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Ser siempre todes

Alan Ulises Niniz

Ser incluyentes muchas veces también implica quedarnos al margen, mantener la delgada línea del respeto.

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Foto de participantes en la marcha lencha
19 de junio 2021. Una pareja de chicas besándose en la primera Marcha Lencha, buscó ser un espacio de visibilidad, resistencia, lucha y gozo para todas las lenchitudes. Foto: Alexa Herrera/La-Lista

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El momento tendría que haberse quedado solo en la memoria de sus protagonistas, en la de los testigos y en la lista de favoritos de quienes lo compartieron en redes sociales. Tendría que ser, en realidad, una más de las tantas muestras de cariño que se expresan a cada segundo en el planeta, una anécdota que se vuelve viral; pero sucedió en Pakistán y, en este país, mostrar afecto en público “está mal visto”.

Chico y chica se comprometieron en el campus de la Universidad de Lahore, al noreste de esta nación abiertamente conservadora. Fueron expulsados por eso: por comprometerse. La novia tuvo la osadía de hincarse para ser ella quien solicitaba pasar el resto de su vida junto a él. Suena descabellado pero esto, consideraron las autoridades escolares, rompió las normas de conducta.

La escena ocurrió hace tres meses, vimos la nota en algunos portales. El video que circuló en redes fue retomado en noticiarios de televisión. Es absurdo, pensamos, pero en 2021 hechos como este aún son cotidianos en algunas regiones del planeta. Si el instante lo hubieran protagonizado dos mujeres o dos hombres, la historia sería más desafortunada, incluso una tragedia, los afectados no estarían hoy revisando dónde continuar sus estudios a la par de dónde celebrarán su matrimonio, estarían más bien huyendo o tratando de salvar la vida.

La homosexualidad es allá, en Pakistán, además de todo lo que aún es aquí también, un delito. Y mientras aquella pareja era blanco de la controversia, Time Magazine dedicaba su portada a Elliot Page, el actor nominado al Oscar que hace unos meses reveló su identidad de hombre transgénero. En Twitter, la publicación de la portada evidentemente provocó respuestas. En muchas de ellas, casi todas escritas por hombres, se lee un discurso de odio, ése que persiste desde hace décadas y que está ligado, sin duda, en la naturaleza de aquellas “buenas costumbres” que vigilan con tanto rigor en Pakistán. Qué sí y qué no, según algunos.

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Seguimos con la interpretación de la “norma” a partir de la aprobación de una mayoría que, tristemente, casi siempre está en puestos de poder. Incluso los debates en círculos especializados se cierran por completo, porque hacen el centro de su conversación lo poco pertinente que es ver a un hombre blanco, cis o trans, que acapare reflectores, y no es que sea una discusión innecesaria, porque no lo es, en absoluto. Sin embargo, la mayoría alejada del nivel de la academia, ve en un cantante que porta vestido para la portada de Vogue, un referente mucho más cercano que, con todas sus carencias, acorta la distancia con temas que ya comienzan a ser cotidianos para una adolescente de 16 años. Y sí, ese es un punto a favor de una generación que, contrario a lo que quisiéramos, no está familiarizada con David Bowie o Pedro Lemebel. Pero seguimos creyendo que la nuestra es la única forma, cuando lo que se busca es que todas puedan convivir y alimentarse.

Qué más les daba a las autoridades escolares de aquel campus en Pakistán aquella declaración de amor. Qué más les da a los usuarios en redes si una revista pone en portada, por primera vez, a un hombre trans. Qué más les da a quienes asumen que no tienen nada que ver con ellos, pero sentencian con audacia y ejercen un falso derecho para dirigir la ruta personal del otro, de ese con quien creen no tener nada en común.

En lo personal, creo que de eso se trata cuando hablamos de diversidad: de siempre encontrar razones para cuestionarnos y de aceptar que todos merecemos un espacio. Lo que nos toca, empezando por el Estado, es procurar que nadie quede fuera, menos por un asunto como la personalísima identidad: con la comunidad LGBTTTIQ+ hay una deuda que merece ser saldada más allá de las banderas que colocan en las fachadas de los edificios, esos que también protegen cuando una protesta les es incómoda.

*Alan Ulises Niniz es jefe de información en Imagen Noticias con Yuriria Sierra. Ha colaborado en Nexos, Proyecto 40 y Dónde Ir.

TW: @alanaulisesniniz

IG: alanulisesniniz

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