Biden, ¿un puente para cruzar o quemar?
Corto circuito

Especialista y apasionada del sector energético. Es directora general de Energía a Debate, co-conductora del programa Corto Circuito, VP de Asuntos Públicos del Cluster Metropolitano de Energía. Es socia directora de Hidrógeno21 y P21 Energía.

Es periodista, politóloga, conferencista, emprendedora, yogui, melómana, amante de los animales y ratón de biblioteca.

Twitter: @Abril_More

Biden, ¿un puente para cruzar o quemar?
Frontera México-EEUU. Foto: Juan Labreche/EFE.

Es complejo calificar las relaciones entre México y Estados Unidos a lo largo de la historia, ya que han sido como aquel juego, en que algunos de nosotros disfrutamos durante nuestra infancia: un “sube y baja”. Pero lo que es indudable es que es una relación interdependiente, que ha desarrollado un proceso simbiótico para el desarrollo económico de ambos, con los correspondientes beneficios y desventajas que conlleva.

En los últimos años y especialmente a raíz de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), las relaciones entre ambas naciones, a diferencia de varias décadas atrás, habían logrado un cierto equilibrio. 

Tanto este tratado como el T-MEC permitieron a nuestro país la construcción de una nueva relación con base en la optimización de mecanismos institucionales que ha permitido salvaguardar nuestra soberanía, así como favorecer la cooperación trilateral (sumando a Canadá) para el desarrollo económico y social de los mexicanos.

De boca del Presidente Andrés Manuel López Obrador “…la entrada en vigor del T-MEC ayudará a la economía mexicana, luego de sufrir un declive, derivado de la pandemia de Covid-19”.

Sin embargo, hoy las cosas empiezan a pintarse de otro color.  Todo aparenta que el Ejecutivo acaba de encontrar un “nuevo molino de viento” contra quién luchar: el gobierno del futuro presidente Joe Biden. Esto, posiblemente en aras del periodo electoral del 2021, para izar aún más la bandera nacionalista que ha sido la base de la política energética de esta administración.

El tono de la relación se ha venido enrojeciendo desde la omisa felicitación a Biden y la ocurrencia de ofrecerle asilo a Julian Assange a quién Estados Unidos busca extraditar para ser juzgado por espionaje y traición.

Más preocupante son las respuestas y acciones del Ejecutivo a dos temas que pueden minar la cooperación entre ambos países, así como afectar el comercio exterior y mermar aún más la competitividad de México. Primero al caso del general Salvador Cienfuegos, ex secretario de la Defensa Nacional, ya que el gobierno mexicano decidió revelar las pruebas acusatorias entregadas de manera confidencial, lo que viola el Tratado de Asistencia Legal Mutua.

Por otra parte, las respuestas de la secretaria de Energía, Rocío Nahle y la de la secretaria de Economía, Tatiana Clouthier ante la carta enviada a ellas y al secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrad por parte de los secretarios de Estado, Mike Pompeo, de Energía Dan Broulliette y de Comercio, Wilbur Ross, quienes expresaban su preocupación por la política energética del gobierno de México. Esta política ha generado incertidumbre por las medidas tomadas en materia regulatoria. Ellos señalaron que, así como Estados Unidos respeta el derecho soberano de determinar la política energética de México, también nuestro país debe hacer honor a sus obligaciones firmadas en el T-MEC, respetando las inversiones estadounidenses.

Ante esto, Nahle respondió con un mensaje en Twitter en el que afirma que “…La relación con USA dentro del T-MEC en materia de energía es de respeto a las normas constitucionales de cada país, así quedó especificado en el tratado”, olvidando que precisamente lo que el gobierno federal ha violado continuamente es el marco constitucional y que el T-MEC se estructuró con base en la actual legislación mexicana y no con las visión de país que tiene el Presidente, la cual aún no está consolida en la Constitución y que, si así lo logrará, de todas formas deberá respetar los acuerdos del Tratado.

Por su parte, Clouthier dijo en entrevista con Reuters que México podría plantear preocupaciones sobre posibles obstáculos a sus exportaciones agrícolas a Estados Unidos en cualquier negociación futura sobre la polémica política energética del gobierno mexicano. Justo lanza este posicionamiento reactivo en un momento en que nuestro país es atizado por la pandemia del Covid-19, y requiere más que nunca inversiones para ayudar a su economía, como lo dijo el propio Presidente, cuando creía que Donald Trump permanecería en el gobierno.

El premio Nobel de la Paz, Bertrand Russel, dijo cierta vez “Lo más difícil de aprender en la vida es qué puente hay que cruzar y qué puente hay que quemar”.

Hoy México requiere aprender a cruzar el puente de la competitividad y las buenas relaciones para crecer como país, generar energía a precios justos y al alcance de todos. 

Crear situaciones antagonistas es lo más simplista en términos de propaganda política, pero generar diálogo a través de la razón y el respeto a la ley, es otro boleto.

Corto circuito es una iniciativa de Abril Moreno, Víctor Ramírez y Paul Alejandro Sánchez fundadores de Perceptia 21 Energía, una firma especializada en consultoría y desarrollo de negocios en el sector energético y asuntos públicos. [email protected]