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Matria

De las maternidades y no maternidades. Introducción al movimiento childfree by choice

Romina Pons

Regreso a una de las bases del feminismo: la libertad de elegir. A mí no me interesa decirle a otras mujeres si deben o no tener hijos, sería muy soberbio de mi parte asumir que tengo la respuesta a un tema tan complejo y con tantos matices.

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Foto: Pixabay

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Una de las cosas que más me interesan es que se entienda que dentro del feminismo hay todo un abanico de luchas sobre subtemas que tienen que conocerse, entenderse y ser hablados. En este camino conocí a Irán Sosa, una mujer proactiva, llena de proyectos –como #PláticasHonestas– y excelente conversadora que es además parte del movimiento childfree by choice. Por eso la invité a que comparta más de este movimiento, su visión y el porqué es importante que se entienda que la maternidad no es ni debe ser el objetivo principal de una mujer. 

Me llama mucho la atención que todavía existan mujeres que, siendo mamás, juzguen a aquellas que no quieren serlo o al revés. Para mí, una parte vital del feminismo es entender que no todas queremos lo mismo y está bien. Que tengamos el derecho a decidir lo que funciona mejor para nosotras según nuestro entorno, contexto y preferencias y no ser juzgadas por ello. Se vale cuestionar, juzgar y ver opciones distintas a las que teníamos pensadas para nosotras. Pero sobre todo, es imprescindible que las decisiones de cada mujer sean respetadas. Por eso, la invité a escribir para esta columna, para entender más de ese movimiento y todo lo que hay detrás. Les dejo su texto:

“Dos de las tantas narrativas impuestas que nos han contado es sobre la maternidad y la no maternidad. Por un lado, consumimos imágenes, discursos y mensajes de una maternidad perfecta, siempre amorosa y dedicada, de una mamá que lo puede todo, una mujer maravilla que multitaskea sin parar. Por otro lado, los referentes que tenemos de las mujeres que no tienen hijxs, son mujeres solas, frustradas, egoístas e incompletas –quizás tienen cierto éxito profesional, pero les hace falta algo–, y que en las películas de Disney son normalmente las brujas. Ambos escenarios reproducen estereotipos, no reflejan la realidad y alejan la posibilidad de un puente o diálogo.   

Las narrativas impuestas son estas ideas, historias, conceptualizaciones que no nos pertenecen, que no son propias, pero que las mujeres hemos escuchado a lo largo de nuestra vida, como cuando nos dicen: “cuando seas mamá entenderás”, “algún día vas a sentir ese deseo de ser mamá”, “no conocerás el verdadero amor hasta que seas mamá”. Todas estas afirmaciones asumen y presuponen que vas a ser mamá, que en algún momento de la vida, será lo que sigue. 

Además, los binarismos (maternidad/no maternidad) ayudan a que estas ideas se materialicen, porque claro que tú no quieres ser la mujer egoísta, incompleta y frustrada. Sin embargo, estos binarismos y narrativas impuestas nos limitan de toda creatividad, de toda diversidad, y nos niegan la posibilidad de tener o llevar vidas más significativas y auténticas. De ser quien queremos ser.

Cuando tomé la decisión de ser una mujer libre de hijxs y ser una voz más del movimiento childfree by choice, me di cuenta que hace falta visibilizar y normalizar que hay mujeres que no queremos ejercer la maternidad. Pero también empecé a recibir comentarios como “claro, porque odia a los niños”, y en mi caso –como en el de muchas mujeres– no es así, simplemente no queremos ejercer la maternidad. 

Pero ¿por qué algunas no queremos ejercer la maternidad? En el tema de las no maternidades hay varios movimientos. El movimiento childfree by choice subraya no solo que fue una elección, una decisión que nos regresa el poder sobre nuestros cuerpos, sino que desde una aproximación feminista hace una revisión histórica de lo que ha implicado para las mujeres el hecho de maternar. En El Segundo Sexo (1949), Simone de Beauvoir cuestionó la visión de la maternidad como destino fisiológico y vocación natural, al mismo tiempo que las condiciones en las que era vivida. 

Cuando entendí que la maternidad no era el único camino, me tomó tres años decidir si la quería ejercer o no. Consideré cuántos temas pude: desde los económicos, los relacionados con el cambio climático, el mundo que les dejaremos, las distintas formas de ejercer la maternidad, los feminismos, la carga mental, la crianza y cuidados, entre muchos más. Lo personal fue político en mi decisión. Bajo el sistema heteropatriarcal, la maternidad para algunas mujeres es obligatoria, pero ese mismo sistema te vende una maternidad idealizada y romantizada y luego te abandona, te deja sola. Shulamith Firestone por ahí del 70 hablaba de una reorganización social de la crianza con el fin de colectivizar los cuidados y así abolir una maternidad individualizada. 

El movimiento Childfree by choice es una reivindicación más de los feminismos. Abramos la conversación sobre este movimiento, de la decisión que tomemos y de lo que implica, construyamos una comunidad de mujeres que visibilice y normalice que la maternidad es solo un camino más, no el único.

Si quieres saber más del movimiento childfree by choice, escríbeme en IG a @iran_ben”.   

Si bien es evidente que mi elección de vida es diametralmente opuesta a la de Irán, comparto los mismos cuestionamientos que ella sobre puntos claves de la maternidad: te la venden, la romantizan, la idealizan y a la hora que estás metida en ella, esa misma sociedad te deja sola. Nunca ha sido mi tirada victimizarme ni a mí ni a las madres, pero es cierto que a muchas de nosotras nos avientan cargas completamente imposibles de lograr desde lo individual y con la presión de que debes lograrlo todo porque “las mamás lo pueden todo”. Y no. Las mamás también nos cansamos, también estamos hartas y también necesitamos espacios de autocuidado. 

Regreso a una de las bases del feminismo: la libertad de elegir. A mí no me interesa decirle a otras mujeres si deben o no tener hijos, sería muy soberbio de mi parte asumir que tengo la respuesta a un tema tan complejo y con tantos matices. Pero lo que sí me toca es decirles que se informen, que reflexionen, que hagan lo que les haga felices a ellas mismas y no a su pareja o a su familia o a la sociedad en la que estamos inmersas. Suena simplista pero personas felices y realizadas abonan a crear sociedades felices y realizadas, y no puedo imaginarme algo más frustrante y desgastante que ejercer una maternidad no deseada.

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