De #FreeBritney y DIUs forzados
Matria

Es editora, locutora, escritora, productora y mamá. Ha escrito en diversos medios sobre música, feminismo y cultura digital. Actualmente produce y conduce distintos podcasts para Audible y HBO, entre otros. Twitter e Instagram: @rominapons.

De #FreeBritney y DIUs forzados
Britney Spears en la 29a edición de los Glaad Media Awards en Beverly Hills, California, el 12 de abril de 2018. Fotografía: Valérie Macon / AFP / Getty Images

Uno de los temas más hablados la semana pasada fue Britney Spears y todo lo que hay alrededor de su tutela. Si bien eran rumores que ya llevaban tiempo circulando, y el movimiento #FreeBritney está bastante documentado, por primera vez ella usó su voz para describir el caso de abuso en el que se encuentra. 

Primero que nada, me parece atroz arrojarle a ella toda la responsabilidad de su famoso breakdown de 2008. Si acabó rapándose y amenazando a un paparazzi con un paraguas, no fue fortuito y dar carpetazo al tema diciendo que era un problema mental es inverosímil e irresponsable. Es una mujer que desde niña fue explotada, a quien le arrancaron su privacidad, quien fue hostigada y acosada sistemáticamente por tabloides, y los pormenores de su vida fueron injustamente temas del dominio público. Britney no “colapsó”. La “colapsamos”: la sociedad la explotó, la usó como diversión y, cuando ella tronó, la dejó sola con todo lo que esto implica. Hay una parte sádica donde nos encanta ver a alguien que está arriba caer, y más cuando es mujer. 

Uno de los comentarios que más indignación causaron fue el del dispositivo intrauterino (DIU) que tiene en contra de su voluntad. Ella dijo que quiere tener un hijo con su novio y no le dan permiso. Como si tuviera que pedir permiso para hacer lo que quiera con su cuerpo. Pero lo que quiero recalcar aquí es que esto es mucho más común de lo que se cree. Es una práctica que continúa siendo común en muchos lugares del planeta, y claro, en México. 

La organización feminista GIRE ha documentado varios de estos casos, ya sea de implantación forzada de DIUs o, incluso, esterilización definitiva sin consentimiento de la persona. Por supuesto que esto lo suelen hacer basándose en discriminaciones raciales, de edad, o económicas. Y mucha de la documentación apunta a que esas prácticas vienen directamente de el Estado. 

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A propósito del tema, me topé con este tuit y, las respuestas al mismo son escalofriantes.

¿Cuántas mujeres en México usan anticonceptivos contra su voluntad? ¿Cuántas ni siquiera saben que tienen un dispositivo puesto? ¿Cuáles son las implicaciones mentales, emocionales y legales de estas prácticas?  “Mi cuerpo, mi decisión” no aplica solo para abortos, también para aquellas que –por la razón que sea, porque eso es lo de menos– eligen no cuidarse con anticonceptivos. 

Con esto no quiero, en lo absoluto, minimizar la situación de Britney sino todo lo contrario. Es interesante ver cómo casos “famosos” ayudan y empoderan a visibilizar temas de los que, de otra manera, no se hablaría. Pasó con el Me Too, creo que para muchas mujeres, el saber que actrices que parecieran tener la vida resuelta pasaron por la misma situación que ellas les ayudó a alzar la voz. Y con Britney espero que pase lo mismo. La violencia hacia las mujeres viene de tantas formas que es necesario identificarlas, separarlas, visibilizarlas y condenarlas una por una, hasta que todas sean abolidas.