Una buena historia
Ciudadano Político

Provocador de ciudadanos, creador de espacios de encuentro y conocimiento. Exservidor público con ganas de regresar un día más preparado. Abogado y politólogo con aspiraciones de chef. Crítico de los malos gobiernos y buscador de alternativas democráticas. Twitter: @MaxKaiser75

Una buena historia
Foto: Protesta de padres de niños con cáncer en Acapulco, Guerrero. Foto: Twitter @MovSaludOficial

Entre tanta tragedia en México y el mundo, a veces es difícil encontrar ánimo y esperanza. Desde la tragedia del regreso del talibán al gobierno de Afganistán, y lo que eso representa para las mujeres de ese país, hasta el desabasto de medicinas en México o los récords de contagios de Covid-19 que alargan la pandemia. Hay días que dan ganas de salir corriendo. Pero hay un proyecto en el que la fortuna me involucró, que mantiene viva mi esperanza en la humanidad y, sobre todo, en las mujeres y los hombres mexicanos.

Ese proyecto es la campaña “Niños Sanos, Niños Felices”. Esta campaña surge de una tragedia terrible, que me ha hecho llorar más seguido que nunca en mi vida: el desabasto generalizado y masivo de medicinas en el sector salud, y, en especial, el que afecta a niños con cáncer. Las historias que me han platicado Elena García, fundadora de Con Causa, y Alejandro Barbosa, fundador de Nariz Roja, son desgarradoras. Pero dentro de esta tragedia ha surgido una luz de esperanza, que es la participación de miles de personas en la colecta Milagro, y la de otros miles de personas en la compra de productos para donar la utilidad completa a esas dos fundaciones.

Por todas mis redes sociales me han llegado mensajes directos de personas que me preguntan: “¿Cómo puedo ayudar?” Nos han ofrecido chocolates, consultas, servicios, asesorías, medicinas y diferentes tipos de artesanías para ponerlos a disposición de la causa. Quiero platicarles de dos esfuerzos especiales que me conmueven por el potencial que tienen.

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El primero es el de tres grandes artistas a los que admiro desde hace años, que ya aceptaron regalar su arte, como lo hizo en un principio Viviana Hinojosa, para después crear productos con sus ilustraciones, que se vendarán en nuestra tienda digital, para seguir recaudando fondos y así comparar medicinas. Se trata de Pacasso, Rictus y Alarcón, tres grandes maestros de la caricatura política y social, que publican sus increíbles dibujos en tres de los más importantes periódicos nacionales. La llamada con los tres fue idéntica, apenas les platiqué de qué se trataba, y en todos los casos la respuesta fue “por su puesto, con gusto”.

Por el otro lado, los escritores. Por Instagram me contactó un día Mónica Salmón, una gran escritora con tres bestsellers en su haber, pero, además, una incansable activista de la salud de las mujeres en México. “Quiero ayudar”, fue su presentación. “Te regalo mis libros para que los vendan”, me ofreció. Y de inmediato me pidió vernos para regalarme dos cajas de un bellísimo libro (que leí en un par de días) en el que cuenta la historia de su familia, de su madre que venció por años al cáncer y llenó a todos los que la rodeaban, y de ella, una hija increíble que prometió convertir esta historia en un manual de vida feliz. Y los logró. Firmados por ella, serán los primeros libros especiales que se pondrán a la venta, para que todo lo recaudado sea convertido en medicinas.

De inmediato, Mónica y Viviana, cada una por su lado, hablaron con el gran Julio Patán, que, sin pensarlo, ofreció firmar y regalar varios de sus libros, y convencer a otros grandes autores mexicanos para hacer lo mismo. Sospecho que eso es el inicio de algo enorme.

La sociedad civil mexicana tomando en sus manos la solución de un drama, sin esperar a que el gobierno cumpla con su responsabilidad. No vamos a dejar que el gobierno ruin e inhumano, que insiste en mentir y negar el desabasto de medicinas, se salga con la suya. Pero ese no es el tema de hoy. El tema es que en México sigue habiendo amor por el prójimo, incluso por aquel con el que no hay un contacto directo. Y eso es una gran noticia. En dos vertientes. Por un lado, esta noticia nos permite saber que aún hay humanidad en este país. Es decir, la capacidad de sentir el dolor del otro y poner algo de mí para tratar de aliviarlo. Pero, por otro lado, quiere decir que es posible reconstruir este país, y hacer política con un proyecto verdaderamente humanista en el centro. Quiere decir que una agenda que ponga a las personas en el centro tiene futuro político electoral, y no es un simple sueño idealizado.

Quiere decir que la política puede ser diferente, y eso, es una gran noticia.