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Carlos Celis
HÍBRIDO

Vuelve la pornomiseria

Carlos Celis

Temáticas como la pobreza extrema, la militarización y la guerra contra el narco vuelven a tener cierto prestigio.

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Foto: Película "La civil"/ Agustín Paredes.

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Regresó el glamour de los festivales, y como ya es costumbre, de lo que se trata es de ensalzar a las producciones mexicanas en el panorama internacional, ya sea por una ovación de pie de ocho minutos, otra de más de 10 minutos o una mención especial… pero yo tengo otros datos. Vale la pena aclarar que Alejandra Frausto no estaba en Cannes como para saber lo que pasó en el estreno de La civil o de cualquier otra película. Austeridad, ¿recuerdan? Fiel a su estilo, eligió magnificar algo que le contaron, y entonces los medios de comunicación retomaron sus palabras por tratarse de la secretaria de cultura. Pero así es como las cosas se salen de control.

¿Qué es lo que está llamando la atención del público internacional sobre las producciones mexicanas en eventos como el Festival de Cannes? Podemos decir que son historias de denuncia social, o podemos llamarles pornomiseria, que se entiende como la explotación de lo trágico para su consumo, ya sea a través de contenido artístico, de la oferta de entretenimiento o incluso de las noticias.

La cultura woke –o del despertar de la conciencia– ha logrado que temáticas como la desigualdad social, la pobreza extrema, la militarización y la guerra contra el narco vuelvan a tener un cierto cariz de prestigio para las audiencias globales, y que se conviertan otra vez en la punta de lanza del cine mexicano: el rostro con el que el mundo nos identificará por años venideros. ¿Cómo le explicamos este súbito cambio de actitud de la opinión pública a Amat Escalante y Michel Franco? Directores cuyas películas, Heli (2013) y Nuevo orden (2020), ganaron importantes premios internacionales, pero fueron duramente criticadas en México por promover una imagen negativa de los mexicanos. 

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Habrá quien todavía recuerde que, a este tipo de cintas, que siempre se han realizado en el cine nacional, se les responsabilizó hacia finales de la década de los 90 por ahuyentar al público mexicano de las salas de cine y alienarlo de su propia cinematografía. El tan llevado y traído concepto de “nuevo cine mexicano”, que bien pudo servir como un diferenciador de anteriores películas de albañiles y ficheras, o las comedias de bajísimo presupuesto producidas por Televicine y protagonizadas por estrellas de la televisión y de la música, no fue suficiente para acabar con este estigma que encendía los focos rojos al elegir una película en la fila de la taquilla. 

Siendo el culmen de todo esto Amores perrosde Alejandro González Iñárritu, una película multipremiada que aún vive en los corazones de muchos mexicanos, pero que sirvió como una despedida para el cine de pornomiseria y dio la bienvenida a la década del 2000. Empezó entonces una nueva era de comedias románticas, familiares y anodinas, que lograron llevar hordas de espectadores de vuelta a las salas y se encargaron de salvar a nuestra muy herida industria de cine nacional. Una etapa de bonanza económica, de mucha complacencia con el público masivo y que continúa hasta hoy, aunque golpeada por la pandemia y por los opositores del neoliberalismo del que tanto reniega la actual administración. 

Es así como llegamos a este aparente cambio de estafeta, con títulos como Sin señas particularesHuachicoleroYa no estoy aquíLa paloma y el loboSanctorumNoche de fuegoLa civil, o una serie como Somos de Netflix. Las películas mexicanas exhibidas este año en Cannes no merecieron ninguno de los premios principales y esto nos pone a pensar que antes de las mencionadas HeliNuevo ordenAmores perros o incluso Batalla en el cielo de Carlos Reygadas son pocas las producciones mexicanas que han recibido premios internacionales por abordar este tipo de temáticas (sin contar Los olvidados de Luis Buñuel). En otras latitudes, cintas como Traffic (2000) de Steven Soderbergh, o Sicario (2015) de Denis Villeneuve, han corrido con mejor suerte.

¿Estamos listos los mexicanos para regresar a este tipo de cine en las de por sí castigadas salas cinematográficas? Solo la taquilla dirá si esta nueva forma de narcomiseria tiene algún futuro, pues todavía estamos atravesando una crisis sanitaria y es difícil saber cuáles serán los nuevos hábitos del gran público cuando ésta termine. Incluso, podrían aprobarse las tan prometidas leyes que le otorgarían más tiempo en pantalla al cine mexicano. ¡Que no se malentienda! Los títulos aquí mencionados son altamente recomendables, pero algo me dice que después de la pandemia serán pocas las personas con ganas de volver al cine para seguir sufriendo. 

BREVES

Hablando de Amores perros, su protagonista, el mexicano Gael García Bernal regresa a las pantallas con el estreno de Viejos, la nueva película de suspenso del director M. Night Shyamalan, en cines desde el 22 de julio.

Para los que buscan entretenimiento en casa, la serie Somos está disponible a través de Netflix. Una historia dura, pero que engancha.

Para la agenda: Sin señas particulares, la película mexicana más premiada de 2020 llegará a salas de cine el 5 de agosto.

@carloscelis_ 

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