Burka invisible
Espacio mindfulness

Es escritora, periodista, cantautora, maestra de yoga y meditación, conferencista internacional y directora de Mindfulness del Yomu Institute. Es la cofundadora del sistema de Mindfulness Yomu, emprendedora apasionada y mamá de tres hijos. Su cuarto libro Enciende tu corazón está a punto de salir a la venta. Instagram: @cynthiazakofficial

Burka invisible

La burka es obvia, bastante burda, evidencia de sometimiento y terrorismo. Cubren lo femenino con telas gruesas, solo se puede ver por una rendija estrecha con la idea falsa de que el ‘misterio’ que guarda una mujer se puede tapar con estos trapos.

Ahora, el mundo occidental se alarma e inquieta con estas imágenes violentas y sale de su sopor inducido por las redes sociales para poner en las plataformas muchos posteos sobre feminismo e igualdad.

Todo eso está bien, al publicar las fotos se levantan pedidos de ayuda y la conciencia urbana se despierta de repente, azorada y con ganas de ayudar porque estas obviedades dan en el corazón de nuestras emociones.

El punto de esta columna es la presencia plena, el estado de atención profundo para que nuestras pulsiones instintivas se transformen en ideas más reveladoras, iluminadas, revolucionarias, vivir con la cabeza vacía de prejuicios y el alma llena de ganas.

Otra vez te pregunto si piensas que tienes algo que ver con un punto en el planeta llamado Kabul, un dique seco en California con 35 por ciento menos de agua, algunos incendios arrasando Grecia, un nuevo terremoto en Haití o cualquier niño hambriento en la esquina de tu casa.

¿Tienes algo que ver con burkas y represión por ideales políticos o por vivir fuera de la caja?

¿Has pensado en los vestidos invisibles, cinturones de castidad, velos y sábanas que te pones todos los días que no te dejan respirar del todo y que aun así los usas?

Si te digo que llevas burkas, me responderías que no, ¿verdad?

Aunque pienses que no se notan, sí te las veo, porque yo también las luzco de vez en cuando. Son invisibles, pero tan sólidas.

Peligrosas porque se mueven muy rápido y tan sutiles que muchas veces no se dejan atrapar haciéndonos creer que somos libres, sin opresiones ni contratos.

Son esas burkas que te echas tú mismo con tus juicios, opiniones y criticismo salvaje hacia tu persona, que no discriminan entre géneros porque no son solamente de las mujeres, esas mortajas en vida nos caen a todos por igual.

Cuando te quedas callado y no dices tu verdad.

Cuando sigues las reglas y aceptas para no molestar. 

Cuando te tiñes de timidez y lo que quieres es rugir. 

Cuando te haces a un lado, otros deciden por ti, dejas tu voz cantante, escondes tu talento, repites los refranes, vives lejos de ti.

Esas son las de temer, porque no nos las impone nadie más que nosotros mismos, aunque siempre hay un lado nuevo en la moneda y este es el que te quiero transmitir.

Estamos interconectados, tú eres parte de todo y todos, eres responsable y sanador, creador y creado, como en una película de esas que muestran las imágenes marcha atrás puedes desandar laberintos y limpiar plásticos mentales. 

Para eso te comparto esta meditación/ritual para cortar burkas del tamaño que sean y para que siempre seamos conscientes en el momento en que nos las ponemos porque al hacerlo tenemos la energía para quitarla.

Ritual para rasgar las burkas

  1. Elige una de tus burkas, puede ser nuevecita o de las que llevas hace rato.
  2. Ahora respira y visualiza de qué se trata. Siente su peso y consecuencias en tu momento presente y comienza a romperla.
  3. Mientras lo haces registra en tu cuerpo las sensaciones físicas que se mueven y las emociones que sientes.
  4. Al mismo tiempo trae a tu corazón lo que quieras sanar y liberar, una mujer afgana, el planeta gimiente, situaciones de injusticias y particípalos de esta ceremonia de ruptura.
  5. Sigue respirando mientras corroboras cómo tu movimiento libertario rompe las cadenas de cualquier evento que requiera urgente modificación.
  6. Cuando sientas que has terminado agradece esta oportunidad con la certeza que tu poder personal cambia el rumbo y la vida de muchos que necesitan de tu corazón encendido.