Nuevas paternidades para mejores sociedades
Matria

Es editora, locutora, escritora, productora y mamá. Ha escrito en diversos medios sobre música, feminismo y cultura digital. Actualmente produce y conduce distintos podcasts para Audible y HBO, entre otros. Twitter e Instagram: @rominapons.

Nuevas paternidades para mejores sociedades
Foto: Pixabay

De la maternidad se habla poco, y de la paternidad aún menos. En esta nueva organización que estamos buscando las madres para poder tener un espacio más justo en la sociedad, no podemos dejar fuera de la ecuación a los padres. De nada sirve que la mamá busque nuevos modelos de organización y cooperación si el papá no se suma. Además de poca iniciativa, hay toda una estructura que obstaculiza el libre desarrollo de la paternidad. 

Mi papá tenía (y aún tiene) un trabajo “de oficina”. Un trabajo con horario fijo de lunes a viernes donde además, por vivir en una ciudad monstruosa, tenía que considerar de dos a tres horas de traslados. Entre semana lo veíamos solo en las mañanas mientras no arreglábamos para ir a la escuela y por las noches, que nos contaba un cuento a mi hermano y a mí antes de dormir. Y entonces, todas las labores —y las decisiones— de la casa recaían en mi mamá. Desde qué íbamos a comer hasta las clases extracurriculares, los permisos o las tareas. Es una labor titánica para una sola persona, y también es una presión enorme para el hombre tener que estar lejos de su familia y minimizar su paternidad a una sola función: la de proveedor. 

Hoy que soy mamá, mi situación es sumamente distinta. Mi esposo dejó ir un trabajo estable y que le gustaba para meterse en el mundo del emprendedurismo (muy satisfactorio pero sumamente inestable) por una sencilla y a la vez enorme razón: estar más tiempo con sus hijos. También es un hecho que hoy en día no es tan fácil mantener una familia con un solo sueldo, pero si agarramos un enfoque constructivo, un hogar donde ambos padres trabajan y ambos padres se encargan de las labores del hogar es más equitativo. Por supuesto que eso dista mucho de la realidad pero el tema de trabajos de cuidados amerita su propia columna. Por ahora digo que, si queremos equidad, debe ser en todo. 

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Ya me imagino a un padre diciendo en la oficina, cuando lo ponen a trabajar horas extras sin previo aviso (o sea, un día normal en este país): “Perdón, jefe, pero no me puedo quedar. Hoy me toca hacer de cenar y dormir a los niños. ¿Se lo puedo mandar desde casa?”. Además de la total cara de desconcierto del jefe, seguramente empezarían las burlas de que es un mandilón, que por qué no lo hace la esposa, que así nunca va a llegar lejos. 

Y aquí es donde nos cae el veinte de que el feminismo también los beneficia a ellos. ¿Por qué está mal visto que un papá quiera estar más tiempo con sus hijos? ¿Por qué la sociedad no impulsa una relación más cercana con los padres? El tema de la licencia de paternidad en México es francamente deplorable. En 2017 la ley otorgó la ridícula cantidad de cinco días de ausencia pagada para papás. CINCO. Y antes eran menos. Incluso comparados con América Latina somos de los países más rezagados en el tema: Venezuela otorga 14, Ecuador 10 y Colombia ocho días. De los países nórdicos ni hablo porque nos ponemos a llorar y estamos a años luz de parecernos a ellos en lo que sea. Pero hay países como Portugal, donde la licencia de paternidad es la misma que la de maternidad: 3 meses con salario completo y la opción de un cuarto mes con el 80% del salario. Los beneficios psicológicos de tener al padre presente permean en el niño, en la madre y en el sistema familiar como un todo. 

Para imaginar nuevas maternidades es indispensable pensar también en nuevas paternidades. En esfuerzos colectivos, en equidad de responsabilidades y empezar a entender que las responsabilidades afectivas para con los niños son igual de importantes si vienen de la mamá, del papá, o de las dos mamás o dos papás. Cualquier especialista en crianza coincide en que el desarrollo integral —desde cognitivo hasta emocional— de los niños siempre se verá beneficiado si su círculo de apoyo primario está presente.