Alberto Echegaray dice que el dinero no es bueno ni malo, es energía
Anónimos Interesantes

Periodista, catalana, emigrada a México hace tres años. Aquí inició su carrera como periodista. Ha trabajado de corresponsal para medios en Estados Unidos, España y Brasil, y medios nacionales. Le apasiona el mundo, entenderlo y explicarlo. Instagram: @annaportella__

Alberto Echegaray dice que el dinero no es bueno ni malo, es energía

A veces pienso en las personas que viven en países donde por la mañana la docena de huevos vale 10 y por la noche, 145. O en los que se mueven entre el mercado legal y el ilegal de divisas. 

Tenía la teoría de que tanto calculo mental para las conversiones les activaba una parte del hemisferio cerebral que no teníamos el resto de mortales. Pero con el artista-empresario-visionario Alberto Echagaray (alias Cayman), me encontré con algo diferente.

Nació en 1970 en Caracas, Venezuela y se crió en Argentina, dos países en los que la inflación convierte las cifras de los billetes en un valor relativo. Hijo de un comunista y de la prima segunda del Che Guevara, a Echegaray le interesa el dinero.

Y aunque pueda parecer obvio y poco excepcional (¿a quién no?), él va más allá de la riqueza: le interesa pensar el dinero.

Sus reflexiones las plasma en obras de arte. En la Feria de Arte de Buenos Aires (ArteBA) de 2014 exhibió Money ball, una instalación con una esfera que contenía un millón de dólares (mdd) hecho con pedazos de billetes de 100.

Le siguió Money & Crypto Talks, que se presentó en la Bienal de Venecia de 2019. En ese caso había tres esferas de cristal, de 50 centímetros de diámetro, que contenían, respectivamente, un millón de dólares en billetes triturados, un millón de euros en el mismo estado y 250 bitcoins, contenidas en un pen drive. En aquel entonces, valían un millón de dólares. 

Foto: Cortesía

Más que las ideas comunistas que se defendían en su casa cuando era niño, la inflación ha sido determinante en sus inquietudes. “Es una especie de destrucción del dinero que hacen los gobiernos”, asegura, sobre la misma.

Por eso, su fe, su obra y sus negocios están en las criptomonedas.

La-Lista: Usted utiliza el dinero para hacer arte, ¡qué privilegio!

Alberto Echegaray: Es una historia larga. En 2012, cuando vivía en Washington, me invitaron a ir a la Reserva Federal (FED). En ese momento se cambiaban dólares antiguos, que tenían problemas de seguridad, por nuevos, de color azul anaranjado. Estaban destruyendo billetes viejos y se estaban reemplazado los de toda la economía. Eso llamó mi atención. Pedí permiso para llevarme el dinero, pero me dijeron que pertenecía al Estado y que lo solicitara por carta. Me mandaron la resolución en tres meses. Lo mismo repetí con 17 países. Ahí empezó Money ball.

¿Cómo fue el salto de billetes destruidos a billetes digitales en Money & Crypto Talks?

Cuando sucedió todo eso (de la FED), un amigo en Silicon Valley me regaló los primeros bitcoins. Me dijo que era el futuro, no por la moneda sino por el blockchain. Lo guardé hasta que después de Money ball, visité el Banco Central Europeo y ahí me volvieron a hablar de bitcoins. Vi que era el futuro y quise representar algo digital en un medio físico, todo un desafío. La forma que hallé fue a través de la pantallas.

Suele pasar…

Era 2015, quería pantalla flexibles, gruesas como el papel y que mostraran el valor de un bitcoin, por lo menos. Hablé con Samsung, IBM y todos aún estaban en etapa de desarrollo de los celulares flexibles. Tuve la suerte de conocer a un chino loco que las desarrollaba. Él me ayudó durante casi dos años con eso.

Podría patentar su obra.

Después de la Bienal se acercó un abogado amigo y me dijo que lo patentaría. Yo soy partidario del open source, así que le dije “haz lo que quieras y luego vemos”. Lo patentó. Gracias a esa pantalla pudimos representar lo que esta sucediendo en tiempo real en esa esfera. Conseguimos un millón de dólares en bitcoins.

