Del robot malo a la robótica buena
Ángel Guardián
Del robot malo a la robótica buena
Foto: Ifr.org

En cierto modo, ayer fue el Día Internacional del Robot. No es una efeméride que se incluya en ningún calendario, no hay un santoral al respecto, vaya, ni siquiera la Federación Internacional de la Robótica (IFR) lo celebra.

Lo único cierto es que, como algunos medios lo recordaron, el 25 de enero “pero de hace 100 años”, en Londres se presentó al mundo la obra R.U.R., del dramaturgo checo Karel Capek.

Cuando acuñó ese concepto (derivado del checo robota, siervo o esclavo) el mundo acababa de pasar por una pandemia que borró las vidas de entre 17 y 50 millones de personas en todo el mundo. (Algunos señalan inclusive 500 millones de fallecimientos.)

Era un tiempo convulso, con revoluciones y guerras. Estaban frescas las consecuencias de la Primera Guerra Mundial y los movimientos revolucionarios (el de Rusia y, en la década anterior, el de México).

En ese contexto, Capek presentó a sus robots como seres que se volverían contra sus creadores, muy a la manera del monstruo de Frankenstein.

Luego de un siglo, la obra R.U.R. (Rossum’s Universal Robots), el mundo pasa por una pandemia que, a pesar de los adelantos en tecnología sanitaria y los descubrimientos en higiene, se considera la peor amenaza a la humanidad desde aquel tiempo.

En su obra, Capek proponía, como un alegoría, que los robots de Rossum tomarían conciencia de sí mismos y purgarían a la Tierra y la existencia de la maldad humana.

Como R.U.R, ha habido desde entonces una gran cantidad de obras que abordan la distopia de un futuro ominoso dominado por máquinas que se rebelan contra los humanos. Desde Terminator a Odisea 2001, pasando por Blade Runner y Matrix, novelas, cine, teatro…

De forma paralela, otros hablan de la Singularidad, ese concepto matemático que propone que la invención, y maduración de la inteligencia artificial, derivará en una entidad enlazada de sistemas que detonarán mayores avances tecnológicos. En consecuencia, esto traerá cambios irreversibles para la civilización.

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Por fortuna, a 100 años de los primeros robots, nada de eso ha sucedido. Lo peor que algunos profieren en cuatro a amenazas por parte de los robots es la pérdida de empleos debido a la automatización en incontables fábricas.

En este rubro, gracias a la vocación de manufactura que ha desarrollado el país desde hace décadas, México figura entre los líderes globales de adopción de robots industriales y esquemas de automatización en la industria, sobre todo de exportación.

Según proyecciones de Statista, una firma de investigación de mercado, México es el coloso de la robótica industrial en América Latina. De 2016 a 2020, las unidades de robots industriales que llegaron a México suman 30,267. En 2021, señala, se estarían importando unas nueve mil unidades. En contraste, a Brasil llegaron en 2020 unos 1,000 robots industriales y el próximo año serían 1,200.

¿Qué sectores son los que más utilizan la ‘mano de obra’ robótica en México?

De acuerdo con la Asociación de la Automatización Avanzada (A3, un grupo basado en EU para promover esta práctica), los sectores más adelantados en esto son la industria automotriz y de autopartes, seguidas por la de los semiconductores y la electrónica, así como de la forma y la de ciencias médicas.

“No es coincidencia que México sea el cuarto mayor productor y sexto exportador de vehículos ligeros, el quinto productor de autopartes el destino más competitivo en América para la manufactura aeroespacial y el octavo exportador de dispositivos médicos”, dice la A3 en una nota firmada por Claudia Sofía Martínez, directora de Marketing de A3 México.

Si bien la pandemia pudiera causar estragos en las cadenas de abastecimiento globales, lo cierto es que también entraña una oportunidad, a pesar de lo inesperado de su impacto, un “cisne negro” global.

Es Thorsten West, profesor y especialista en automatización de la Universidad de Virginia, quien señala que ese “cisne negro” causó una disrupción en la economía global y obligó a las empresas a repensar sus procesos, operaciones y cadenas de abastecimiento.

Con ello, se presenta un panorama en el que la precisión de las máquinas, las ventajas de la IA, y la tenacidad humana se combinarán para ser más eficientes en la producción. Una alianza hombre-máquina para los próximos 100 años de los robots.