¿Fue buena idea sumarnos a la alianza Covax?
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¿Fue buena idea sumarnos a la alianza Covax?
Una caja de cartón de una vacuna Covishield desarrollada por el Serum Institute of India (SII) con sede en Pune se descarga en el aeropuerto de Mumbai el 24 de febrero de 2021, como parte del esquema Covax. (Foto: INDRANIL MUKHERJEE / AFP)
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En abril del año pasado, se lanzó oficialmente la alianza Covax, una plataforma para que países de alto poder adquisitivo y fundaciones millonarias (como la de Bill y Melinda Gates) aportaran fondos para que países de bajos recursos (los 92 más vulnerables y pobres) recibieran al menos vacunas para el 20% de su población gratis. 

Había otra manera de participar en este mecanismo: como cliente. Muchos países podían aprovechar el poder de compra de este pool y conseguir vacunas ‘al por mayor’ a mejores precios. Esta modalidad se llama “contrato de compra opcional”.  Y ese contrato fue el que firmó México en septiembre de 2020 desde la SRE y que la SHCP pagó un mes más tarde. 

Como Covax había indicado en sus estatutos, cada país cliente (como cada país beneficiario) solo podía solicitar vacunas para cubrir el 20% de su población. México en ese caso se anotó con 51,573,200 dosis. En ese momento no había ninguna vacuna aprobada ni por FDA, ni por la agencia sanitaria europea o la propia OMS. Pero si se calculaba que se necesitarían dos dosis por persona, entonces alcanzaba el pedido para 25.8 millones de mexicanos mayores de 16 años. 

No fue la única opción que buscó, cotizó, contrató y pagó el equipo del canciller Marcelo Ebrard y que lideró su subsecretaria, Martha Delgado. Se sumaron compras directas a laboratorios antes de diciembre de 2020 (cuando se aprobó la primera vacuna) una dotación de 34,4 millones a la estadounidense Pfizer/BioNtech, 35 millones de dosis a la china CanSino y 77,4 millones de AstraZeneca. 

Teniendo en cuenta que todas (excepto CanSino) requieren de dos dosis, esta canasta de vacunas con lo pagado a Covax, servía para inocular a 116,7 millones de mexicanos mayores de 16 años. 

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Pero una vez aprobadas las vacunas, los países comenzaron a negociar 1 a 1 con cada una de las fabricantes y poco a poco dejaban de estar tan atentos (y de pagar lo prometido) a Covax.  No fueron pocas las veces que el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, criticó a los gobiernos de países ricos de sellar acuerdos bilaterales de vacunas con los fabricantes que reducían los suministros ya prometidos a Covax.

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De repente los mismos países comenzaron a comprar stocks superiores a la cobertura de su población (el extremo es Canadá que tiene reservas para 11 veces el número de habitantes). La demanda es enorme (5,800 millones de humanos) y la oferta de los laboratorios es poca y hasta exageró sus posibilidades de entrega. Todos los laboratorios están entregando menos y tarde. 

Y en sus prioridades tampoco está Covax. 

Este proyecto que necesitaba de 18,000 mdd para lograr la compra y distribución de vacunas el año pasado solo recaudó 2,000 mdd. Con las donaciones recientes de Estados Unidos (2,000 mdd) y del G7 (4,300 mdd) tampoco llega a la meta, ni con el dinero, ni con las compras. 

La semana pasada, Ghana y Costa de Marfil recibieron las primeras vacunas pero, según publicó The Economist en su última edición, muchos países de esos 92 más pobres, tendrán oportunidad de recibir alguna vacuna hasta finales de 2023. 

En la página oficial de Covax, en su última publicación del 3 de febrero, aparece México como uno de los clientes con contrato de compra opcional al que le entregarían unas 6,472,800 dosis de la vacuna de AstraZeneca, pero no da la fecha.  Y lo más curioso es que, si bien esta vacuna se está fraccionando en México (¿recuerdan la alianza con el laboratorio argentino y la Fundación Slim para terminar las dosis en el laboratorio de Liomont?), las dosis que recibiremos serán las del laboratorio de AstraZeneca en Corea del Sur. 

La falta de seguridad por parte de Covax tal vez ha sido la razón por la que México sumó en las últimas semanas más compras de vacunas: 10 millones del laboratorio chino Sinovac, 24 millones de la vacuna rusa Sputnik V y agregó a la compra de AstraZeneca 2 millones de dosis más. En total se compraron ‘nuevas’ 36 millones de dosis en las últimas semanas.

La logística ha sido otro de los puntos débiles de Covax. Unicef, otra aliada de este mecanismo y que es la responsable de la distribución dijo ya que no puede mover los 850 toneladas mensuales de vacunas que requiere Covax. Esto es el doble de lo que reparten habitualmente alrededor del mundo. 

Tal vez en sus inicios era una buena idea sumarse a una cruzada multilateral que garantizara una distribución democrática de las vacunas. 

Pero visto a la distancia, cada país se fue por su lado (México incluído) y Covax será un engranaje burocrático que tardará mucho en entregar el 100% de su promesa (si es que consigue todo el dinero que le falta).