Foto: Cortesía

¿Quién lo puso?

Varias personas contribuyeron y les ha ido muy bien hoy, inclusive a la persona que compró la esfera. Se le hizo la transferencia, se le mandaron los códigos clave del pen drive y así compró 250 bitcoins. Los inversores se las vendieron a precio de mercado.

¿Lo del comprador fue coleccionismo o inversión?

Fue inversión en la instalación completa. Pagó 1.5 mdd en una obra viva que va cambiando de valor. Debe ser la obra de un artista contemporáneo que más se valuó en menos de un año. Ahora vale 14 mdd.

¿Y alguien los pagaría?

En segundo y medio, es una obra completamente liquidable. La puedes vender en cualquier lugar del planeta. 

En esa obra quería suscitar una reflexión sobre el significado del dinero. Intuyo que es porque usted ya la hizo antes.

La primera, es que el dinero es una ilusión óptica. La segunda, es que es una de las tres grandes ficciones de la humanidad, junto con las organizaciones políticas y las religiones.

¿Qué problema hay en eso?

Ninguno, ha sido útil para el intercambio y crear la economía tal y como conocemos, pero estamos llegando a un punto interesante en la historia. En 1971 desaparece el gold standard, respaldo de la principal moneda, el dólar. Desde entonces, solo la fe respalda las monedas, pero eso se está desvaneciendo. Hasta hace pocos años, solo los reyes y los Estados podían hacer moneda, emitirla y acuñarla. Ahora surgen monedas privadas por primera vez en la historia y eso pone en crisis esas tres ficciones.

¿Se considera más empresario o artista?

Estoy muy metido en la tecnología. Todas las obras de arte que hago tienen que ver con emprendedurismo pero el 50-60% de mi vida es el arte.

Hay quien puede pensar que sus obras le sirven para beneficiar sus negocios en las monedas digitales…

Cuando lancé las esferas no tenía ninguno de esos negocios. El arte que hago tiene que ver con el sistema monetario y en cómo se está cayendo.

¿Por qué le interesa tanto el dinero?

Es el principal tabú en el arte, en las familias y en las religiones.

¿Para usted también?

No.

¿Cuánto es lo último que ha ganado?

Es algo privado. El dinero es energía, puede usarse de dos forma positiva o negativa, pero no es ni bueno ni malo.

¿Tiene algo que ver el hecho de haber nacido en Venezuela y criarse en Argentina, de los países donde fluctúa más el valor de la divisa en la región?

Totalmente. En la primera instalación que hago con dinero, Money ball, mostré una esfera con un millón de dólares y alrededor, 13 esferas con un millón de pesos cada una, la cotización del dólar en Argentina. Eso fue en 2014. Hoy tendría que hacer 150 esferas

Pero en la región más desigual del mundo, hacer este arte puede considerarse una frivolidad.

La gente puede pensar lo que quiera. Me pasó en la India, que unos monjes budistas vieron detrás de la destrucción del dinero una reflexión muy profunda, porque ven el dinero como el principal problema del mundo. Todo depende del contexto y de quién está mirando.

¿Qué hubiera dicho el Che de su obra?

Pienso que le podría llegar a gustar mucho a Ernesto, un millón de dólares destruido en su mesa podría serle interesante. 

Su papá también era comunista, ¿cómo fue crecer en ese entorno?

Conocí a Carlos Fuentes, a Gabo, que, como mi padre, eran comunistas y al final de sus días empezaban a ver las grandes falencias del comunismo y el socialismo en Latinoamérica. Estaban muy tristes por cómo luego se tradujo en sistemas dictatoriales. Del otro lado, también empezaban a ver las bondades del capitalismo en el desarrollo de las personas.

¿Cómo definiría su ideología? Podemos empezar por el básico izquierda-derecha.

¡Es muy básico! El mundo del futuro es socialista pero con un componente de capitalismo interesante. Hay elementos excelentes de ambas partes.}