lado (lo que haremos) es esperar a que los mecanismos y los tratados ayuden a la causa”, sostuvieron.

Además, el analista Javier Tejado Dondé advirtió en una entrevista con ForoTV que otra de las estrategias de su defensa fue demandar a Heidi Putscher, autora del libro El Roedor: Andrés Roemer, retrato de un depredador, y a la editorial que lo publicó, para que lo indemnicen, pues Roemer afirma se le está tratando como si ya fuera culpable, cuando el juicio en su contra no se ha celebrado, a pesar de que no puede llevarse a cabo debido a su ausencia.

Tejado Dondé advierte que, de ganar la estrategia de Roemer, las víctimas del comunicador y de otros violentadores no podrán hablar de sus casos hasta que no haya sentencias sin importar la lentitud de los tiempos de la justicia, lo que pondría en riesgo la libertad de expresión, que ha sido un recurso histórico de las mujeres víctimas de violencia en razón de su género.

Otra particularidad del caso Roemer es que se desconoce el domicilio o nombre del despacho que está litigando en los tribunales de la Ciudad de México a su favor. Tejado Dondé afirmó que los abogados han solicitado que las notificaciones se den por estrados, es decir en las paredes de los juzgados para evitar perder clientes o lidiar con protestas en sus instalaciones, como ocurrió ya afuera de la casa de Roemer.

En marzo de 2021 en el contexto de las protestas por el 8 de Marzo, un grupo de mujeres lanzó fuego y realizó pintas en la casa de la calle Río de Janeiro, donde los propios hijos de Roemer salieron personalmente a intentar proteger su patrimonio. Finalmente, la Policía capitalina fue llamada a proteger un domicilio particular de ser destrozado.

Mientras tanto, los involucrados en el caso que en su momento estuvieron activamente a favor o en contra del empresario, llevan meses en silencio, tanto víctimas como amigos y familiares del acusado. El caso, en términos coloquiales, afirmaron las voceras de Nosotras por Ellas, está detenido. Hasta ahora, se sabe que hay cinco órdenes de extradición por abuso sexual agravado y violación que se han solicitado a Israel, que premió a Roemer con una calle a su nombre luego de votar a favor de ellos y en contra de México en 2016 por un tema religioso relacionado a Jerusalén cuando era Embajador de México de Buena Voluntad ante la Unesco. Por estos hechos, fue removido de este cargo, posteriormente y tras presiones de grupos feministas, la calle nombrada en su honor fue llamada de otra forma, sin embargo el ex diplomático sigue sin rendir cuentas.

Para la AC Nosotras por Ellas el mensaje que se está enviando a la opinión pública con este caso sin avances es que a la cárcel sólo van quienes no pueden huir.

“Las víctimas claro que quieren que (Roemer) conozca las carpetas, pero que se siga el procedimiento que marca la ley para que él las conozca, no burlar a las autoridades y mandarle su carpeta escaneada y si resulta inocente que regrese, y si es culpable que se quede en Israel”, expresaron. Las últimas herramientas para que el empresario rinda cuentas ante la justicia mexicana han sido la negación el 8 de marzo de este año de un amparo por una de las órdenes de aprehensión en su contra, y una convocatoria al público por parte de Itzel Schnaas, la primera mujer en hacer pública su denuncia, el lunes 13 de marzo en el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México con la consigna de: “Tenemos la entrega de firma, (sic) miserable no nos va a seguir demandando.”