La palabra ‘bienestar’ quedó hueca
Ciudadano Político

Provocador de ciudadanos, creador de espacios de encuentro y conocimiento. Exservidor público con ganas de regresar un día más preparado. Abogado y politólogo con aspiraciones de chef. Crítico de los malos gobiernos y buscador de alternativas democráticas. Twitter: @MaxKaiser75

La palabra ‘bienestar’ quedó hueca
Foto: Twitter @GasBienestar_MX

El populismo vive de la retórica y aborrece la realidad. Al populista le gusta crear conceptos grandilocuentes para poder dar discursos floridos y esperanzadores. No importa la realidad, sino la percepción. La meta es el aplauso, lo que importa es la adulación. ¿Quién se fija en los resultados si el líder es querido y popular?

‘Bienestar’ es la palabra favorita de este gobierno. Hay toda una secretaría de Estado que lleva ese nombre, y lo repite en cada sección de su página de internet, y en un sinnúmero de políticas públicas, programas, órganos y proyectos que realiza. Hay “universidades” del bienestar, gas del bienestar, banco del bienestar, tandas para el bienestar, pensiones del bienestar, créditos del bienestar, tianguis del bienestar, instituto de salud para el bienestar (Insabi), becas del bienestar y hasta producción para el bienestar (programa que busca alcanzar la autosuficiencia alimentaria del país a través de apoyos económicos anticipados a productores agrícolas).

Hay tres señalamientos claros, públicos y contundenetes que pesan sobre estos programas, órganos y políticas públicas: que carecen de un diseño sólido y técnico, orientado a dar resultados, que fueron diseñados con fines político electorales, y que sustituyeron a instituciones que funcionaban mucho mejor. Es decir, que no generan bienestar.

En la primera categoría (carecen de diseño sólido y técnico) se encuentran, por ejemplo, el Banco del bienestar y las “Universidades” del bienestar. Sin haber llegado a la mitad del sexenio, el Banco del bienestar ya tuvo que dejar de dar créditos. El monto de su cartera vencida se incrementó 124% en junio, respecto al mismo balance de 2020. Su Índice de morosidad (IMOR) reportado fue del 19.33%, una proporción más alta que la observada para el mismo periodo de 2020, cuando el IMOR se ubicó en 7.57%. El Banco del bienestar ya no brinda bienestar, ni al gobierno y sus finanzas, ni a sus clientes. En el caso de las “Universidades” del bienestar (entre comillas porque no lo son), se trata de un oscuro programa educativo sin datos duros accesibles, muchas buenas intenciones, alumnos y maestros insatisfechos, planteles inexistentes, prestados o en obra, programas sin registro y mucho dinero público sin un destino claro.

En la segunda categoría (diseñados con fines electorales) se encuentran, por ejemplo, las tandas, las becas, los créditos, el gas y la producción del bienestar. Se trata de programas “sociales” que en realidad se ejecutan a través de simples transferecnias de dinero en efectivo, a personas en padrones oscuros y fácilmente manipulables, que no mejoran las condiciones reales de pobreza de las personas objetivo, ni su capacidad para superarla. En lo que va de este gobierno federal, 3.8 millones de mexicanos pasaron a ser pobres; de ese universo, 55% pasó a ser extremadamente pobre. La población en penuria del país creció 7.3%. De 51 millones 900 mil mexicanos pobres que había en 2018, para 2020 pasaron a 55 millones 700 mil. Esto de acuerdo con el informe Estimaciones de Pobreza Multidimensional 2018 y 2020, que presentó el Coneval. 

El la tercera categoría (proyectos que sustituyeron a otros que funcionaban mejor) se encuentra el trágicamente famosos Insabi, que sustituyó al Seguro Popular. Los datos hablan por sí mismos: mientras en 2018 hubo 20 millones de personas que no estaban afiliadas a un sistema de salud, para 2020 la cifra ascendió a 35 millones de personas, esto de acuerdo con el mismo estudio del Coneval. Es decir, un aumento de 77% en personas sin acceso a la salud. A esto, agregue usted que las que sí tienen acceso, se encuentran con un sistema de salud sin medicinas, ni material ni equipo médico, que pide a las personas conseguirlos en la calle.

Así, este gobierno logró dejar hueca la palabra ‘bienestar’, que hoy es solo un mal eslogan, de un mal gobierno.